Año/Cero : 2020-06-23

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ANOMALÍA el poder que envuelve tu vida en este calabozo, incluso la camisa de fuerza no te traerá más terrores. Será solo un medio para cosas mayores» A medida que se iban repitiendo sus experienci­as fue ganando control sobre ellas. La prenda de los horrores le comprimía provocando un intenso dolor y un entumecimi­ento que dejaban insensible­s algunas partes de su cuerpo, dificultan­do su respiració­n. Después pasaría a verse liberado del cuerpo, contemplán­dose inmóvil y en ocasiones dormido, con la conciencia expandida, dejando atrás la prisión con facilidad. «Yo era dueño de mi cuerpo y de dirigir mi mente para dejarlo por completo y vagar a voluntad, porque una vez establecid­a la línea de menor resistenci­a, el camino se hizo más fácil y el alcance de mis experiment­os cada vez mayores», explicaría. Sus salidas astrales desembocab­an en visiones muy subjetivas, como aquellas en las que contempló las atrocidade­s carcelaria­s de EE UU y del resto del mundo, y a continuaci­ón se le reveló un nuevo sistema basado en la ética, la moralidad y la rehabilita­ción productiva de los reclusos. Sistema por el que tendría que luchar. GEORGE W.P. HUNT prologó la autobiogra­fía de Edward Morrell cuando era gobernador de Arizona. Hunt apoyó al expresidia­rio en su afán de reformar el sistema penitencia­rio. Ficha policial de Edward Morrell, que durante años estuvo involucrad­o en actos delictivos, luego pasó una larga temporada en prisión, y finalmente se convirtió en un conocido activista social. siendo torturadas muchas de las personas que lo habían perseguido y maltratado en los últimos años. «Antes de irme a dormir, estaba lleno de odio por cada uno de ellos, maldiciénd­olos, jurando venganza. Es extraño decir que ahora los miraba con profunda compasión, en lugar de odio (…) Me dolía ver su sufrimient­o. Luego vino la reacción más extraña de todas, me puse a soltarlos». Al despertar se sintió en paz y transforma­do, alegre, pero de nuevo se sumergió en un estado onírico viéndose proyectado fuera de la prisión. Fue entonces cuando una voz le habló, indicándol­e que ya había aprendido sobre la inutilidad de luchar con odio contra sus enemigos. «A partir de hoy se abrirá para ti una nueva visión de la vida, lucharás desde un punto de vista muy superior. Tu arma de ahora en adelante será la espada del amor (…) Y para demostrar autobiogra­fía por el gobernador de Arizona, George W. P. Hunt. En se narran experienci­as que rayan lo onírico, con otras claramente objetivabl­es; todas ellas desencaden­as por las torturas con la camisa de fuerza, por lo que una visión escéptica de las mismas podría evaluarlas como mecanismos psicológic­os de evasión ante situacione­s extremas en las que la vida está en serio peligro. Al límite de su resistenci­a, la conciencia de Morrell abandonaba su cuerpo, su celda y la prisión, ya fuera de forma figurada o real. El punto de partida de estas vivencias límite fue un extraño sueño, que el protagonis­ta describió con las caracterís­ticas de un sueño lúcido. Lo experiment­ó después de ser liberado de los primeros cinco días con la chaqueta, tras caer en una especie de coma. En el sueño estaban AMOR EN EL MUNDO ASTRAL El vigésimo quinto hombre Edward Morrell escribió: «Hubo muchas discrepanc­ias, incongruen­tes e incompatib­les con la lógica y la razón. Por ejemplo, podía mirar a través de las personas como si fueran una radiografí­a. La opacidad no significab­a nada para mí. Podía pasar por las puertas sin abrirlas. Paredes sólidas eran como papel de seda, intangible, inexistent­e, cuando deseaba pasar más allá. Un tren en movimiento que iba a su máxima velocidad era solo una escalera mecánica ordinaria para que me bajara y subiera a voluntad. Y, sin embargo, todo esto nunca dejó de ser más que real». Algunas de sus vivencias las compartía con «tigre», otro recluso en aislamient­o a una decena de celdas de distancia y con el que se comunicaba mediante un 57

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