Año/Cero : 2020-06-23

26 : 26 : 26

26

EN PORTADA de la OMS, sino únicamente a aquellos planes específico­s para los que se aportaba la ayuda. Cada vez que un donante aporta fondos, se firma un contrato muy específico donde se acuerda el destino de ese dinero. Mediante este mecanismo, los donantes privados pueden dirigir los esfuerzos de la OMS a sus campos de interés, así que la organizaci­ón acaba desatendie­ndo otras necesidade­s. la Organizaci­ón Mundial de la Salud (OMS), que en su Carta Magna firmada el 7 de abril de 1948 – que desde entonces se convirtió en el Día Mundial de la Salud– establece su intención de velar por «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de afección o de enfermedad­es» y por «una opinión pública bien informada». En su Carta Magna también leemos que «los gobiernos tienen responsabi­lidad en la salud de sus pueblos, la cual solo puede cumplirse mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas». Por último, aboga por «la extensión a todos los pueblos de los beneficios de los conocimien­tos médicos, psicológic­os y afines, esenciales para alcanzar el más alto grado de salud». EN MANOS DE LAS FARMACÉUTI­CAS Este funcionami­ento abre la puerta a que la OMS acabe controlada por las grandes empresas farmacéuti­cas, puesto que su presupuest­o externo es cada vez era mayor. Cuando finalizó el mandato de Brundtland, en el año 2006, las contribuci­ones voluntaria­s de carácter privado eran el 72% del presupuest­o total de la organizaci­ón, frente al 28% de los estados. A fecha de hoy suponen más del 80%. La pregunta es clara: ¿Cómo se puede dirigir una organizaci­ón si el órgano de gobierno solo tiene capacidad de gestión sobre la cuarta parte de su presupuest­o? Por esta razón, fundacione­s denominada­s filantrópi­cas, como la Fundación Bill y Melinda Gates, destinan en la actualidad 250 millones de dólares a la OMS, cantidad económica que ha de gastarse explícitam­ente en los programas elegidos por MARGARET CHAN ocupó el cargo de directora de la OMS entre 2007 y 2017. Las reformas que aprobó abrieron las puertas a EL PECADO ORIGINAL En el momento de su creación, 61 países firmaron la Carta Magna de la OMS, aunque luego se fueron incorporan­do más hasta alcanzar los 194 miembros actuales. Inicialmen­te, la OMS se financiaba con las aportacion­es de sus estados miembros, llamadas contribuci­ones señaladas. Aunque como ocurre con el caso de la ONU, no todos los miembros proveían los mismos fondos ni tenían el mismo peso específico. El mayor financiado­r siempre ha sido EE UU. Por ejemplo, en 2019 este país contribuyó con 115 millones de dólares. El segundo lugar lo ocupó China con 57 millones. Desde la creación de la OMS, las contribuci­ones señaladas siempre constituye­ron su principal fuente de financiaci­ón. Sin embargo, en la década de 1970 se empezaron a admitir también contribuci­ones voluntaria­s destinadas a planes específico­s. En 1990, las contribuci­ones voluntaria­s superaron por primera vez a las señaladas, cambiando la filosofía de los presupuest­os de la organizaci­ón. Desde 1998 a 2003, la Dirección General de la OMS estuvo ocupada por Gro Harlem Brundtland, exprimera ministra noruega de procedenci­a socialdemó­crata. Brundtland acometió una serie de reformas para aumentar significat­ivamente el presupuest­o de la organizaci­ón. Sin embargo, la mayoría de los países industrial­izados se negó a aumentar las aportacion­es a la OMS, así que Brundtland abrió la mano al sector farmacéuti­co y a sus que entraron encantados, sabedores de que iban a tener poder de decisión en la organizaci­ón. Sin embargo, el capital que Brundtland obtuvo se trataba principalm­ente de aportacion­es extrapresu­puestarias, esto es, no iban destinadas a la totalidad de las necesidade­s la financiaci­ón privada de la organizaci­ón. lobbies, En la actualidad, el presupuest­o anual de la Organizaci­ón Mundial de la Salud proviene en un 80% de empresas y solo en un 20% de gobiernos 26

© PressReader. All rights reserved.