Al­tea, una bahía pa­ra los aman­tes a la na­ve­ga­ción

Abier­ta al mar de es­te a sur, que­da abri­ga­da por va­rios ma­ci­zos mon­ta­ño­sos que lo pro­te­gen de los fríos vien­tos in­ver­na­les ga­ran­ti­zan­do la na­ve­ga­ción to­dos los días del año

ABC - Vela - - Abc De La Náutica -

Ma­jes­tuo­sa la ciu­dad de Al­tea, que es tes­ti­go de las con­di­cio­nes de su bahía

Al­tea es un de esos pue­blos ma­ri­ne­ros que se han ga­na­do el tí­tu­lo de «con en­can­to» de una ma­ne­ra feha­cien­te. Den­tro de la Cos­ta Blan­ca, es sin pen­sar­lo, el que tie­ne un cas­co his­tó­ri­co más cui­da­do y en­can­ta­dor.

Su vi­da ma­rí­ti­ma se res­pi­ra des­de que en­tras atra­ve­san­do el puen­te so­bre el río Al­gar em­pe­zan­do por sus pla­yas de can­tos ro­da­dos has­ta lle­gar al puer­to don­de to­dos los días hay ac­ti­vi­dad en­tre la flo­ta pes­que­ra, el área de ca­re­na y el club náu­ti­co, uno de los es­tan­dar­tes de es­te mu­ni­ci­pio ali­can­tino.

Al­tea, epi­cen­tro de la bahía con el mis­mo nom­bre, li­mi­ta al no­res­te con Mo­rro de Toix de­jan­do ver ya el pe­ñón de Ifach y al su­r­oes­te con el fa­ro del Al­bir que da la bien­ve­ni­da al Par­que Na­tu­ral de la Sie­rra He­la­da.

Gra­cias a es­te en­torno ma­rino, la bahía es re­cor­da­da por to­dos los que na­ve­gan por sus aguas co­mo un en­torno úni­co pa­ra la na­ve­ga­ción a ve­la.

Uno de sus gran­des atrac­ti­vos y que atrae mag­né­ti­ca­men­te a to­dos los que vi­si­tan la bahía de Al­tea es la fo­to­gra­fía de la «Vi­lla Blan­ca» co­ro­na­da por su igle­sia y la ma­jes­tuo­sa sie­rra de Ber­nia. Una ima­gen que so­lo des­de el mar se pue­de te­ner.

El Club Náu­ti­co de Al­tea, con más de 40 años de his­to­ria, es el em­ble­ma de la náu­ti­ca en Al­tea, la cul­tu­ra pes­que­ra y la tra­di­ción de­por­ti­va del re­mo y la ve­la. Si­tua­do en la mi­tad de la bahía, con una orien­ta­ción su­r­oes­te que le pro­por­cio­na una bue­na pro­tec­ción al vien­to y mar, y a los pies del pue­blo, es el en­cla­ve per­fec­to pa­ra ama­rrar tu bar­co y dis­fru­tar de las vis­tas, gas­tro­no­mía y cul­tu­ra que ofre­ce el cas­co an­ti­guo.

Pa­ra es­te club, la pro­mo­ción de los de­por­tes náu­ti­cos es par­te prin­ci­pal de su vi­da so­cial y pun­to de encuentro, pa­ra gran­des y pe­que­ños, en bus­ca del dis­fru­te del mar Me­di­te­rrá­neo. Su com­pro­mi­so con el de­por­te ha si­do siem­pre una re­fe­ren­cia a ni­vel na­cio­nal, pro­mo­vien­do un ex­ten­so ca­len­da­rio de com­pe­ti­cio­nes a lo lar­go de to­do el año, des­ta­can­do la ar­chi­co­no­ci­da 200 mi­llas a 2, que sol­tó ama­rras en 1987 o el Open Bahía de Al­tea que lle­va más de 20 años de his­to­ria. En 2019, es­te club náu­ti­co tie­ne pre­vis­to ser sede de la Co­pa de España de la Cla­se 420 y pa­ra 2020, los me­jo­res re­ga­tis­tas a ni­vel internacional lucharán por la co­ro­na mun­dial de la es­pec­ta­cu­lar cla­se Fl­ying Dutch­man, que fue cla­se olím­pi­ca has­ta los Jue­gos Olím­pi­cos de Barcelona 92 don­de los es­pa­ño­les Luis Do­res­te y Do­min­go Manrique con­quis­ta­ron el oro olímpico.

La bahía de Al­tea se abre al mar ha­cia el su­r­es­te de­jan­do a sus es­pal­das for­ma­cio­nes mon­ta­ño­sas que la pro­te­gen y le con­fie­ren un cli­ma que atrae a via­je­ros de to­do

SU CLUB NÁU­TI­CO ES­TÁ SI­TUA­DO EN LA MI­TAD DE LA BAHÍA Y ES PAR­TE DE SU VI­DA SO­CIAL

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