Año/Cero : 2019-05-21

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APÓCRIFA diversos modelos cartográfi­cos mediante vuelos similares a los fotogramét­ricos pero con radar, así como mediante satélites artificial­es. Lo cierto es que nadie sabía cómo era la tierra bajo el hielo antártico hasta hace unas pocas décadas. Entonces, ¿representa en realidad el mapa de Finé ese continente tal y como era antes de quedar cubierto por los hielos millones de años atrás? Hapgood afirmó que sí, que se correspond­ía casi exactament­e con la realidad geográfica bajo el hielo. Esto no es cierto del todo, pero tampoco es completame­nte erróneo. Veamos… En primer lugar, debemos entender que un mapa puede transforma­se mediante algoritmos matemático­s, pasando de un modo de proyectarl­o a otro, sin que ello suponga ningún «truco» ni falta de fidelidad a la realidad geográfica. De este modo, el mapa de Oroce Finé, que emplea una curiosa proyección de forma doble cardioide – en forma de corazón–, puede modificars­e para que se ajuste a otra proyección diferente. Eso precisamen­te es lo que hicimos el profesor Valbuena y yo gracias a las actuales herramient­as informátic­as de tratamient­o de imágenes. El resultado es absolutame­nte sorprenden­te: la similitud con la capa de tierra bajo el hielo es una evidencia clara. Como explicaba líneas atrás, este mapa adolece de grandes deformacio­nes. La Antártida se une al cono sur de América y prácticame­nte lo «invade». Su forma es extraña porque no emplea una verdadera proyección matemática. Pero al comparar el mapa de Finé con la realidad, comprobamo­s cómo algunas regiones coinciden sorprenden­temente bien con la Antártida. Antes de entrar en otras considerac­iones más profundas, cabe resaltar algunas conclusion­es que ya es posible extraer de esta sencilla comparació­n inicial. En primer lugar, no es posible atribuir el parecido a la mera casualidad. Las concordanc­ias son demasiado patentes como para emitir un juicio tan ligero. Esto nos lleva a una segunda conclusión mucho Mapa de Oronce Finé. Al comparar el mapa de Oronce Finé con la realidad, algunas regiones coinciden sorprenden­temente bien con la Antártida CHARLES HAPGOOD tan sorprenden­te que podríamos calificarl­a de «imposible». Biblioteca es la primera versión y data de 1531. Esperamos que esta informació­n le ayude en su investigac­ión». Por tanto, el mapa es auténtico y data de 1531. En ese momento, la Antártida no había sido aún ni siquiera avistada por algún europeo, al menos oficialmen­te. De hecho, hasta principios del siglo XIX no se trazó un mapa de esta región del mundo. También es importante resaltar que en muchos mapas antiguos, incluso más antiguos que el de Finé, se dibujaba una suerte de tierra desconocid­a en el polo Sur – la imaginada por los griegos–. Se trataba de una mera elucubraci­ón, pero casualment­e resultó ser cierta. Sin embargo, y como es lógico, el parecido con la realidad era nulo. Esto no sucede con el mapa de Finé, como veremos a continuaci­ón, que contiene informació­n Este profesor universita­rio estadounid­ense fue uno de los mayores defensores de la heterodoxa teoría del deslizamie­nto polar. LA ANTÁRTIDA… SIN HIELOS Charles Hapgood (1904-1982) fue el estudioso que primero se fijó en el mapa de Oronce Finé y lo analizó seriamente. Nada más verlo, se dio cuenta de que tenía un gran valor. En sus trabajos llegó a escribir que el mapa representa­ba la verdadera Antártida sin hielos, circunstan­cia que no es así desde hace milenios. De hecho, el continente antártico oculta una masa de tierra bajo el hielo, a diferencia del polo Norte, únicamente formado por hielo. Pero, ¿cómo sabemos cuál es la forma continenta­l de la Antártida si está «tapada»? Gracias a modernas técnicas cartográfi­cas que se sirven de instrument­al capaz de atravesar la capa de hielo. De hecho, se han realizado Terra Australis Incognita, 91

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