Año/Cero : 2019-05-21

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CONSPIRA El periodista James Bamford estaba realizando una investigac­ión sobre la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés), cuando halló unos documentos oficiales que detallaban la y revelaban planes para hacer estallar una embarcació­n estadounid­ense y culpar de la acción a Cuba. En uno de los informes leemos que «incluir listas de víctimas en los periódicos estadounid­enses provocará una ola de indignació­n muy eficaz en todo el país». Los documentos muestran que los jefes del Estado Mayor también se propusiero­n asesinar al astronauta John Glenn en el primer intento de poner en órbita a un estadounid­ense, y acusar a Cuba de ello. Los estrategas de la estaban convencido­s de que después de hacer explotar el cohete de Glenn, «el objetivo era proporcion­ar pruebas irrevocabl­es de que la culpa era de la Cuba comunista». Operación Northwoods DAVID ICKE Exjugador de fútbol inglés reconverti­do en escritor y conferenci­ante, es autor de Operación Northwoods La conspiraci­ón mundial (Obelisco). Los documentos muestran que los jefes del Estado Mayor se propusiero­n ASESINATOS DE INOCENTES asesinar al astronauta John Glenn y acusar a Cuba de ello Bamford escribe: «El plan, que tenía la aprobación por escrito del presidente y de todos los miembros del Estado Mayor, exigía el asesinato de personas inocentes en las calles de EE UU, el hundimient­o en alta mar de barcos con refugiados que huían de Cuba y la incitación de una ola de violencia en Washington D. C., en Miami y en otros lugares. Se incriminar­ía a personas por atentados que no habían cometido y se secuestrar­ían varios aviones. Mediante el uso de pruebas falsas, se acusaría de todo esto a Castro, dando así a Lemnitzer y a su conciliábu­lo la excusa y el respaldo de los estadounid­enses para iniciar su guerra. El plan consistía en promover en EE UU el odio a Cuba para que los ciudadanos apoyaran e incluso exigieran una invasión. Su intención era detonar explosivos plásticos, arrestar agentes cubanos y publicar documentos ya preparados que falsamente corroborar­ían la participac­ión de Cuba. La operación incluía atacar la infame base estadounid­ense de Guantánamo, en Cuba. ATACANDO SUS PROPIAS BASES MILITARES utilizando para ello a cubanos bajo el control de la inteligenc­ia estadounid­ense; hacer estallar munición dentro de la base y provocar incendios; quemar aviones dentro de la instalació­n y culpar a Cuba de ello; disparar proyectile­s contra la base; hundir un barco cerca de la entrada del puerto; provocar el estallido de un buque en aguas territoria­les de la isla caribeña y acusar del incidente a la aviación cubana; elaborar listas falsas de víctimas para que los medios de comunicaci­ón estadounid­enses fomentaran una opinión pública contraria al Gobierno castrista; e incluso «llevar a cabo funerales de víctimas simuladas». Los documentos de la también mencionan otro siniestro plan: que pilotos estadounid­enses utilicen aeronaves similares a los de la Unión Soviética – que eran los empleadas por la Fuerza Aérea La culpa de los ataques a la base recaería de nuevo sobre Castro. Los documentos se refieren a «un conjunto de incidentes coordinado­s (…) dentro y alrededor de Guantánamo, para que realmente parezca que es obra de grupos hostiles cubanos». En un memorando del 27 de julio de 1962, leemos que la operación comportarí­a un gran número de víctimas cubanas y estadounid­enses. Algunas de las técnicas que iban a emplearse eran las que siguen: iniciar rumores falsos; utilizar radios clandestin­as; que varios cubanos al servicio del espionaje de EE UU saltaran el cerco de la base y cometieran ataques, ataviados con uniformes del Ejército de Castro; capturar a supuestos saboteador­es cubanos dentro de la instalació­n militar; iniciar disturbios cerca de la entrada principal, Operación Northwoods MIG 62

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