Año/Cero : 2019-05-21

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REPORTAJE INFILTRADO­S ENTRE NOSOTROS Uno de los casos más conocidos y polémicos de encuentros con humanoides en playas y costas tuvo lugar el 29 de septiembre de 1989 en Conil (Cádiz). Varios jóvenes de la citada localidad, que habían observado OVNIs durante las noches anteriores, se quedaron atónitos al comprobar que en la orilla de la playa de los Bateles había dos humanoides ataviados con batas blancas. Medían unos dos metros de altura y carecían de facciones en sus rostros. Ambos se tumbaron en un montículo de arena. Junto a ellos, erguida, distinguie­ron a una tercera entidad de aproximada­mente tres metros de altura, con una cabeza desproporc­ionadament­e grande en relación al cuerpo y dos enormes ojos negros. Según los testimonio­s que pude recabar de los protagonis­tas, el gigantesco ser vestía un ceñido mono de color negro. De pronto, los dos que estaban tumbados sobre la arena, tras intercambi­arse durante unos instantes una pequeña esfera luminosa de color azul, se reincorpor­aron, transformá­ndose en un hombre y una mujer completame­nte normales. Él era muy alto, rubio y vestía vaqueros y camisa; ella tenía el pelo largo y moreno e iba ataviada con una falda larga de color blanco. La extraña pareja se dirigió tranquilam­ente hacia el pueblo. Al pasar junto a los testigos, estos pudieron apreciarla con mayor claridad. Por su aspecto físico parecían turistas extranjero­s, quizás alemanes o nórdicos, aunque los rasgos faciales del hombre eran peculiares, pues tenía la frente muy ancha y el pelo le nacía muy atrás de la cabeza. Para mayor desconcier­to, ambos se inscribier­on con nombres falsos en un hotel de la zona. Unos amigos estaban de barbacoa durante noche, en la playa de Regla, cuando observaron a un humanoide de unos tres metros de altura que salía del agua. Huyeron a toda prisa. de allí a la carrera. Muchos llegamos a casa llorando y asustados. Nuestros familiares se alarmaron enormement­e». Carmen asegura que pudieron calcular bien la altura del humanoide, porque cuando se situó al lado de la caseta, que mide unos dos metros y medio, comprobaro­n que la rebasaba ampliament­e. Sobre la indumentar­ia, la testigo también aportó detalles interesant­es: «El traje le cubría casi por completo y no era demasiado ajustado. Parecía de una sola pieza y era semejante al material de los Lo más curioso es que el traje parecía repeler el agua, porque cuando salió del mar estaba completame­nte seco». de encuentros con humanoides, no sé muy bien por qué razón. En 1975, en una pequeña localidad de Cádiz tuvo lugar un incidente asombroso que inauguró una serie de bizarros episodios en el litoral gaditano. Ocurrió en la noche del 26 de julio en Chipiona, en la denominada playa de Regla. Un grupo de amigos celebraba una barbacoa, cuando una de las presentes, Mari Carmen, que entonces tenía 21 años, preguntó al resto: «¿Estáis viendo lo mismo que yo?». La respuesta fue afirmativa, porque todos pudieron contemplar a un humanoide que estaba saliendo del mar. Sobrepasab­a los tres metros de altura e iba ataviado con un mono oscuro. Aterroriza­do, el grupo observó cómo el gigante, con paso firme, avanzaba hacia la arena de la playa. Cuando le pregunté por la apariencia del humanoide, la testigo me dijo que «las facciones de su cara eran normales, parecía una persona». El ciclópeo ser «se paró a la altura de los toldos de una caseta, giró la cabeza y nos miró; después se volvió hacia el pueblo y desapareci­ó de golpe. Sencillame­nte se esfumó delante de nuestros ojos. Entonces, todos comenzamos a correr histéricos. Dejamos las cosas tiradas en la playa y huimos anoraks. De izda. a derecha, el investigad­or J. J. Benítez, el autor del presente reportaje y dos de los testigos del caso Conil: uno de los más extraños encuentros con humanoides. CHARLANDO CON UN HUMANOIDE Uno de los casos más antiguos de todos los recopilado­s en el litoral gaditano ocurrió en septiembre de 1964. Esteban, de 28 años y buzo de profesión, regresaba a su domicilio situado en El Tejar ( Tarifa), muy cerca de la playa, cuando se topó con un gigantesco humanoide. Según el hombre, aquel ser medía al menos tres metros de altura, vestía un traje ceñido y cubierto de escamas y tenía los brazos 79

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