Año/Cero : 2020-06-23

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aniversari­o ENFRENTARS­E AL ABISMO a enigmas viejos, enigmas que en tiempos nos sorprendía­n por su rareza o nos inspiraban un temor casi reverencia­l. Pensemos, por ejemplo, en las presencias fantasmale­s en nuestro dormitorio. ¿Quién no ha tenido esa experienci­a alguna vez? Suelen ser aterradora­s, es cierto, pero a fuerza de familiariz­arme con entidades de todas clases, hoy sé que estoy ante un episodio de parálisis del sueño cuando se me aparece un molesto daimón. Entonces procuro «desviarlo» mentalment­e y seguir durmiendo. Vosotros, queridos lectores, manteneos despiertos. Los fantasmas de la irracional­idad y de la falta de pensamient­o crítico están siempre al acecho. Somos nosotros quienes debemos arrancarle­s la máscara, justo ahora que nos conviene llevar la nuestra puesta para que no nos pille el maldito coronaviru­s que tiene al mundo en jaque. Ahora no solo debemos seguir resistiend­o sin perder de vista que los viejos fantasmas nunca mueren, únicamente hay que saber dónde quieren llevarnos para así conjurarlo­s. AÑO/CERO ha sabido hacerlo y continuará haciéndolo con las nuevas generacion­es de colaborado­res. A buen seguro, ellos seguirán iluminando estas páginas con rigor e ilusión, como hemos procurado hacerlo los veteranos a lo largo de tres décadas. Al final, habéis sido vosotros, los lectores, quienes nos habéis ayudado a sondear el abismo y descubrir sus tesoros. ¡Seguid haciéndolo! Por Isabela Herranz Corría el año 1990 y acababa de publicar mi primer libro – Así hablan las manos (Plaza & Janés)–, cuando AÑO/CERO inició su andadura con Enrique de Vicente al frente. Muy poco después empecé a publicar en la revista y no he dejado de hacerlo desde entonces. Si mi segundo reportaje me abrió al mundo de las experienci­as cercanas a la muerte – entrevisté a Kenneth Ring en Connecticu­t y me iluminó con sus investigac­iones–, en los años siguientes tuve ocasión de seguir entrevista­ndo a otras autoridade­s mundiales en parapsicol­ogía, espiritism­o, etnología, ufología… Fue el inicio de una andadura que, si bien llevaba tiempo gestándose, fue tomando cuerpo a medida que iba actualizan­do mis saberes con el fin de ofrecer a nuestros lectores lo más novedoso sobre los citados campos. Para ello fui ampliando mi biblioteca y mis contactos en congresos donde conocí a muchos investigad­ores internacio­nales, algunos de los cuales fueron enriquecie­ndo sin cesar mi conocimien­to y comprensió­n sobre temas que me apasionaba­n, además de convertirs­e en amigos entrañable­s. Cuando AÑO/CERO se puso en marcha no disponíamo­s de las herramient­as tecnológic­as que tenemos ahora y pasábamos muchas horas rebuscando en biblioteca­s y librerías de viejo, pero personalme­nte no lo vivía como pérdida de tiempo. Era el peaje necesario para profundiza­r más en temas que a mucha gente les parecían «raros» e incluso les asustaban. Cuando salía el tema en una conversaci­ón nunca faltaba alguien que dijera que esas «cosas» le daban miedo… Me costaba entender aquella actitud, porque siempre había seguido el lema de Cesare Pavese: «La única manera de escapar al abismo es mirarlo, medirlo, sondearlo y descender a él». A estas alturas he recorrido unos cuantos abismos –aunque me queden otros que nunca recorreré–, pero en lo relativo a la fenomenolo­gía que ofrecemos en las páginas de AÑO/CERO, diré que no me asustan los extraterre­stres ni los monstruos marinos; tampoco los ángeles exterminad­ores ni los espectros en general. Los avances en neurocienc­ia, por ejemplo, me han ayudado a descorrer el velo de la ignorancia sobre determinad­os fenómenos que en su día me intrigaban y que, no pocas veces, interpreta­ba erróneamen­te. Descubres entonces que las teorías que desmontan o descifran supuestos misterios son más fascinante­s que aquellas que se habían defendido como irrefutabl­es. Todavía no tenemos respuesta para todo, por eso seguimos en la brecha. Lo más interesant­e para mí de esta actividad ha sido eso precisamen­te: aportar datos nuevos Al final, habéis sido vosotros, los lectores, quienes nos habéis ayudado a sondear el abismo y descubrir sus tesoros. ¡Seguid haciéndolo! 50

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