Desa­yuno de do­min­go con…

Car­me­lo Gó­mez Saha­gún, León (1962). Soy ac­tor e in­ter­pre­to, con Ana To­rrent, 'To­das las no­ches de un día', en el Tea­tro Be­llas Ar­tes de Ma­drid has­ta el 6 de enero. Des­pués, gi­ra por Es­pa­ña to­do 2019.

ABC - XL Semanal - - SUMARIO -

Car­me­lo Gó­mez.

XLSemanal. Una obra de amor, emociones, cla­ses so­cia­les y re­cuer­dos.

Car­me­lo Gó­mez. To­do ocu­rre en un es­pa­cio que lla­ma­mos 'in­ver­na­de­ro', en el que so­bre un mon­tón de re­cuer­dos y emociones hay tam­bién un ejér­ci­to de plan­tas que se de­ben cui­dar y re­gar.

XL. Su per­so­na­je es un jar­di­ne­ro enamo­ra­do de la due­ña de la ca­sa.

C.G. Se­gún Al­ber­to Co­ne­je­ro, el au­tor, la obra em­pie­za sien­do una adap­ta­ción de Do­ña Ro­si­ta la sol­te­ra, des­pués pa­sa por La se­ño­ri­ta Ju­lia, más tar­de mete a un jar­di­ne­ro en el tex­to y ter­mi­na sien­do un th­ri­ller, de tono poé­ti­co muy lor­quiano. XL. Tie­ne el Premio Na­cio­nal de Ci­ne, dos Go­ya… pe­ro ha­ce cua­tro años de­jó el ci­ne. C.G. Sí, no me que­rían. Lo im­por­tan­te ya no era te­ner un buen pro­yec­to, sino bue­nos ami­gui­cos. ¡Así fun­cio­na Es­pa­ña!

XL. ¿Se ha arre­pen­ti­do de es­ta de­ci­sión?

C.G. Me ha do­li­do mu­cho, pe­ro no me arre­pien­to. He vuel­to al tea­tro, ahí em­pe­cé, y siem­pre he lle­na­do las sa­las.

XL. Di­ce que era hu­mi­llan­te leer tex­tos que no iba a ha­cer, pa­sar por prue­bas… C.G. To­do em­pe­zó cuan­do el ci­ne pa­só a ma­nos de la te­le­vi­sión y sus ti­ra­nías. Los cas­tings no bus­can la ca­li­dad; son una for­ma de di­si­mu­lar los cas­ti­gos que apli­can a quie­nes no es­tán den­tro del sis­te­ma: es­te di­rec­tor sí; es­te ac­tor no… Se han lle­va­do por de­lan­te to­do el ci­ne de au­tor en pro de una es­té­ti­ca más co­mer­cial con for­ma­to te­le­vi­si­vo. Los políticos pre­ten­den ado­ce­nar­nos.

XL. ¿To­dos?

C.G. ¡To­dos! Es­to lo em­pe­zó el PSOE; el PP, en­can­ta­do, se lo en­con­tró he­cho; y los po­de­mi­tas, peor aún, so­lo sa­ben ha­cer can­tos re­gio­na­les.

XL. No qui­so tra­ba­jar en Es­ta­dos Uni­dos. «Vi­vo en un país ma­ra­vi­llo­so –de­cía– y me en­can­ta so­ñar en es­pa­ñol».

C.G. Pues me equi­vo­qué. Si pu­de in­fluir en al­guien que pen­sa­ra mar­char­se, pi­do per­dón: no sa­bía lo que es­ta­ba di­cien­do. Soy el pri­mer de­frau­da­do con es­te país. XL. En sus me­mo­rias, Az­nar cuen­ta que lo in­vi­tó a Mon­cloa, con otra gen­te del ci­ne, y que us­ted se ne­gó a una fo­to con él. C.G. Nos hi­cie­ron una fo­to de gru­po, que nos en­via­ron a ca­da uno. Lue­go, me ne­gué a una fo­to con él pa­ra man­dar a la pren­sa: no po­so con políticos. La fo­to de gru­po la guar­da mi pa­dre en la me­si­lla. XL. Siem­pre re­bel­de...

C.G. Siem­pre. Se­gu­ro que me fui de la te­le por es­tar en la lis­ta ne­gra: el que ha­bla y reivin­di­ca se que­da sin tra­ba­jo. XL. ¿Y no com­pen­sa ca­llar­se un po­co? C.G. [Ríe]. ¡Pe­ro qué me voy a ca­llar! ¿Con el pa­sa­do que ten­go? Aho­ra, con 56 años y cua­tro aho­rri­llos, me voy a pe­gar el har­taz­go de de­cir lo que quie­ra.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.