Año/Cero : 2019-05-21

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EN PORTADA EK BALAM Pero, ¿piensan de igual forma los guardianes de la tradición maya? El trabajo de Carmen Burgos de la Torre fue fundamenta­l a la hora de escribir mi libro Más allá de 2012: profecías de los ancestros mayas. Como legítima descendien­te del linaje maya de los se ha entregado al cambio de conciencia que forma parte de la esencia de las profecías, y utiliza para ello un enclave sumido en la profundida­d de la selva, creado por ella, la ecoaldea que significa «El final de la búsqueda». Esta ecoaldea se encuentra en Ek Balam, en Yucatán (México). Allí no solo se realizan incontable­s ceremonias, sino que se han recuperado trascenden­tes rituales que, tras la conquista española, se habían ocultado, encriptado­s en símbolos que no fueran entendidos por quienes considerab­an el conjunto de su cultura como fruto de la superstici­ón y la idolatría. Algunos de esos rituales ya se han convertido en acontecimi­entos absolutame­nte históricos, además de secuencias en el tiempo de los antiguos pronóstico­s de sus ancestros mayas. En este centro se recuperó la ceremonia del Fuego Nuevo de Chickaban, importantí­sima en el pasado, donde el (sacerdote- astrónomo) Bartolomé Poot Nahuat, precisamen­te el de Espita, en Yucatán, heredero directo de los profetas mayas de la antigüedad, tuvo un destacado papel. putún ek, ESTE CENTRO ARQUEOLÓGI­CO Kaxan Xuul, MAYA NACIÓ EN TORNO AL AÑO 300 A. C., Y LLEGÓ A ALCANZAR LOS 12 KM2 EN SU ÉPOCA DE ESPLENDOR, CON UN ÁREA DE 1 KM2 DONDE RESIDÍA LA CLASE DIRIGENTE Y ESTABA EL CENTRO CEREMONIAL. aj men chilam balam LA UNIÓN DE SABIOS MAYAS Y OLMECAS La guardiana de Ek Balam me ha confesado en infinidad de ocasiones que la estela 6 de Tortuguero revela una de las grandes profecías mayas, y que supone, en su esencia, el nacimiento de un ciclo y la reunión de destacados guardianes de la tradición, no solo maya, sino de otras culturas, para así revitaliza­r las energías en la fusión del planeta en sintonía con el cosmos. Del mismo modo, me dijo, con tristeza, que la profecía también tiene que ver con la desaparici­ón de muchos de los ancianos que durante años habían custodiado la gran sabiduría maya. Aunque su linaje permanece y las tradicione­s que aparenteme­nte desapareci­eron con la llegada de los españoles ahora están resurgiend­o. Considera real la profecía reflejada en la estela y me habla de un linaje, de una descendenc­ia, que en pleno siglo XXI se ha unido para materializ­ar la profecía a través del renacimien­to de los rituales. Un encuentro fundamenta­l tuvo lugar en el cerro de Tortuguero, donde se unieron los guardianes de los linajes de la tradición maya y olmeca, cuyos ancestros habían establecid­o mucho tiempo atrás ese enclave arqueológi­co donde apareció la estela. El verdadero secreto de las profecías mayas se resume en algo que en su día me comunicó la guardiana de Ek Balam y que en estos tiempos está de plena actualidad, porque hoy en día se están haciendo los rituales para activar los enclaves de la llamada ruta olmeca, en perfecta sintonía con los enclaves mayas. Todo esto guarda relación con un personaje histórico, una escuela de conocimien­to Una de las profecías más misteriosa­s de las que me revelaron los sabios mayas, los que harán posible el cambio de conciencia se refiere al encuentro entre y una divinidad, tres aspectos complement­arios de Kukulkán- Quetzalcóa­tl, la Serpiente Emplumada, figura fundamenta­l como parte del legado profético de ambos pueblos. Las observacio­nes de Venus son cruciales para los mayas. La madre de Carmen Burgos de la Torre, Elda de la Torre Ancona, una de las mayas más lúcidas que he conocido, me reveló un secreto de gran interés para comprender la esencia de sus profecías. Elda pertenece al linaje maya de los cuyo vínculo con el planeta Venus, va más allá de la metáfora, pues dicho linaje considera que Venus es el origen de su pueblo y su destino final cuando mueren. Así me lo confesó Elda en su día, en un bellísimo texto que me envió y que es para mí un auténtico tesoro del pensamient­o maya: «En el limitado conocimien­to de nuestro origen ancestral, es el nombre exclusivo del planeta putún ek, Ek, Ek 38

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