Año/Cero : 2020-06-23

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OCULTURA Javier Sierra www.javiersier­ra.com frase que abandera Miguel Blanco se había adherido a mi mente con tal fuerza durante tantos años, que casi no me extrañó que brotara de nuevo ante el yugo del confinamie­nto. «Tiene su gracia» –pensé–. La dichosa locución estaba sacada de una novela del siglo XVI escrita por Xu Zonghlin y retrataba a la perfección el momento en el que me hallaba. Me sentía atrapado en un túnel oscuro y, como millones de mis conciudada­nos, sin saber qué dirección tomar. Y justo en mitad de ese trance, en efecto, la luz llegó. La que iluminó mi tiniebla fue una llamada al móvil. Raquel Gisbert, editora en Planeta, telefoneó para preguntarm­e cómo llevaba mis proyectos… y casi me derrumbé sobre auricular. ¿Qué podía decirle?, dudé. «¿Y esto que está ocurriendo no te sugiere nada, Javier?», indagó ella como si tal cosa. «¿No saldría de aquí un texto interesant­e de los tuyos?». Aunque al principio rechacé la idea, me quedé dubitativo. De pronto recordé una curiosa idea formulada veinticinc­o siglos atrás por un casi desconocid­o filósofo griego. Antifonte de Atenas fue un sofista que creía que, en tiempos de dolor, solo las palabras son medicina. Una frase adecuada formulada en el momento oportuno siempre alivia, dijo. Entonces caí en la cuenta. ¿Qué hacemos los letraherid­os sino hilar frases? ¿Podría entonces una novela ser una especie de reservorio curativo? ¿Y si yo pudiera…? Y así, casi sin querer, surgió la necesidad de sentarme al teclado. De repente brotó a borbotones mi último libro, una fábula escrita en forma de carta que una misteriosa mujer envía a su joven sobrina para prevenirla de los cambios que acechan a nuestro mundo. De mis teclas nació una misiva directa, redactada como un relámpago, que sé que golpeará la conciencia de quien la lea. Nunca había escrito algo así. Tan directo. Tan cargado de sentido. Tan feroz. Son líneas que surgieron casi como si no fueran mías, como si llevaran eones flotando en el éter esperando el momento de descender a tierra y ser leídas. En ellas hablo de pasada de la covid-19 y de su misterioso origen, pero sobre todo explico cómo virus y bacterias moldean nuestra civilizaci­ón desde el Neolítico. Y cómo ese saber ha estado siempre escondido en los mitos griegos. Solo había que quedarse a oscuras en el túnel para que la luz me indicara dónde buscarlo. Y lo hizo. Gracias a la frase Zonghlin, claro. Antifonte tenía razón. Las palabras obran milagros. Y LA LUZ C onfieso que, de repente, en mitad del confinamie­nto, una frase esculpida a fuego salió en mi ayuda desde la entraña más profunda. Como mil millones de personas en todo el mundo, yo también me había quedado sin vida de un día para otro. O eso creía. Las severas restriccio­nes a la movilidad, las calles vacías, el rosario de desgracias que vomitaban los medios de comunicaci­ón y la funesta perspectiv­a de tener unas semanas de soledad impuesta por delante –que después serían meses–, se me antojaban un panorama difícil de superar. Y me lancé a reabrir carpetas con proyectos pendientes: una novela sobre los misterios de la carrera espacial, otra que cerrara las aventuras de otra más que… Confieso que tras pasar un par de días removiendo papeles, tratando de levantar algún armazón que mereciera la pena, solo coseché decepcione­s. Me di cuenta de que acometer cualquiera de aquellos proyectos requeriría viajes, pisar sobre el terreno, respirar el aire de ciertos lugares y mirarle los ojos a varias personas clave. Y nada de eso estaba en mi mano. Entonces repiqueteó aquella frase. Llevaba más de tres décadas escuchándo­la cada fin de semana por la radio. Era una sentencia que el realizador del programa, Quique Balari, había extraído para su cabecera de un mediometra­je de dibujos animados chino titulado Nunca había escrito algo así. Son líneas que surgieron casi como si no fueran mías, como si llevaran eones El mensaje de Pandora, El maestro del Prado, El pequeño Naya pelea contra los dragones reales Espacio en Blanco, (1979). la mítica trasmisión de los fines de semana en Radio Nacional de España, todavía principia hoy con ella: «Solo cuando el túnel está en la más absoluta oscuridad es cuando puede volver otra vez la luz», dice. Pronunciad­a con voz cavernosa, la

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