Año/Cero : 2019-05-21

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ANOMALÍA los dos días, mi abuelo falleció de forma inesperada». Décadas después, cuando Alfredo Pereira ya ejercía la medicina y estaba convencido de que las historias de la Compaña eran simples superstici­ones, vivió una experienci­a que le hizo cambiar de opinión. Esto me relataba: «Circulaba en el coche a eso de las once de la noche, precisamen­te muy cerca de A Volta de Portafeito, donde decían que se aparecía la Compaña en forma de luminarias, cuando vi claramente una serie de luces, siete u ocho, que avanzaban por el campo, muy cerca de la carretera. Eran muy extrañas y para nada se trataba de linternas, porque no se distinguía ningún haz. Es lo que más me sorprendió, porque eran luces muy potentes, pero que no emitían luminosida­d a su alrededor. Iban en fila a cierta distancia del suelo, en silencio y en perfecta línea recta. Entonces me acordé de las historias que se contaban sobre las procesione­s de muertos y aceleré para salir de allí cuanto antes». UN CÍRCULO EN EL SUELO EL PSICÓLOGO Y TEÓLOGO JAVIER AKERMAN (DCHA.) EJEMPLIFIC­Ó ANTE EL AUTOR CUÁL ES EL MEJOR MÉTODO DE DEFENSA CONTRA LA COMPAÑA: PROTEGERTE CON UN CÍRCULO EN EL TERRENO. LA SANTA COMPAÑA EN COSTA RICA pasaron tan cerca del coche, le habría dado a uno de esos seres seguro Los ensotanado­s Javier Akerman es un prestigios­o psicólogo y teólogo vigués que ha estudiado en profundida­d el fenómeno de la Santa Compaña. En un parque de la ciudad olívica me explicaba que la procesión de almas suele aparecerse en sitios poco transitado­s, alejados de los núcleos de población, y a una sola persona o a grupos muy reducidos. Si tiene la mala fortuna de toparse con la comitiva espectral, nunca debe aceptar nada que le ofrezcan, y menos un cirio, porque estará sentenciad­o a fallecer en fechas próximas. Akerman me explicó que existen varias fórmulas para protegerse de la Compaña cuando nos la encontramo­s muy próxima a nosotros: «Si hay cerca un conviene tocarlo, o hacer la señal de la cruz. Pero lo más efectivo, dice la tradición, es realizar un círculo en la tierra a tu alrededor, bien con un palo o una rama, o con la mano si no hay más remedio, e inmediatam­ente echarse que si hubiera abierto la puerta, ANTE VARIOS TESTIGOS empezaron a gritar: «¡Una sombra! ¡Está pasando una sombra enorme!». Según me relataba Federico Padial: «No hubo comunicaci­ón entre nosotros y las personas que estaban fuera y, a pesar de eso, todos vimos lo mismo, así que no se trató de una alucinació­n ni nada parecido, sino de algo real». Curiosamen­te, Susana S., una vecina de Palomares del Río que nada sabía sobre allí. De repente, se dieron cuenta de que una figura enorme, de dos metros y medio, con la cabeza y el tronco cuadrados, asomaba por una pared. Estuvieron contemplán­dola alrededor de un minuto a unos dos metros de distancia, hasta que comenzó a moverse perdiéndos­e detrás de la pared. En ese momento, las personas que estaban en el exterior del edificio Federico y Bárbara Padial, padre e hija, son unos activos estudiosos de toda clase de sucesos paranormal­es, sobre todo en su Andalucía natal. En 2015, se encontraba­n llevando a cabo una investigac­ión en una construcci­ón abandonada, conocida como Hacienda la Rihuela o casa de la loca, en Palomares del Río (Sevilla), junto a un grupo de curiosos que había aparecido por cruceiro, 70

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