Año/Cero : 2020-06-23

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LAVES HABLAN LOS PROTAGONIS­TAS DE TRES CASOS FASCINANTE­S SERES DE OTROS MUNDOS EN LA CARRETERA EL PERIODISTA DAVID CUEVAS HA INVESTIGAD­O TRES EXTRAORDIN­ARIOS CASOS DE ENCUENTROS EN CARRETERA CON EXTRAÑOS SERES. UNO DE LOS TESTIGOS INCLUSO PUDO FOTOGRAFIA­R AL HUMANOIDE QUE SE HABÍA PRESENTADO ANTE ÉL. Cristina y su marido comentaron el incidente a unos familiares, e incluso telefonear­on al cuartel de la Guardia Civil de Colomera, pero no supieron decirles qué era aquello y, según les comentaron, tampoco habían recogido ninguna incidencia similar. Incluso unos guardias civiles se acercaron al lugar, pero no vieron nada. Al final, se acabó enterando el cura del pueblo, quien se puso en contacto con J. J. Benítez, que visitó en un par de ocasiones a Cristina y su marido para entrevista­rlos. «VAMOS A LA ALPUJARRA» El protagonis­ta de nuestro siguiente caso es José Bazán Ramírez, cuya historia conocí gracias a su sobrino. Así que en cuanto se me presentó la oportunida­d, avisé a mi buen amigo Ramón Álvarez y nos desplazamo­s hasta el domicilio de José, en la localidad de Sant Boi de Llobregat (Barcelona). Me costó convencerl­e para que nos recibiera, porque se mostraba reacio a quedar con nosotros, pero al final accedió a nuestros requerimie­ntos. Nos abrió la puerta de su casa con cierta desconfian­za, pero enseguida se relajó y comenzó a narrarnos su experienci­a: «Ocurrió a principios de los 80. Había ido a un pueblo de Jaén a dejar allí a mis hijos, y al regresar me pasó algo muy extraño. Antes de llegar a Villanueva del Arzobispo, en una recta estuve a punto de tener un accidente al intentar adelantar a un camión que circulaba delante de mí. Poco después, me topé con dos autoestopi­stas que me pararon. Los recogí y me SEÑALES S carretera». Y pararon muy cerca de los humanoides. «Estaban a nuestro lado – continuó explicándo­me Cristina–, así que les pregunté que por qué iban vestidos así, pero no respondier­on. Me asusté e intenté cerrar la ventanilla del coche, pero no era capaz y, además, el vehículo no arrancaba. Esa situación duró varios minutos, y cuando por fin logramos reanudar la marcha, aquellos seres se nos quedaron mirando desde su posición. Llegamos a casa totalmente impactados, sin apenas hablar entre nosotros. Mi marido me preguntó: ‘Pero, ¿tú has visto eso?’. ‘Sí, claro que lo he visto’, le respondí». egún Cristina, su historia comienza cuando «veníamos (su marido y ella) en coche del pueblo granadino de Benalua de las Villas. Estábamos saliendo de Colomera, ya pasado el cuartel de la Guardia Civil que está a las afueras de esta localidad, cuando vimos venir hacia nosotros a dos seres muy altos, vestidos de blanco. No se les veía la cara. Solo los ojos, que eran muy raros. Andaban con mucha dificultad, de una forma muy extraña. Iban ataviados con una especie de sábana o túnica y no se les distinguía­n las manos. Total, que decidimos parar, porque aquellos seres estaban en medio de la 18

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