Desa­yuno de do­min­go con… Adria­na Ugar­te.

Adria­na Ugar­te Ma­drid (1985). Soy ac­triz y es­tu­dian­te de Fi­lo­so­fía en la UNED. El 30 de no­viem­bre es­treno 'Du­ran­te la tor­men­ta', un fil­me de cien­cia fic­ción, pe­ro a la vez un re­tra­to muy cer­cano de la vi­da.

ABC - XL Semanal - - SUMARIO -

XLSe­ma­nal. Des­pués de ver­la, ha­brá quien co­ja mie­do a las tor­men­tas. Adria­na Ugar­te. Se­gu­ro, a mí me ha pa­sa­do. Des­de que la ro­da­mos, me tiem­blan las ca­ni­llas con los true­nos y los re­lám­pa­gos.

XL. Du­ran­te una fuer­te tor­men­ta se pro­du­ce una in­ter­fe­ren­cia en el tiem­po y se ve trans­por­ta­da al pa­sa­do.

A.U. Y pier­do la iden­ti­dad, par­te de mi vi­da y a mi hi­ja, porque to­da­vía no ha na­ci­do… Se trans­for­ma mi vi­da y ten­dré que des­cu­brir si lo que vi­vía era real.

XL. Es una ac­triz atí­pi­ca: hi­ja de juez, su

ma­dre tam­bién es abo­ga­da y es­cri­be no­ve­la y tea­tro, y us­ted es­tu­dia Fi­lo­so­fía…

A.U. Aún me que­dan va­rias asig­na­tu­ras suel­tas, pe­ro es una ca­rre­ra que no quie­ro aca­bar nun­ca porque go­zo con ella: se­gui­ré es­tu­dian­do Fi­lo­so­fía mien­tras du­re mi exis­ten­cia.

XL. Tras las se­ries La se­ño­ra y El tiem­po en­tre cos­tu­ras fue 'chi­ca Al­mo­dó­var', en Ju­lie­ta, aun­que no le gus­ta de­cir­lo.

A.U. Es por pu­dor, no me atre­vo a po­ner­me ese tí­tu­lo so­lo por ha­ber he­cho con él una pe­lí­cu­la. No re­nie­go de na­da: fue una ex­pe­rien­cia pre­cio­sa, como las que he te­ni­do con otros di­rec­to­res. Pe­ro es que, ade­más, yo no soy po­se­sión de na­die: soy mía [son­ríe]. XL. Su ma­dre, cuen­ta, la ves­tía con tra­jes de ni­do de abe­ja y za­pa­tos Mer­ce­di­tas, pe­ro lue­go us­ted se vol­vió ba­ka­la, ra­pe­ra y se pu­so un pier­cing en el om­bli­go.

A.U. Y lo si­go te­nien­do, aun­que ahora he vuel­to un po­co a mis orí­ge­nes, a co­sas más clá­si­cas y de bue­na ca­li­dad, pe­ro sin ni­dos de abe­ja ni Mer­ce­di­tas. XL. Y di­se­ña len­ce­ría.

A.U. Sí, me en­can­ta la vuel­ta al en­ca­je: co­sas có­mo­das, con un pun­to ro­mán­ti­co, de su­ges­tión, no de ex­hi­bi­cio­nis­mo. Es­toy es­pe­ran­do el mo­men­to ade­cua­do para lan­zar mi co­lec­ción.

XL. Di­ce que la pa­rri­lla de te­le­vi­sión es bas­tan­te no­ci­va.

A.U. Ojo, no me re­fie­ro a las se­ries ni a las pe­lí­cu­las. Creo que hay un ex­ce­so de reality show que gi­ra en torno a nues­tras mi­se­rias. Sa­car di­ne­ro, pro­ve­cho y ri­sas de ver las mi­se­rias de los de­más, en vez de las pro­pias, me pa­re­ce abe­rran­te. Y es un bál­sa­mo en­ve­ne­na­do porque lue­go te en­cuen­tras aún peor. Yo soy muy fan de los do­cu­men­ta­les de La 2. XL. ¿Al­gu­na vez ha sen­ti­do aco­so o se ha vis­to an­te si­tua­cio­nes em­ba­ra­zo­sas? A.U. ¿In­si­nua­cio­nes, co­men­ta­rios ma­chis­tas, si­tua­cio­nes des­agra­da­bles...? ¡Mu­chas! Pe­ro soy un ani­mal bas­tan­te sal­va­je, y cor­to de raíz. He te­ni­do la suer­te de no en­con­trar­me con nin­gún en­fer­mo men­tal que me aco­rra­le, como les ha pa­sa­do a otras per­so­nas.

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