Ma­ña­na lo ha­rán con nues­tros hi­jos

ABC - XL Semanal - - CORREO -

En no­viem­bre de 2015, en un via­je en au­to­bús, des­cu­brí a una me­nor de Sie­rra Leo­na que via­ja­ba a mi la­do y que es­ta­ba sien­do tra­fi­ca­da con fi­nes de ex­plo­ta­ción se­xual. Se­cues­tra­da, via­ja­ba en con­tra de su vo­lun­tad a Vi­go. Le es­con­dí un te­lé­fono mó­vil y, tras va­rias no­ches sin dor­mir, re­ci­bien­do sus lla­ma­das de trein­ta se­gun­dos de so­llo­zos y te­rror, mi co­la­bo­ra­ción con la UCRIF sir­vió para des­ar­ti­cu­lar una red internacional. La Po­li­cía me fe­li­ci­tó y me di­jo que me pro­pon­drían a una me­da­lla al mé­ri­to ci­vil, que era la pri­me­ra vez que un ciu­da­dano se im­pli­ca­ba así en un ca­so. El juez ins­truc­tor qui­so fe­li­ci­tar­me tam­bién. Le di­je que, «cuan­do se de­ja a per­so­nas sin es­crú­pu­los ni res­pe­to por la vi­da, su ne­go­cio lo ha­rán hoy con los des­pro­te­gi­dos, pe­ro ma­ña­na con nues­tros hi­jos». Al leer las na­rra­cio­nes (fil­tra­das en

las es­cu­chas del co­mi­sa­rio Vi­lla­re­jo) de la ministra de Jus­ti­cia, Do­lo­res Del­ga­do, so­bre el via­je a Co­lom­bia en el que, di­jo, vio a jue­ces y fis­ca­les que se iban con menores, y an­te su fal­ta de va­lor por de­nun­ciar ese de­li­to, re­cuer­do por des­gra­cia un po­co me­jor aque­llas pa­la­bras que di­je a la Po­li­cía y al juez. J. F. P. CO­RREO ELEC­TRÓ­NI­CO

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