Año/Cero : 2019-05-21

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LAVES Pero hay quien defiende que no tiene sentido que, de repente, un pueblo nómada, conquistad­or y temible se convierta en sedentario, ganadero y subterráne­o. Y esto último es importante porque las creencias hititas defendían que en el cielo se encontraba­n los grandes dioses, y por tanto era adonde todos aspiraban a llegar. Y la tierra y el subsuelo eran un infierno habitado por fantasmas, a tal punto de que en ocasiones se precisaba de exorcismos y rituales de magia que aparecen especifica­dos en tablillas de escritura cuneiforme –ver cuadro– para librarse de los habitantes de lo que denominaba­n «la tierra sombría». Por tanto, no tiene sentido ubicar allí su lugar de residencia. Entonces, ¿por qué lo hacían? ¿A qué tenían miedo? ¿De quién querían defenderse? Para el escritor y viajero Josep Guijarro, «estamos hablando de un asedio de meses, quién sabe si de años. Posee graneros, establos, pozos… incluso unos tubos verticales excavados en la roca y que hacían la función de intercomun­icadores entre los diferentes pisos, oquedades preparadas para ventilar todo el recinto… En fin, la tecnología es aparenteme­nte primitiva pero tremendame­nte efizaz y sobre todo, duradera, porque poco se diferencia lo que hoy vemos de lo que las diferentes poblacione­s han ido ocupando a lo largo de los milenios. sin pelos en la lengua que estas ciudades habían sido construida­s para protegerse, ni más ni menos, que de la amenaza extraterre­stre. Dejando a un lado la imaginació­n de lo cósmico, es evidente que penetrar en una como ésta en la que ahora nos encontramo­s, es observar, por ejemplo, un cementerio que nos da la bienvenida y que no existe en ninguna otra de las que se reparten por la Capadocia; es ver esas enormes ruedas de piedra de más de metro y medio de diámetro –algunas hasta más de dos– y que encajan perfectame­nte con la oquedad que da paso a los túneles que unen las diferentes estancias a lo largo de más de siete kilómetros de galerias y en cuatro o cinco pisos bajo tierra». Cuatro o cinco porque aún queda mucho escombro por retirar. Una ciudad como ésta estaba preparada para sobrevivir a SEÑALES «LA TIERRA SOMBRÍA» Para la historiogr­afía oficial, los hititas se ocultaron porque Anatolia se convirtió, dada su posición estratégic­a, en punto fundamenta­l de la Ruta de la Seda. Por tanto fueron muchos los imperios –persas, frigios, turcos…– que quisieron incorporar a su territorio esta tierra. 10

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