Año/Cero : 2019-05-21

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REPORTAJE compañeros, y entonces ocurrió algo sorprenden­te. Todo el grupo se quedó dormido de repente. Ricardo relató que, de pronto, se sintieron cansados y se durmieron. Cuando se despertaro­n, tanto la «tanqueta» como los humanoides habían desapareci­do. Mario Cueto sufría frecuentes dolores por una úlcera de estómago, pero tras comer aquella misteriosa «tortilla» dejó de sentir ese malestar. Su médico no se explicaba la repentina curación. Según Ricardo, el periódico peruano publicó en aquellas fechas una breve noticia sobre otros pescadores de Huacho que también habían protagoniz­ado un encuentro con «gigantes plateados». Este incidente hizo que desempolva­ra de mis archivos otros similares ocurridos en las playas de Cádiz, que son epicentro de numerosos casos seres, cuando uno de ellos se giró hacia el hombre y comenzó a mover la cabeza de un lado a otro, como indicándol­e que no debía continuar avanzando. Sin embargo, prosiguió su marcha sin ninguna clase de temor. Cuando Mario estaba aproximánd­ose al misterioso «vehículo», sus amigos se dieron cuenta de que muy cerca del mismo había tres humanoides de gran estatura. Ricardo Palomino, que en la actualidad tiene 75 años, dijo que eran «hombres gigantes». Vestían unos monos plateados brillantes que les cubrían todo el cuerpo. Llevaban botas y guantes y eran muy delgados. Según Ricardo: «No les pudimos ver el rostro, todo era plateado (…) Caminaban como robots». El hombre aseguró que, en ocasiones, las olas les golpeaban con violencia en el pecho, pero los humanoides no se inmutaban. Ni siquiera se movían. Cuando uno de esos seres empezó a caminar fuera del agua, sobre la arena mojada, desprendió una especie de humo por los pies. Mario continuaba aproximánd­ose a la «tanqueta» y los extraños ALIMENTOS «EXTRATERRE­STRES» Cuando se hallaba a pocos metros, vio a través de una de las ventanilla­s de la «tanqueta» que en su interior había un cuarto humanoide sentado frente a una mesa, en la que estaba comiendo una especie de «tortillas» de color melón. El tripulante colocó algunos restos de las «tortillas» junto a la ventanilla, por lo que Mario se acercó, cogió un trozo y lo ingirió. En ese momento sintió unas fuertes nauseas que le hicieron vomitar sobre la arena. Regresó entre dolores junto a sus Ultima Hora Después del encuentro con los gigantesco­s seres, Mario Cueto HOMBRES GIGANTES se curó inexplicab­lemente de una úlcera que le provocaba dolores de estómago, ESQUEMA DEL ENCUENTRO PROTAGONIZ­ADO POR CUATRO AMIGOS EN LA PLAYA PERUANA DE YANYARINA. OBSERVARON UN ENORME OBJETO CON VARIOS HUMANOIDES. JUNTO A ESTAS LÍNEAS, EL UFÓLOGO RAFAEL MERCADO EN EL LUGAR DE LOS HECHOS. como comprobó su médico Ricardo Palomino, uno de los testigos del encuentro, reveló numerosos detalles respecto a los humanoides y las circunstan­cias del caso, como que uno de sus amigos ingirió la comida que aparenteme­nte le ofreció uno de los extraños seres. 78

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