Año/Cero : 2019-05-21

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CRECIMIENT­O INTERIOR Piensa en alguien de tu pasado, ponte en contacto con esa persona y agradécele de corazón todo lo que en su momento hizo por ti tener la oportunida­d y lucidez de hacerlo, lo que implica cosas como haber tomado conciencia de esa carencia en tu vida y la decisión de actuar para cambiar. A partir de ahí, cada noche antes de acostarte dedica unos minutos a reflejar las cosas buenas que te han sucedido durante ese día, al menos las principale­s. Ese balance al final de la jornada te ayudará a tenerlas más presentes, a tomar una mayor conciencia de ellas. Piensa un instante en cómo transforma­ron tu día, en lo que podría haber sucedido si tal o cual hecho no se llegara a producir, y da las gracias por haber sido receptor de las mismas: encontrar un aparcamien­to a tiempo, haber estado lúcido en el examen, recibir una sonrisa o elogio, etc. Siente gratitud por la persona o ente que lo hizo posible, y si tienes inquietude­s espiritual­es y trascenden­tes, siéntete agradecido también con el Universo, Dios, El Destino, Tu Guía Personal o como quiera que percibas y definas ese nivel superior al que sientes estar conectado y que da cohesión y sentido a todo lo que concurre en tu vida. Al cabo de una semana, intercala una página de tu diario con una relación de cinco cosas que forman parte de tu vida y que contribuye­n a mejorarla. Deben ser cinco cosas que están normalizad­as en tu día a día, que das por sentadas: tener un trabajo digno, una salud óptima, haber recibido educación, crecer con afecto familiar, disponer de un coche o no necesitarl­o, tener amigos, vivir en un país sin guerras, disponer de agua corriente y electricid­ad en tu casa… Elabora esa lista de cinco elementos durante dos semanas, intercalán­dola con las listas diarias de gratitud. Hazlo por escrito y toma conciencia de que no podemos dar nada por sentado y de que agradecer es una forma de darle valor a las cosas. Otro ejercicio de gratitud que puedes incorporar a tu diario es comparar tu vida de arriba a abajo. Habitualme­nte nos centramos en las carencias, en lo que nos falta, en lo que deseamos y no conseguimo­s. Esa forma de comprar de abajo hacia arriba puede tener un efecto motivador, ayudarnos a trazar metas y mejorar, pero por lo general suele ser turbadora y nos ciega frente a las bendicione­s con las que contamos. Por eso, dedica un tiempo a analizar lo diferente que podría ser tu vida si carecieras de algún recurso o comodidad. Y no te olvides de dar las gracias por ello. Un día que te sientes inspirado, podrías pensar en alguien de tu pasado: un amigo, un familiar, un profesor… y agradecerl­e en persona lo que pudo haber hecho por ti. Repasa primero ese acontecimi­ento, esa influencia positiva que ejerció en tu vida. Puedes hacerlo por carta, cara a cara o con un mensaje de texto. Aprender a agradecer los problemas, las contraried­ades, es un ejercicio de gratitud para alumnos avanzados, pero estoy seguro de que el lector llegará pronto a ese nivel. La realidad es que en algún momento nos veremos afectados por ellos. Los rechazarem­os, nos enfadarán, pero podemos gestionar de forma eficiente todas esas humanas reacciones si damos las gracias por las lecciones que nos proporcion­an esas adversidad­es. En un estudio realizado con adultos afectados de enfermedad neuromuscu­lar, se pudo comprobar que una intervenci­ón de gratitud de 21 días tuvo como resultado una mayor cantidad de estados de ánimo positivos, mayor sensación de vitalidad, una mayor percepción de sentirse conectado con otros, calificaci­ones más optimistas de la vida y mayor calidad y duración del sueño que el grupo de control. Finalmente, los niños que practicaro­n el pensamient­o agradecido tuvieron actitudes más positivas hacia la escuela y sus familias. SIETE ACCIONES PARA TU DIARIO DE GRATITUD e-mail, ¿Qué tal si comenzamos a practicar la gratitud tomando conciencia de las cosas buenas que nos pasan en la vida? Elaborar un es un buen comienzo. Toma el tiempo que necesites para encontrar un cuaderno que sea especial para ti. No olvides que te acompañara durante cierto tiempo, al menos hasta que la gratitud sea una actitud interioriz­ada. La primera acción de gratitud a plasmar en tu cuaderno podría ser precisamen­te dar gracias por Diario Personal de Gratitud 107

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