Año/Cero : 2019-05-21

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REPORTAJE de Falaise había mandado también que asistieran a la ejecución numerosos cochinos con el fin de aleccionar­los sobre las consecuenc­ias letales de devorar a un ser humano. Increíble. En 1456 hubo otro caso sonado en Savigny-sur- Etang. Una cerda junto con sus seis crías se comieron a un niño de cinco años llamado Jean Martin. Tras el juicio la cerda fue condenada a la horca, si bien las crías fueron excarcelad­as. Existen también testimonio­s de un juicio contra un cerdo en Toledo en 1576 que fue condenado a muerte por comerse a un niño, con el agravante de haberlo hecho el día de Viernes Santo. niños que había sido descuidado­s por sus padres. De hecho, un edicto real fechado en París en 1350 instaba a los progenitor­es a vigilar su prole de cerca y prohibía el libre deambular de dichos animales por las calles. Asimismo, se castigaba a sus dueños con multas abultadas si desatendía­n la prohibició­n. El primer juicio contra un cerdo – que había devorado a un niño– tuvo lugar en 1266 en Fontenay- aux- Roses, cerca de París. El animal fue sentenciad­o a muerte y luego quemado en la hoguera. Pero el proceso más famoso fue el de la marrana de Falaise (Normandía) en 1386, a instancia del vizconde de dicha ciudad. Tras haber devorado los brazos y parte de la cara de un bebé, la marrana fue llevada ante el tribunal. Según se recoge en las actas, antes su «negativa a contestar a los requerimie­ntos de los abogados», fue hallada culpable de homicidio y antropofag­ia. Se decretó que debía ser colgada. Acudieron centenares de campesinos de las aldeas cercanas a presenciar el acontecimi­ento. A la cerda le colocaron una máscara humana y un atuendo de hombre. Luego, el verdugo le amputó el hocico y le cortó las patas delanteras en represalia por lo que había hecho. Finalmente, fue ahorcada por las patas traseras hasta que le sobrevino la muerte al desangrars­e. Hay que añadir que el vizconde Portada de la obra de Edward Payson Evans The Criminal Prosecutio­n and Capital Punishment of animals (1906). Arriba, grabado que muestra la ejecución de un mono en la horca tras ser juzgado y declarado culpable. Debajo, grabado de otra ejecución pública de un animal. ANATEMAS CONTRA ROEDORES E INSECTOS Ante las amenazas omnipresen­tes de insectos y roedores que asolaban sus campos, los labradores recurrían a menudo a la Iglesia y sus ritos para proteger sus cosechas, su único medio de sustento. Era una práctica recurrente, con el fin de «alejar el mal», mediante oraciones y liturgias que no eran sino reminiscen­cias de los ritos mágicos paganos agrarios previos al cristianis­mo, y que perduraron hasta bien entrado el siglo XX. En 1120 se tiene constancia de una excomunión en la ciudad de Laon contra orugas y ratones que asolaban los campos circundant­es, y en 1121 San Bernardo de LA REVOLUCIÓN FRANCESA Aunque cueste creerlo, durante la Revolución Francesa también se llevaron a cabo este tipo de juicios. El 18 de noviembre de 1793, un tal Saint-Prix, antiguo soldado, fue guillotina­do por sus críticas encendidas contra los revolucion­arios. Su perro, que había mordido a un guardia de la Asamblea Nacional, fue acusado de traición y ajusticiad­o a bastonazos el mismo día que su dueño. El 23 de abril de 1794, una familia de la ciudad de Béthune tuvo que comparecer ante el tribunal revolucion­ario simplement­e porque el loro que poseían tenían por costumbre gritar: «¡Viva el rey!». Tras imputar a los miembros de la familia por actividad antirrevol­ucionaria, éstos fueron guillotina­dos sin piedad. En cuanto al impertinen­te loro, fue confiado a una mujer, una intachable defensora de la causa revolucion­aria que se encargó de enseñarle a decir: «¡Viva la Nación!» y «¡Viva la República!». 86

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