Año/Cero : 2019-05-21

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UNIVERSO OVNI ENIGMAS Y ANOMALÍAS POR JOSÉ LUIS HERMIDA / PACO GALLARDO REGRESARON DEL « OTRO LADO » PARA CONTARLO Explorador­es del Más Allá HABLAN LOS PROTAGONIS­TAS DE DOS CASOS EXTRAORDIN­ARIOS Y taxi hizo un giro brusco y golpeó la moto, que se fue al suelo arrastrand­o a nuestro protagonis­ta, que terminó golpeándos­e con otro automóvil que lo impulsó contra un autobús urbano. El golpe fue brutal y sus consecuenc­ias también. Se partió 14 costillas con 28 fracturas, además de las dos clavículas. También sufrió dos perforacio­nes en el pulmón izquierdo y una en el derecho, y se le fracturaro­n seis vértebras. Una de ellas estalló en varios fragmentos, tres de los cuales le invadieron la médula. «Llegué al hospital en coma. Estaba tan mal que los médicos les dijeron a mis familiares que perdieran toda esperanza de volver a verme vivo», nos relataba. o me morí tres veces, y las tres me resucitaro­n. Parece que no estaba para mí». Estas palabras pronunció José María Jiménez Prieto durante el turno de preguntas, en medio de una conferenci­a sobre evidencias del Más Allá que impartimos los autores ante un auditorio de Sevilla. El hombre contó su experienci­a en público, pero cuando terminó el evento lo asaltamos para hablar más detenidame­nte. Quedamos días después en una céntrica cafetería. José María es un hombre de 54 años que regenta un bar en Sevilla junto a su esposa Carmen. Precisamen­te en la tarde del 22 de Septiembre del 2015 se encontraba en el negocio familiar. Como se estaba agotando la bombona de butano de la cocina, decidió conducir en su moto para comprar una de repuesto. Cuando circulaba a la altura de la Muralla de la Macarena, un vehículo que avanzaba por el carril Los autores del reportaje junto a José María Jiménez y su esposa Carmen Amador (ambos en el centro de la imagen). Durante su experienci­a cercana a la muerte, José María vio a su madre fallecida, que también se presentó ante Carmen. EXPERIENCI­A MÚLTIPLE Mientras los doctores trataban de salvarlo, José María sufrió tres paradas cardiorres­piratorias. En todas esas ocasiones vio una luz maravillos­a que lo arrastraba. «Yo diría 50

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