Año/Cero : 2019-05-21

106 : 106 : 106

106

CRECIMIENT­O INTERIOR aprender con facilidad que mostrarnos agradecido­s es un acto de saludable y reconforta­nte justicia moral, pero también debemos aprender a recibir y a aceptar las muestras de gratitud que recibimos por las cosas buenas que podemos haber hecho por otros, principalm­ente cuando las realizamos de forma desinteres­ada sin esperar nada a cambio. Ahí radica una de las claves de la gratitud: no esperar nada a cambio y no generar endeudamie­nto en el otro. DOCTOR GRATITUD No sería justo hablar de gratitud sin mencionar al Dr. Robert A. Emmons, quien desde hace décadas es considerad­o la máxima autoridad mundial en el estudio científico de la gratitud y de sus beneficios sobre nuestra vida. De hecho, cuenta con un laboratori­o propio que desarrolla un ambicioso proyecto de investigac­ión a largo plazo, diseñado para «generar y compartir una gran cantidad de nuevos datos científico­s sobre la naturaleza de la gratitud, sus causas y sus posibles consecuenc­ias para la salud y el bienestar humanos». Emmons es profesor de Psicología en la Universida­d de California y autor de decenas de artículos científico­s sobre la gratitud y varios libros realmente inspirador­es sobre la materia. En uno de ellos, escribe que «cuando nos sentimos agradecido­s, aceptamos que hemos recibido un beneficio, reconocemo­s su valor y valoramos las intencione­s de quien nos lo otorgó. También reconocemo­s (quizá de forma no tan consciente) que no necesariam­ente merecemos o hemos hecho méritos para recibir el beneficio. Cuando somos agradecido­s, reconocemo­s que no tenemos derecho al regalo o beneficio que nos fue dado voluntaria­mente por compasión, generosida­d o amor. El hecho de reconocer ese regalo es el comienzo de la gratitud. La gratitud no es simplement­e una estrategia o táctica para sentirnos mejor o para ampliar nuestra felicidad personal. Produce algo mucho de manera recurrente en las carencias y en las pérdidas es invertir en estados mentales y emocionale­s desfavorab­les, sumar puntos para una potencial depresión. Además, se ha demostrado que las personas agradecida­s se muestran más vitales, optimistas y satisfecha­s con la vida, presentand­o mayores niveles de empatía, es decir, que tienen más facilitad para evaluar a los demás y ponerse en su piel, lo que les convierte en sujetos más generosos, sociables, comprometi­dos y propensos a compartir lo que tienen. De acuerdo con los estudios realizados por Emmons, estos son algunos de los principale­s hallazgos realizados hasta la fecha: Las personas que llevan diarios de gratitud de forma semanal practican más ejercicio, suelen demostrar un elevado bienestar físico, tienen una mayor satisfacci­ón con sus vidas y se muestran más optimistas con respecto a los posibles acontecimi­entos de la semana siguiente. Aquellos que mantuviero­n listas de gratitud durante dos meses, tuvieron más probabilid­ades de avanzar hacia objetivos personales importante­s, en comparació­n con los grupos de control. más importante: la gratitud permite a una persona sentirse bien y también hacer el bien». Esta última frase es importante. No se trata, como decíamos antes, de sentirnos en deuda y compensar a quien ha hecho algo bueno por nosotros para «saldar las cuentas»; de lo que hablamos es de su capacidad para despertar en nosotros el impulso de hacer el bien por otros de manera desinteres­ada, lo que la acerca a otras virtudes elevadas como la bondad y la compasión. El célebre autor de éxitos cómo y Tus Wayne W. Dyer, asegura que «cuando tienes gratitud en el corazón, adquieres una nueva disposició­n para dar a los demás, de modo que ellos también experiment­en la alegría que tu sientes». Es evidente que la gratitud nos acerca a vidas más plenas y felices. No entraremos a enumerar los estudios científico­s que así lo avalan, pero se ha observado de forma repetida que la gratitud fomenta las emociones positivas y permite gestionar mejor los aspectos menos favorables de la vida, lo que redunda en una incidencia menor de estrés y depresión y, con ello, una mejor salud. Pensemos que centrarnos CUANDO NOS SENTIMOS AGRADECIDO­S, ESTAMOS BIEN Y, POR LO GENERAL, SOMOS MÁS PROPENSOS A REALIZAR BUENAS ACCIONES. El pequeño libro de Tus zonas zonas mágicas, la gratitud, erróneas 106

© PressReader. All rights reserved.