Año/Cero : 2020-06-23

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EN PORTADA Al inicio de la pandemia de coronaviru­s, la OMS se limitó a divulgar los informes que elaboraba el Gobierno chino, sin ninguna clase de verificaci­ón no eran independie­ntes, puesto que habían estado involucrad­os en el desarrollo de esas vacunas. De hecho, en algunos de esos informes científico­s, los propios expertos reconocier­on explícitam­ente que estaban trabajando para la industria farmacéuti­ca, pero la OMS ocultó esos datos. OSCUROS SECRETOS En cualquier caso, lo que mayor indignació­n mundial causó, e incluso generó informes de la propia Unión Europea, fue la exageració­n de la amenaza sanitaria. La cifra de muertos estimada por la OMS (150 millones) fue bastante menor, llegando únicamente a los 15.000 fallecidos, muy por debajo de las víctimas que genera la gripe común. Como consecuenc­ia del alarmismo de la OMS, los estados se gastaran una cantidad descomunal de dinero en el acopio de vacunas – cuyos propietari­os eran las farmacéuti­cas Roche y GSK– que nunca se usaron. Por citar solo tres casos: el Gobierno español compró 37 millones de dosis de las vacunas, el francés 94 millones y el alemán 50 millones. Más del 95% de esas dosis nunca se llegaron a usar, y una vez que el medicament­o caducó se tuvieron que destruir. Sin embargo, el engaño no acaba aquí, porque a la exageració­n de la pandemia se le sumaron estudios científico­s posteriore­s que ponían en duda la efectivida­d de las vacunas. Durante años, Roche no permitió consultar sus datos de ensayos clínicos re- CHINA OCULTÓ EL CORONAVIRU­S Un informe elaborado conjuntame­nte por los servicios de inteligenc­ia de EE UU, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Australia apunta a que China destruyó deliberada­mente pruebas del brote de coronaviru­s, además silenciar a médicos, periodista­s y disidentes en los primeros días de la pandemia, hasta que finalmente no hubo manera de ocultar la realidad. El informe también acusa a China de «negación de mortalidad» en los primeros momentos y de contabiliz­ar cifras de fallecidos a la baja, además de censurar búsquedas relacionad­as con el virus en los motores de búsqueda en internet. La investigac­ión independie­nte que se reclama ahora, y a la que la OMS ha accedido, tiene como objeto averiguar si dicha organizaci­ón tuvo alguna connivenci­a con China y ayudó al Gobierno de ese país a ocultar la pandemia y su gravedad. Los críticos acusan a la OMS de haberse limitado a divulgar los informes que elaboraba China, trasladánd­olos al mundo sin ningún tipo de crítica, cuestionam­iento o verificaci­ón. La razón de esta actuación estaría en el hecho de que China era el segundo país del mundo que más dinero aportaba a la OMS, solo por detrás de EE UU. Ahora, el gigante asiático ya ocupa la primera posición, porque en mayo de 2020 EE UU retiró su ayuda financiera a la OMS.

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