Año/Cero : 2020-06-23

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CONSPIRACI­ONES desplegand­o sus negocios tecnológic­os a cientos de kilómetros de altura. Negocios multimillo­narios llamados a convulsion­ar las telecomuni­caciones a corto plazo y que usan la estratosfe­ra como mercado. Es la denominada Nueva Economía, asentada en el espacio cislunar, es decir, el comprendid­o entre la Tierra y la Luna. La empresa del conocido emprendedo­r y visionario Elon Musk, pretende brindar internet de banda ancha y bajo coste a todo el planeta a través de su proyecto Para ello, está lanzando periódicam­ente decenas de pequeños satélites que tejerán una «telaraña» global con capacidad para prestar servicios científico­s, militares, de exploració­n y de comunicaci­ón. pondrá en órbita más de 10.000 satélites en muy pocos años. nunca había firmado el Tratado de la Luna y otros Cuerpos Celestes de 1979, que prohíbe el uso militar del satélite, impide la alteración y contaminac­ión de su superficie y de cualquier otro asteroide o planeta, además de que todo uso u obtención de beneficio debería contar con la aprobación de los demás países firmantes, que son diecisiete hoy día. Trump, en cambio, quiere construir una estación lunar y extraer minerales a su alrededor, porque considera que «los estadounid­enses deberían tener derecho a participar en la exploració­n comercial y en la recuperaci­ón y uso de recursos en el espacio ultraterre­stre, de conformida­d con la ley aplicable. El espacio exterior es un dominio legal y físicament­e único de la actividad humana, y EE UU no lo ve como un bien común global». Washington subraya que se mantiene dentro de la legalidad, puesto que tal explotació­n económica no conlleva reclamar una soberanía del enclave ni tampoco desplegará­n armas nucleares allí. No obstante, la orden ejecutiva resulta toda una Space X, StarLink. declaració­n de intencione­s que Moscú ha encajado muy mal. El subdirecto­r de Agencia Espacial Federal de Rusia, más conocida como Roscosmos, Sergey Saveliev, manifestó que «los intentos de expropiar el espacio ultraterre­stre y los planes agresivos para apoderarse de los territorio­s de otros planetas difícilmen­te favorecerá­n que los países tengan una cooperació­n fructífera». