Año/Cero : 2019-05-21

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ANOMALÍA después de que sus padres le confesasen que habían sido testigos del humanoide de Penamoa. Localicé a Enrique B. B. en A Coruña, donde continúa viviendo años después del desmantela­miento del asentamien­to chabolista. «(El humanoide) salía de noche y era como un mono de unos dos metros – empezó a explicarme Enrique–. Además, el primer día que apareció, se vio una luz muy fuerte en el cielo. Este ser también hacía que las hogueras que estaban encendidas se apagaran, y luego volvieran a encenderse, y llamaba a las puertas de la gente, arañando la madera». Gracias a mi informante, pude escuchar, 35 años después, el testimonio de sus padres, que repitieron exactament­e la misma historia que nos habían narrado otros testigos del humanoide en 1985. «Decían que si era un muerto que se aparecía – aseguraba el padre de Enrique–. Mi padre cogió la escopeta y se marchó al monte para darle caza». Pero lo que me interesaba era escuchar su relato de primera mano. El hombre me dijo: «Estábamos en las puertas, con unas ojeras grandes, y pasa un coche de policía con las luces largas en dirección al monte. Entonces lo vimos, tanto los policías como yo, porque las luces del coche lo alumbraban. Era como una persona grandona que pasaba de un lado para otro. Y los policías al verlo, con las luces largas, se fueron detrás. Yo lo vi de lejos, pero otras personas de Penamoa lo vieron más de cerca. Dijeron que tenía los ojos rojos, como de fuego, y se le iban encendiend­o y apagando, encendiend­o y apagando. Aquello era una cosa muy rara. Nos tuvo con miedo trece días». Lo único que podemos asegurar es que los testigos, a pesar de las décadas transcurri­das, continúan manteniend­o su primera versión. El humanoide de Penamoa no es una leyenda urbana, sino que alguna clase de fenómeno real rompió la monotonía del poblado chabolista. 80 BALAS FUERON LAS QUE DISPARÓ EL SOLDADO ANÓNIMO CON SU GASTÓ CUATRO CARGADORES COMPLETOS CUANDO LE ACECHÓ AQUELLA COSA… ZETME: escuchaba música en un con unos auriculare­s. De repente, el aparato se paró. A él le pareció muy raro porque las pilas estaban bien. Miró las pilas y no les pasaba nada. En ese momento apareció algo blanco delante de él. Se asustó mucho y, en acto de defensa propia, cargó el el fusil que llevaba, y disparó a ráfaga. Volvió a cargar y disparó otra vez contra la cosa blanca. Fueron cuatro cargadores los que vació contra eso, que acabó esfumándos­e delante de sus narices. Mi amigo avisó al teniente de guardia. Al día siguiente apareciero­n los casquillos, pero ningún proyectil. Delante de la garita hay un muro, y el proyectil de atraviesa, me parece, 60 cm de pared de ladrillo, pero no se encontró ninguna bala». Lamentable­mente, y pese a mi insistenci­a, el protagonis­ta de esta historia nunca quiso entrevista­rse conmigo. ciudad en fechas próximas a los avistamien­tos del humanoide. walkman «LE VACIÓ CUATRO CARGADORES» Ante los testimonio­s que recopilamo­s en el asentamien­to chabolista respecto a la presencia de soldados en la zona, decidí escribir al Ministerio de Defensa para preguntar si en las fechas del avistamien­to del humanoide existió alguna clase de despliegue de tropas en Penamoa. Fuentes del ministerio en Madrid me remitieron a la Capitanía Militar de A Coruña, a donde acudí personalme­nte para solicitar esa informació­n. Allí, únicamente me confirmaro­n que en Penamoa se realizaban habitualme­nte maniobras de entrenamie­nto militar, pero que en Capitanía no tenían constancia de ninguna aparición sobrenatur­al… Sin embargo, algunas semanas después obtuve un testimonio que contradecí­a la versión oficial de Defensa. J. A. C. accedió a que inmortaliz­ara sus palabras con mi grabadora a condición de no revelar su identidad. Según mi informante, un amigo que prestaba servicio militar en uno de los cuarteles de Artillería del Polígono Industrial de A Grela – situado a las afueras de A Coruña y cerca de Penamoa– le reveló lo siguiente: «Me dijo que estaba haciendo la guardia mientras zetme, zetme CETME NUEVOS TESTIMONOS En marzo de 2019, casualment­e entré en una página web centrada en el mundo de la criptozool­ogía, donde estaba colgado un artículo sobre el humanoide de Penamoa. En el apartado de comentario­s, un joven que decía pertenecer a la etnia gitana escribía que había comenzado a interesars­e por la criptozool­ogía 45

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