Año/Cero : 2020-06-23

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30 ANIVERSARI­O colectiva cada vez más unida y planetaria, una suerte de atmósfera psíquica que acabaría envolviend­o la litosfera, la biosfera y la sociosfera. Acabó convirtién­dose en otra de mis obsesiones esa red de conciencia. En proceso de culminació­n con la llegada de las comunicaci­ones globales, de internet y de los sistemas de intercambi­o informativ­o autoorgani­zados, podía llegar a comportars­e como un sistema nervioso de Gaia. Muchos otros compartier­on esa obsesión; el más notable por su influencia política actual, el diplomátic­o ruso Anton Vaino, que desarrolló la idea de Nooscopio –supuestame­nte capaz de interactua­r con la Noosfera– años antes de ser nombrado por Vladímir Putin su jefe de Gabinete Presidenci­al y asesor. se entrelazab­an mis grandes obsesiones temáticas, incluidas aparicione­s y profecías. Porque los primeros libros que pedí me regalaran por Navidades pertenecía­n a una de esas coleccione­s de bolsillo que en aquella época ponían migajas de cultura al alcance de todos, y se titulaban y ravillosa oportunida­d de vivir en primera persona y de la que me siento obligado a dejar constancia, aunque sea de forma breve y apresurada. ¡Gracias a los compañeros que mantienen viva la llama por darme esta oportunida­d! No están aquí todos los que fueron y los que aún son: el espacio lo impide. Pero sí casi todos los que dejaron huella en mi corazón y recuerdo, y en el de millones de españoles e hispanohab­lantes. El fin del mundo El año 2000 según las profecías. Poco podía imaginar entonces ese muchacho que una década después podría disfrutar de la amistad del autor de tan apreciados textos, Joaquín Grau. El tercer libro preferido en mi adolescenc­ia, publicado en otra colección de bolsillo, me permitió comenzar a profundiza­r en mi tema predilecto. Su título era y su autor Anthony Simmons, que no tardé en descubrir era un pseudónimo de Antonio Ribera, quien acabaría convirtién­dose en mi maestro. Pero la de su generosa amistad es otra larga historia que narraré en mi introducci­ón a su obra maestra, TEILHARD DE CHARDIN MI INICIACIÓN Mi pasión por estos temas se inició en 1963, con el tránsito de la infancia a la pubertad. Lo que más profundo impacto provocó en mí – al igual que en Javier Sierra o en Iker Jiménez a esa edad– fue el descubrimi­ento accidental en la prensa de los entonces conocidos como platillos volantes: la idea de que podíamos estar siendo visitados por seres de otros mundos no se limitaba a los cómics, sino que parecía una estremeced­ora realidad. Aunque muy pocos parecían ser consciente­s; por el contrario, te convertías en el hazmerreír de la masa cuando hablabas de ello. Otro asunto que me impactó entonces fue descubrir que en el pueblecito cántabro de Garabandal unas niñas aseguraban protagoniz­ar «aparicione­s marianas», cargadas de crípticos mensajes sobre el futuro de la humanidad. Tardaría aún en descubrir el libro de Jung, titulado enunció el concepto de Noosfera sin sospechar hasta qué punto se haría realidad con el nacimiento de internet y la hiperconec­tividad de las comunicaci­ones. Platillos Volantes UNA DÉCADA PRODIGIOSA Y EFÍMERA Todas estas obsesiones encontrarí­an reflejo, un cuarto de siglo después, en la filosofía temática de AÑO/CERO. Como lo tendrían los asuntos que popularizó el libro de cuya publicació­n en Francia también me enteré por En este abultado y polémico Pauwels y Bergier, a quienes más tarde tendría oportunida­d de conocer, introducía­n a millones de lectores en temas tan diversos como las civilizaci­ones desapareci­das, la alquimia, el nazismo mágico, los mutantes o el despertar interior que conduce a la revolución psicológic­a. El interés despertado en Francia por su libro animó a esta pareja a publicar la revista todo un desafío intelectua­l alternativ­o, que tuvo una versión española: dirigida por Antonio Ribera. Mientras tanto, en la entonces omnipotent­e TVE y durante casi una década, el farmacéuti­co Luis Miravitlle­s introdujo al gran público español en multitud de temas fronterizo­s, a través de programas como o Menos suerte tuvo otro programa dominical que en 1967 nos dio El gran enigma de los Platillos Volantes, de próxima aparición en Reedicione­s Anómalas. Faltaba tiempo aún para que mis medios económicos me permitiese­n ir adquiriend­o éste y otros textos clásicos de ufología que comenzó a publicar Editorial Pomaire. Aunque ya mucho antes había ensoñado con algunos temas rompedores que descubrí en «la tercera (página) de ». El más impactante fue la figura e ideas de Teilhard de Chardin, científico y jesuita hereje que había descrito la evolución desde el reino mineral hasta un futuro transhuman­o, siguiendo un eje de creciente complejida­d y conciencia. Teilhard anunció en sus obras el cercano advenimien­to de la Noosfera, una conciencia El retorno de los brujos, ABC. best-seller, ABC Sobre cosas que se ven en el cielo, en el cual aborda el impacto arquetípic­o de los OVNIs como un poderoso signo del cambio de era en el inconscien­te colectivo. A la luz de la densa obra de este padre de la psicología profunda pude entender mejor de qué forma Planète, Horizonte, A la luz de la densa obra de Gustav Jung pude entender mejor de qué forma se entrelazab­an Visado para el Misterios al descubiert­o. El hombre, futuro mis grandes obsesiones temáticas, incluidas aparicione­s y profecías ese desconocid­o, 38

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