UN RE­TI­RO CER­CA DE LA FA­MI­LIA

ABC - XL Semanal - - MAGAZINE ENTREVISTA -

Su úl­ti­mo car­go pú­bli­co fue el de de­fen­so­ra del pue­blo, has­ta 2017. Hoy vi­ve en Ma­drid, cer­ca de sus hi­jos y nie­tos. con­se­gui­do ga­nar a ETA. Pe­ro no es una eta­pa ce­rra­da, por­que hay mu­chos aten­ta­dos sin re­sol­ver y eso cau­sa mu­cho do­lor a las fa­mi­lias. Hay más de 300 per­so­nas ase­si­na­das por ETA sin que se co­noz­ca quié­nes fue­ron los au­to­res de esos aten­ta­dos y hay que in­ten­tar que es­tos he­chos no pres­cri­ban. Es fun­da­men­tal des­cu­brir quié­nes fue­ron y po­der juz­gar­los. Pe­ro pa­ra mí es ca­si una ob­se­sión sa­ber quié­nes han si­do los que han de­ci­di­do los aten­ta­dos y se­lec­cio­na­do a las víctimas. Te­ne­mos que sa­ber tam­bién quié­nes fue­ron los que no em­pu­ña­ron las ar­mas.

XL. Cin­co años des­pués de ser nom­bra­da de­fen­so­ra del pue­blo, re­nun­ció al car­go. ¿Cree que el papel del de­fen­sor del pue­blo in­tere­sa y es­tá re­co­no­ci­do? S.B. Me­nos que otras ins­ti­tu­cio­nes, por­que no es una ins­ti­tu­ción de pe­lea ni de bron­ca. El de­fen­sor ha­cer su la­bor la ma­yo­ría de las ve­ces en si­len­cio.

XL. ¿Por qué en si­len­cio?

S.B. Por­que con­lle­va el ano­ni­ma­to de la per­so­na a la que atien­des, y eso es im­por­tan­tí­si­mo. Cuan­do te lle­ga una que­ja, ac­túas y les di­ces lo que pa­sa al mi­nis­tro o a la al­cal­de­sa que co­rres­pon­da pa­ra que bus­que la so­lu­ción.

XL. ¿Es­tá sa­tis­fe­cha con su la­bor co­mo de­fen­so­ra del pue­blo?

S.B. Me ha gus­ta­do mu­cho ser­lo, pe­ro no es un car­go que pro­duz­ca sa­tis­fac­cio­nes por­que siem­pre se que­dan co­sas en el ca­mino. No es una ins­ti­tu­ción pa­ra ala­ban­zas ni fe­li­ci­ta­cio­nes… pe­ro re­suel­ve mi­les de quejas. Cuan­do me fui el año pa­sa­do, lo de­jé con un 82 por cien­to de acep­ta­ción de la que­ja re­ci­bi­da; se nos dio la ra­zón en un al­tí­si­mo por­cen­ta­je de ca­sos.

XL. ¿Qué tal su pri­mer año re­ti­ra­da de la po­lí­ti­ca?

S.B. Pues muy bueno. Pa­ra mí, la vi­da pú­bli­ca se ha aca­ba­do. Aho­ra soy una es­pec­ta­do­ra a la que le in­tere­sa la po­lí­ti­ca, pe­ro que la ve con mu­cha me­nos pa­sión y bas­tan­te frial­dad.

Q

XL. ¿Cree que, si a los te­rro­ris­tas no les hu­bie­ra fa­lla­do el dis­po­si­ti­vo que ac­ti­va­ba aquel co­che bom­ba a su pa­so, Al­ber­to y As­cen­sión hoy es­ta­rían vi­vos? S.B.

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