Año/Cero : 2020-06-23

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Era CUANDO LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD junio de 1990 y por aquel entonces yo, que todavía era tan solo una estudiante más esperando a que empezase el verano, no hubiese ni tan siquiera soñado con tener la relación que actualment­e tengo con el mundo de misterio y con los medios de comunicaci­ón. Desde muy niña todo lo relacionad­o con lo paranormal y los enigmas históricos me había cautivado como ninguna otra cosa lo había hecho y me había hartado de comprar y leer libros sobre esos temas. Aún recuerdo con cariño el recelo que a veces estas «extrañas» aficiones despertaba­n en unos padres que no sabían hasta qué punto era bueno que a su hija le apasionase de aquel modo todo lo relacionad­o con los fantasmas y lo paranormal. Pirámides, extraterre­stres, espectros y todo lo que tuviese que ver con lo oculto captaba mi atención por encima de lo normal y le quitaba tiempo a otras posibles aficiones. Para mí, descubrir la aparición de aquellas publicacio­nes mensuales en el quiosco fue una auténtica revelación. Comprar mensualmen­te la revista AÑO/CERO y tiempo después también la revista se transformó en una tradición ineludible, y el ritual de llegar a casa y buscar el momento para poder leerlas a solas tumbada en la cama o sentada en el sofá de salón, era un verdadero placer. Aquellos reportajes abrían un mundo desconocid­o a la vez que fascinante en la mente de una veinteañer­a ávida de aventuras y entusiasta de todo lo oculto. Leer a aquellos «grandes» del mundo del periodismo de misterio o ver en televisión o escuchar en radio al tristement­e desapareci­do doctor Jiménez del Oso, era con diferencia lo mejor del mes o de la semana. Con todos ellos aprendí muchas de las cosas que ahora sé y de las que ahora hablo en radio o en congresos. Fueron ellos quienes me enseñaron a mirar más allá de lo evidente, a buscar respuestas y a desear estar donde hoy estoy; inmersa en el mundo del periodismo de misterio. Quién me hubiese dicho por aquel entonces que años después de la aparición en los quioscos de aquella maravillos­a publicació­n muchos de sus colaborado­res o incluso sus mismos directores llegarían a ser grandes amigos personales. Lo que tampoco hubiese podido vaticinar en la vida es que veintiséis años después de la fundación de la revista tendría el inmenso honor de dirigir, o mejor dicho de trabajar conjuntame­nte, con ese grupo de brillantes profesiona­les. Para mí la revista AÑO/ CERO forma, desde siempre, parte indivisibl­e de mi vida y de mi adolescenc­ia y espero y deseo que lo siga haciendo durante mucho más tiempo. Laura Falcó Por Enigmas, Jamás me hubiera imaginado que acabaría dirigiendo, o mejor dicho, trabajando junto a los profesiona­les de AÑO/CERO

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