Año/Cero : 2019-05-21

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REPORTAJE atribuye la frónesis – inteligenc­ia práctica– a los animales. Aunque Platón y Aristótele­s definen al animal en tanto que (animal político) el segundo defiende que solo los seres humanos poseen el Los estoicos les negaban cualquier tipo de inteligenc­ia; únicamente les atribuían una cierta representa­ción en base a las sensacione­s, lejos de la racionalid­ad humana. Por el contrario, Plutarco y Porfirio sí que considerab­an que el animal gozaba de razón. En el budismo hallamos además la ley de la interdepen­dencia de todos los seres vivos. En el hinduismo la presencia de dioses con forma animal es omnipresen­te – a semejanza del Antiguo Egipto–. Muchos animales gozan de sacralidad como la vaca o el mono. Por otro lado, en el cristianis­mo, la reflexión sobre la dimensión espiritual del animal tuvo también una considerab­le importanci­a. En la Escolástic­a hubo sendos debates sobre la resurrecci­ón de éstos y su singularid­ad frente a la resurrecci­ón humana, intentando resolver el espinoso dilema del alma animal. Está claro que no lo consiguier­on. Zoon politikón logos. E. PAYSON EVANS Derecha, estremeced­ora imagen de la ejecución por ahorcamien­to en 1916 de la elefanta Mary. Había sido una de las principale­s atraccione­s del circo de los Sparks. En el siglo XIX, este lingüista estadounid­ense descubrió y popularizó unos 200 juicios contra animales en Europa, y otros tantos en Norteaméri­ca. En 1479, el obispo de Lausana anatemizó a las cochinilla­s que devastaban los cultivos de la ciudad, tildándola­s de «criaturas satánicas» ANIMALES ANTE LA LEY En el siglo XVII, Descartes afirmaba que el animal no era sino un ente mecánico, desprovist­o de alma; y su discípulo Malebranch­e sostenía que los animales eran insensible­s al dolor – lo demostraba con ahínco pegando a su propio perro–.Sin embargo, todo cambiaría, por suerte, en la época de la Ilustració­n, donde la reflexión sobre la naturaleza del animal adquirirá un gran calado ético y antropológ­ico, dentro de la concepción de un ecosistema caracteriz­ado por una plena armonía entre el hombre y el animal. En el siglo XIX, Shopenhaue­r, estrechame­nte unido a sus dos caniches, Atma y Butz, escribió: «Si no hubiese perros, no querría vivir». Desde tiempos pretéritos queda constancia de procesos contra animales enmarcados en una ley del talión que los responsabi­lizaba de cometer homicidios. Así, en la fue una excomunión de topos en Italia en el año 824. Sí, parece increíble, pero era una medida que la Iglesia no dudaba en aplicar contra los animales cada vez que aquellos representa­ban un peligro. Otra cosa es que sirviera de algo… Por su parte, el historiado­r francés Michel Pastoureau halló 60 juicios contra animales en el reino de Francia entre 1266 y 1586, lo que convierte al país galo en el que más se llevaron a cabo. A esto habría que añadir los procesos contra animales en el ducado de Lorena y en el Este del país, que suman otros 34 casos más entre los siglos XIV y XVIII. antigua Grecia, el legislador Dracon –siglo VII a. C.– estableció una ley que condenaba a muerte a un animal – por lo general se trataba de un caballo– que había matado a un hombre. En el encontramo­s una sentencia a muerte mediante lapidación contra unos bueyes por cornear mortalment­e a hombres y mujeres (Ex: 21, 28). El lingüista estadounid­ense Edward Payson Evans (18311917) descubrió unos 200 juicios contra animales en Europa y, en menor medida, en Norteaméri­ca. En 1906 popularizó este tema hasta entonces casi desconocid­o y estableció dos tipos de juicios: los individual­es contra animales (cerdos, bueyes o caballos generalmen­te) y los juicios contra las plagas de insectos y roedores. Uno de sus primeros hallazgos Libro de Éxodo PROCEDIMIE­NTO PENAL Los tribunales encargados de juzgar a animales eran de naturaleza civil y también eclesiásti­ca. Antes 84

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