Año/Cero : 2020-06-23

11 : 11 : 11

11

POR: MARCOS DIOSDADO H. LA BRUJERÍA COMO CHANTAJE ES UNA PRÁCTICA EXTENDIDA EN LAS RECÓNDITAS ZONAS RURALES DE KENIA, AUNQUE HA PERMANECID­O EN SECRETO INCLUSO PARA LOS HABITANTES DE SUS CIUDADES. AHORA, UN DOCUMENTAL REVELA LA TERRIBLE REALIDAD QUE VIVEN MUCHOS ANCIANOS ACUSADOS DE BRUJOS. L diversas conversaci­ones con sus familiares el espectador descubrirá con incredulid­ad cómo el instigador de ello es su tío, fruto de una combinació­n letal de superstici­ón e intereses económicos. Los tiempos de la Santa Inquisició­n quedan lejos en la historia, pero en este rincón del mundo se sigue señalando a las personas, principalm­ente de la tercera edad, por brujería, una dramática realidad que nos retrotrae al terror vivido siglos atrás. a brujería y otras creencias sobrenatur­ales están muy arraigadas en el continente negro. Hemos hablado en nuestras páginas de cómo se sacrifican albinos para fabricar talismanes con partes de sus cuerpos, gente quemada viva por creerla hechizada, etc. Pues bien, ahora sale a la luz otra terrible realidad relacionad­a con este tipo de creencias: el uso de la brujería nada menos que como chantaje familiar y expolio a los mayores. Eso es lo que cuenta el documental (La Carta) tras seis largos años de minuciosa investigac­ión Estrenado en la última edición de celebrada en línea vía Filmin debido al confinamie­nto, y que revela unos hechos aterradore­s. Dirigido por la pareja de cineastas Maria Lekow y Christophe­r King, revela cómo la brujería es utilizada por jóvenes de varias generacion­es para extorsiona­r a sus mayores, utilizando extraños y terribles ritos, e incluso llegando al asesinato para heredar propiedade­s o tierras. Un retrato de gran valentía que pone en evidencia cómo los valores de las comunidade­s rurales africanas han sido trastornad­os por el colonialis­mo y un sincretism­o religioso confuso y peligroso. En la película se narra la epopeya del joven Karisa Kamango, que viaja de Mombasa a sus orígenes rurales cuando se entera de que su abuela Margaret – Mama Kamango– está en peligro: ha sido acusada de bruja, y a través de ANCIANOS DESTERRADO­S The Letter «Onyo, onyo, onyo» – que significa en suajili «¡Cuidado, cuidado, cuidado!»–, son las palabras con las que comienza una de las cartas que Karisa muestra en sus manos en el documental, con machetes dibujados y más frases en forma de amenaza: «Te damos siete días o no podrás dormir». Esa carta iba dirigida a otro anciano, vecino de su abuela, y también acusado de brujería. En otras puede verse dibujado un tosco ataúd con una cruz. Según revela el codirector, Christophe­r King, al diario «Esta práctica ni siquiera la gente en Nairobi la conoce, ni sabe que está ocurriendo a kilómetros de ellos, en la costa de Kenia. Es un asunto de familia y no se habla de ello, se mantiene en secreto», y quien tardó años en ganarse la confianza, junto a Lekow, de la familia Kamango. En la cinta, Karisa visita también Kaya Godhoma, un centro sagrado que cobija a ancianos in situ. DocBarcelo­na, que fueron desterrado­s por sus familias y desposeído­s de todos sus bienes por sus propias familias. El testimonio de uno de los residentes es estremeced­or: «Cuando murió mi nieto, mi propio hijo me acusó de haberlo matado». Kenia no es el único lugar africano donde estas prácticas a medio camino entre la superstici­ón y el interés están tan extendidas: en el país vecino, Tanzania, hasta un 93% de la población cree en la magia y los poderes sobrenatur­ales; pero eso no es lo malo, sino que también son demasiado habituales los asesinatos ceremonial­es y los ritos de purificaci­ón: en 2017, casi 500 mujeres fueron linchadas y quemadas acusadas de brujas. Lo dicho, como si volviéramo­s a la Europa de hace quinientos años. Una investigac­ión de seis años dio como resultado (La Carta), un extraordin­ario documental que da a conocer la estremeced­ora realidad que se vive en el rural de Kenia. The Letter El País: 11

© PressReader. All rights reserved.