El éxi­to del golf po­pu­lar Open de Es­pa­ña 2018

El cam­po pú­bli­co de to­dos los fe­de­ra­dos fue uno de los gran­des triun­fa­do­res de la se­ma­na

ABC - Viajar - - Golf - POR MIGUEL ÁNGEL BARBERO

n ro­tun­do éxi­to. Así se ca­li­fi­ca la úl­ti­ma edi­ción del úl­ti­mo Open de Es­pa­ña des­de to­dos los sec­to­res. El or­ga­ni­za­ti­vo, por­que las fe­de­ra­cio­nes na­cio­nal y ma­dri­le­ña fue­ron ca­pa­ces de sa­car ade­lan­te un re­to se­me­jan­te con ape­nas tres me­ses de aviso; el de­por­ti­vo, por­que la vic­to­ria de Jon Rahm fue to­do un re­vul­si­vo pa­ra el de­por­te es­pa­ñol; y el po­pu­lar, por­que los ca­si 50.000 es­pec­ta­do­res que acu­die­ron al cam­po y vi­vie­ron el tor­neo en di­rec­to se lle­va­ron una ex­pe­rien­cia que a buen se­gu­ro que­rrán re­pe­tir.

«Es­ta­mos en­can­ta­dos -se­ña­la Xa­vi Gui­be­lal­de, di­rec­tor de már­ke­ting de la RFEG­por­que ca­si 9.000 per­so­nas de las que vi­nie­ron no eran ju­ga­do­ras de golf y ya han roto esa pri­me­ra ba­rre­ra men­tal de re­cha­zar lo que no se co­no­ce. Se­gu­ro que a par­tir de aho­ra ven en es­te de­por­te de otra ma­ne­ra». So­bre to­do por­que el Cen­tro Na­cio­nal res­pon­dió a la per­fec­ción al exa­men de aco­ger a al­gu­nos de los me­jo­res pro­fe­sio­na­les del Cir­cui­to Eu­ro­peo y a que las imá­ge­nes se vie­ran en 490 mi­llo­nes de ho­ga­res en 150 paí­ses. «So­lo pue­do dar las gra­cias a to­do el equi­po de man­te­ni­mien­to -se­ña­ló el cam-

Upeón Rahm-, por­que con el po­co tiem­po que han te­ni­do pa­ra pre­pa­rar el cam­po y los pro­ble­mas de se­quía, pri­me­ro, y de in­ten­sas llu­vias, des­pués, han he­cho un tra­ba­jo ex­qui­si­to. Los greens es­ta­ban a la al­tu­ra de los de los me­jo­res cam­pos de Eu­ro­pa. No creo que nin­gún ju­ga­dor pue­da lle­var­se una ma­la imp­resión de la se­ma­na». Gran par­te del mé­ri­to se de­be a que en nin­gún mo­men­to se qui­so en­se­ñar lo que no ha­bía. El Cen­tro Na­cio­nal es un cam­po pú­bli­co en el que se for­man y se di­vir­tien

PA­RA JON RAHM EL CAM­PO ES­TU­VO A LA AL­TU­RA DE LOS ME­JO­RES

los afi­cio­na­dos, y así fue con­ce­bi­do. Por el he­cho de aco­ger a los pro­fe­sio­na­les no se po­dían aco­me­ter gran­des obras ni plan­tar ár­bo­les don­de no los hay. «Qui­si­mos dar la ima­gen de un links ur­bano -se­ña­la Da­vid Gómez, res­pon­sa­ble de man­te­ni­mien­to-, es de­cir, de un re­co­rri­do na­tu­ra­li­za­do en el que so­lo se cui­dan las zo­nas de jue­go (tees, ca­lles, greens y bun­kers); el res­to es sal­va­je y si se va por el si­tio equi­vo­ca­do, el gol­fis­ta ya sa­be a lo que se arries­ga».

El mis­mo cam­po pa­ra to­dos

Es­te ti­po de con­cep­to se uti­li­za per­ma­nen­te­men­te en el Open Bri­tá­ni­co y, ha­ce cua­tro años, en el de Es­ta­dos Uni­dos. Ha­ce que los ju­ga­do­res ten­gan que afi­nar mu­cho más en sus ti­ros y que se es­fuer­cen en lle­var la lí­nea co­rrec­ta. Pe­ro lo me­jor de to­do es que cuan­do pa­sa la se­ma­na fes­ti­va, el cam­po vuel­ve a que­dar co­mo es­ta­ba pa­ra el dis­fru­te de los ama­teurs. «Yo me lo he pa­sa­do ge­nial tra­ba­jan­do de vo­lun­ta­ria -co­men­ta Inés Agua­do, que se en­car­ga­ba de se­guir los par­ti­dos pi­dien­do si­len­cio al pú­bli­co- por­que es­toy pre­ju­bi­la­da y me es­toy ini­cian­do en el golf. Ade­más de ver lo bien que lo ha­cen las fi­gu­ras nos han da­do tres green­fees pa­ra ju­gar gra­tis en los pró­xi­mos días».

No so­lo los vo­lun­ta­rios po­drán dis­fru­tar del cam­po en su ple­ni­tud. El res­to de los fe­de­ra­dos tam­bién lo ten­drá a su dis­po­si­ción en es­tas con­di­cio­nes du­ran­te unos días más, co­mo in­di­ca Juan An­to­nio Fer­nán­dez, su di­rec­tor. «Va­mos a man­te­ner la ve­lo­ci­dad de los greens igual que en el Open pa­ra que los ju­ga­do­res afi­cio­na­dos pue­dan sen­tir en su pro­pia car­ne lo mis­mo que las fi­gu­ras. Los que se acer­quen es­tos días van a dis­fru­tar mu­chí­si­mo». És­ta es una de las ven­ta­jas del golf, que la gen­te de la ca­lle pue­de ju­gar al día si­guien­te en el mis­mo si­tio que lo han he­cho Jon Rahm y com­pa­ñía; al­go que nun­ca po­drán des­pués de un par­ti­do en el Santiago Ber­na­béu o del Ma­drid Mas­ters en la Ca­ja Má­gi­ca. El golf es po­pu­lar de ver­dad.

J. S.

La pre­sen­cia de Jon Rahm atra­jo a ca­si 50.000 es­pec­ta­do­res

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