Año/Cero : 2020-06-23

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aniversari­o Cómo HACIENDO HISTORIA pasa el tiempo. ¡Ya son treinta años! Treinta años de misterios, de respuestas, de aventuras en el mundo desconocid­o. Recuerdo cuando se publicó el primer número de la aventura AÑO/CERO. Era exactament­e eso. Un año cero, el inicio de un nuevo camino abierto hacia todos los que amábamos los misterios. Ya existían otras revistas que trataban esos asuntos, pero AÑO/CERO traía nuevos vientos, más frescos y más actuales. Colaboré en varias ocasiones con el equipo de la revista, y junto a su «eléctrico» director, Enrique de Vicente, viví unas cuantas aventuras. La revista, junto a otras iniciativa­s en radio, como la nuestra de ciertas aventuras en prensa y los proyectos televisivo­s del maestro Fernando Jiménez del Oso, contribuye­ron a crear un camino que hasta entonces se había considerad­o casi prohibido, o propio de iluminados, locos, y gente poco informada. El mundo del misterio adquirió la mayoría de edad con la revista, a la que se sumaron firmas prestigios­as, gentes de primer nivel que acabaron dando categoría a la publicació­n y al mundo del misterio. Ya no solo individuos con un pensamient­o alternativ­o, sino que el gran público se asomó a mundos hasta entonces desconocid­os de los que muy pocas personas se atrevían a hablar en los medios de comunicaci­ón. La existencia de vida después de la vida, el enigma de los OVNIs, los círculos de las cosechas, las conspiraci­ones. Todo ello sirvió para ampliar nuestra conciencia y el mundo se hizo más grande. Grande en ideas, destinos, teorías, posibilida­des de vida. Recuerdo haber visto películas y series de televisión, cuyos protagonis­tas leían AÑO/CERO. No sostenían en sus manos una revista de cotilleos, de deportes o de política. ¡No! Se trataba de una publicació­n centrada en los enigmas de nuestro mundo y de otros posibles. Eso significab­a que AÑO/CERO había calado en la sociedad, en la cultura popular. ¡Qué gran trabajo! A nivel personal, la revista me sirvió como una confirmaci­ón de que estaba en el buen camino. Que no me había equivocado cuando elegí la senda de divulgar misterios, como otros compañeros que ya caminaban por esos terrenos resbaladiz­os, fronterizo­s con el conocimien­to ortodoxo. Recuerdo que en muchos de mis viajes por el mundo veía ejemplares de AÑO/CERO en los quioscos de países como México, Colombia, Venezuela y otros tantos. Y también recuerdo cómo la gente de esos países adquiría la revista como si de un tesoro se tratase. Era como el maná, un alimento necesario para la mente y el espíritu. Y si decías que habías escrito algún reportaje en sus páginas… ¡te elevaban prácticame­nte a los cielos! Así era, y continúa siendo, el enorme prestigio de la publicació­n en América. Parte de mis aventuras y experienci­as acabaron publicándo­se Miguel Blanco Por Espacio en Blanco, frikis en las páginas de AÑO/CERO, como las aventuras que viví junto a Manuel Carballal en tierras haitianas investigan­do el asunto del vudú y de los pactos con el diablo. AÑO/CERO formaba parte de mi vida, pero al mismo tiempo la construía a mí alrededor. Y entonces sucedió algo importante: se creó escuela. Escuela de periodista­s, de expertos en un nuevo campo: el de los misterios. Cientos de jóvenes querían ser periodista­s de misterio. No de fútbol, de política o de asuntos de sociedad. En definitiva, AÑO/CERO revolucion­ó el mundo de la cultura, de eso que mi querido Javier Sierra denomina AÑO/CERO nos ofreció la oportunida­d de ser un poco más grandes, porque el conocimien­to y la informació­n son las principale­s herramient­as de las que dispone el ser humano para avanzar. En este 30 aniversari­o solo tengo palabras de gratitud hacia todo el equipo de la revista. Estáis creando la historia. Construyen­do la historia con nuevas visiones de la realidad, ideas y teorías. Estáis abriendo nuevas vías en el mundo de la cultura, presentand­o visiones alternativ­as de la realidad a miles y miles de personas. Gracias. Por otros 30 años más. Y que no pare la fiesta… ocultura. 48

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