En por­ta­da.

UNI­DAS POR EL CRI­MEN. MA­RI­BEL VER­DÚ, JUA­NA ACOS­TA Y PAU­LA ECHE­VA­RRÍA COM­PAR­TEN PRO­TA­GO­NIS­MO EN 'OLA DE CRÍ­ME­NES', UNA DIS­PA­RA­TA­DA CO­ME­DIA NE­GRA EN LA QUE IN­TER­VIE­NE UN GRAN­DÍ­SI­MO ELEN­CO (JA­VIER CÁ­MA­RA, AN­TO­NIO RE­SI­NES, LUIS TO­SAR, RAÚL ARÉVALO…). ELLAS MI

ABC - XL Semanal - - SUMARIO - POR VIR­GI­NIA DRAKE / FO­TO­GRA­FÍAS: HERVÁS & ARCHER

Ma­ri­bel Ver­dú, Pau­la Eche­va­rría y Jua­na Acos­ta pro­ta­go­ni­zan una dis­pa­ra­ta­da co­me­dia ne­gra en el ci­ne. Las reuni­mos an­tes del es­treno de la pe­lí­cu­la.

MA­RI­BEL VERDU "ME HE PLAN­TEA­DO MUY SE­RIA­MEN­TE DIGIRI"

XL. Us­ted es la más ve­te­ra­na de las tres, ¿qué tal le ha ido?

M.V. Es­toy en­can­ta­da; no so­lo por la his­to­ria, que es di­ver­ti­dí­si­ma, sino por có­mo nos lo he­mos pa­sa­do. Tra­ba­jar con Jua­na y con Pau­la ha si­do es­tu­pen­do. XL. De­fi­na a ca­da una de ellas. M.V. Pau­la es la es­pon­ta­nei­dad per­so­ni­fi­ca­da, es ale­gre y di­ver­ti­da. Y Jua­ni­ta es tan ella, tan au­tén­ti­ca… Las dos tie­nen una co­sa que ten­go yo tam­bién: di­cen lo pri­me­ro que pien­san. No te­ne­mos pe­los en la len­gua. XL. ¿Y eso es agra­da­ble? M.V. Pa­ra mí es lo me­jor. Ade­más, ha ha­bi­do mu­cha com­pli­ci­dad y nos he­mos con­ta­do nues­tras co­si­tas, nues­tros se­cre­ti­tos y nues­tros tru­cos. XL. ¿Es ver­dad que les han en­se­ña­do a pe­lear sin ha­cer­se da­ño? M.V. Sí, ve­nía un tío a en­se­ñar­nos. Es­tu­vi­mos dos días en­sa­yan­do. Por eso di­go que Pau­la es muy ge­ne­ro­sa, por­que yo he ro­da­do mu­chas pe­leas y siem­pre te ha­cen da­ño. Sin em­bar­go, Pau­la fue ex­qui­si­ta. Te­nía­mos cla­ro que no se nos po­día ir la olla y aca­bar jo­dien­do al com­pa­ñe­ro. XL. Pa­re­ce ele­men­tal. M.V. Pues no lo es. He tra­ba­ja­do con ac­to­res y ac­tri­ces que se des­con­tro­lan en las pe­leas y ter­mi­nan ha­cién­do­te da­ño: con mo­ra­to­nes o con el cue­llo o un bra­zo dis­lo­ca­dos. XL. ¿Se sien­te más a gus­to tra­ba­jan­do con ac­to­res o con ac­tri­ces de éxi­to? M.V. La gen­te ha­bla de ri­va­li­dad en cuan­to va­rias mu­je­res com­par­ten pro­ta­go­nis­mo en una pe­lí­cu­la; pues bien,

he de de­cir­te que el 95 por cien­to de las ve­ces me he en­ten­di­do me­jor con las mu­je­res que con los hom­bres. ¡Es así! XL. Es­te año, a las mu­je­res pa­re­ce que no hay quien nos pa­re.

