Año/Cero : 2019-05-21

73 : 73 : 73

73

ANOMALÍA sobre mi garganta y empezó a ahogarme. Me sentí morir, porque no podía respirar ni pedir ayuda». Finalmente, la entidad desapareci­ó y regresó la calma. Unas semanas después volvió a repetirse la experienci­a, aunque en esa ocasión el «intruso» no se mostró tan agresivo. Desde entonces, no ha vuelto a tener noticias de ese ser, «y mejor así», termina suspirando. José Rolando Castillo (arriba) se encontró con la Compaña en plena selva nicaragüen­se. Abajo, dibujo de uno de los seres. «¡MÁRCHATE, NO ERES BIENVENIDO!» Charo Torres protagoniz­ó otra terrorífic­a experienci­a en 1975, tal como me relataba recienteme­nte: «Acababa de nacer mi hija prematuram­ente. Después de unas semanas en el hospital le dieron el alta. Como te puedes imaginar, no dejaba a la niña ni a sol ni a sombra. Por las noches dormía junto a su cuna. Fue a los dos o tres días de que estuviera en casa, cuando empezó a suceder algo que me asustaba mucho. Una noche, acababa de acostar a mi hija cuando vi frente a la puerta del cuarto a una figura negra y muy alta. Era un hombre vestido con capa y un aparatoso sombrero de copa. No le pude distinguir las facciones del rostro porque era todo oscuro. Estuvo un tiempo observándo­nos y luego desapareci­ó. Eso mismo me ocurrió siete u ocho veces más. Yo cogía a la niña y la apretaba contra mi pecho por si se le ocurría hacerle algo a mi pequeña. La última vez que se me presentó me asusté mucho y mentalment­e le hice saber que, quisiera lo que quisiera de mí, no le podía ayudar. Le ordené que se marchara, que no era bienvenido en casa. Entonces, ese ser oscuro avanzó hacia mí levitando, pasó por mi costado, casi rozándome, y atravesó la pared. Nunca más volvió a aparecer». Sean lo que sean, esas entidades oscuras, sombras de otro mundo, espigados negros o como los queramos llamar, llevan presentánd­ose ante los humanos desde la noche de los tiempos, parece que en demasiadas ocasiones con intencione­s nada benignas hacia nosotros… había leído un reportaje sobre la Santa Compaña en AÑO/CERO, así que no tardó en localizar el ejemplar y mostrársel­o a José. «Uno de los dibujos que ilustraban el artículo era muy parecido a lo que yo vi en plena selva nicaragüen­se –me confesaba–. Solo entonces supe qué era eso de la Santa Compaña». En ocasiones, esas «entidades oscuras» no se materializ­an en espacios abiertos, sino en el interior de nuestras propias casas. Son los casos más terribles porque los testigos sienten su intimidad violada, sobre todo cuando dichos seres demuestran actitudes agresivas. Eso le ocurrió a Elena del Castillo décadas atrás. Según me explicaba, una noche del fin de semana esperó a que sus hijos adolescent­es regresaran a casa después de salir con sus amigos, y se metió en la cama. «Acababa de tumbarme – me contaba–, cuando una sombra completame­nte oscura se me echó encima. Por sus formas parecía una mujer. Intenté moverme y gritar, pero no era capaz, estaba completame­nte paralizada. Pero lo peor es que esa figura puso sus manos Las mascaradas invernales son unas festividad­es muy extrañas que pueden representa­r las aparicione­s de seres de otras dimensione­s Elena del Castillo (arriba a la izquierda) sufrió el ataque de un « ser sombra». A la derecha, Charo Torres, que tuvo que enfrentars­e a otra de esas agresivas entidades. 73

© PressReader. All rights reserved.