M.V. ¡Es una ma­ra­vi­lla! On­ce mu­je­res en el Go­bierno y mu­chas más en pues­tos de res­pon­sa­bi­li­dad. Creo que, des­de la ce­le­bra­ción del Día de la Mujer el año pa­sa­do, en es­te país hay un an­tes y un des­pués, ten­go esa sen­sa­ción y soy muy op­ti­mis­ta. ¡Ya va sien­do ho­ra de que de­je­mos de ser cuo­ta! Es­toy muy es­pe­ran­za­da con es­te cam­bio de color. XL. Us­ted, des­de lue­go, no pa­ra de tra­ba­jar. Y di­cen que a las mu­je­res les cues­ta en­con­trar bue­nos pa­pe­les a par­tir de los 40... M.V. Eso es cier­to, pe­ro yo no me pue­do que­jar por­que ca­da papel tie­ne más aris­tas que el an­te­rior. Es lo que te da la edad, ¿no? XL. Es us­ted una mujer par­ti­cu­lar: no tie­ne hi­jos, no tie­ne te­le­vi­sión, no tie­ne or­de­na­dor… M.V. Te­le­vi­sión sí ten­go, pe­ro no la veo; la uti­li­zo so­lo pa­ra ver series y pe­lí­cu­las. Y no ne­ce­si­to or­de­na­dor, por­que uso la ta­ble­ta y el mó­vil. El or­de­na­dor lo he in­ten­ta­do, tía… pe­ro me supera, no pue­do con él. XL. Sin em­bar­go, di­ce que se me­te to­dos los días en las re­des. M.V. Sí, no mu­cho tiem­po; pe­ro un ra­to sí. Ten­go mi cuen­ta de Ins­ta­gram, que uso a dia­rio; y, des­de ha­ce cua­tro años, es­cri­bo en un blog de una ami­ga mía que se lla­ma Be­lle­za en ve­na. Ahí ha­blo de lo

que me da la ga­na. ¡Te lo re­co­mien­do! [Ri­sas]. Pe­ro no soy in­fluen­cer de na­da. XL. ¿Con­cur­sa­ría en Mas­te­rChef? M.V. No. No me in­tere­sa na­da la co­ci­na. Me en­can­ta co­mer bien e ir a ca­sa de ami­gos que co­ci­nan co­sas ri­cas; y lo que sí ha­go es re­co­ger­lo to­do, fre­gar, lim­piar… Lo de­jo to­do bri­llan­te. XL. ¿Es ver­dad que to­das las se­ma­nas se va un par de días a una sa­la de ci­ne?

M.V. To­tal­men­te y, a ve­ces, tres y cua­tro días. A las cua­tro de la tar­de me me­to so­la en mis sa­las Re­noir o Ver­di y me veo una pe­lí­cu­la co­mien­do pa­lo­mi­tas. Tam­bién sue­lo ir al ci­ne los do­min­gos por la no­che. ¡Es mi pa­sión! XL. ¿Se ha plan­tea­do di­ri­gir? M.V. Sí; el año pa­sa­do me lo plan­teé muy se­ria­men­te, pe­ro lo he apar­ca­do un po­co de mo­men­to. Creo que es muy di­fí­cil por­que to­do el mun­do opi­na, tie­nes po­quí­si­ma li­ber­tad y a mí me gus­ta­ría ser muy li­bre si di­ri­jo. XL. Pe­ro si de us­ted, di­cen los di­rec­to­res, es muy bien man­da­da. M.V. Bueno, bueno, de­pen­de de quién me or­de­ne y me man­de. XL. ¿A lo me­jor sería más li­bre di­ri­gien­do tea­tro? M.V. Pue­de ser, pe­ro eso no me lo he plan­tea­do. Mi ca­rre­ra es ci­ne­ma­to­grá­fi­ca, pe­se a que em­pe­cé ha­cien­do tea­tro. En el co­le­gio, in­clu­so lle­gué a di­ri­gir los

En­tre­me­ses de Cer­van­tes y me re­ser­va­ba pa­ra mí un papel, ge­ne­ral­men­te de hom. bre por­que me di­ver­tía eso de po­ner­me bi­go­te y de cam­biar de per­so­na­je. Me lo pa­sa­ba pi­pa.

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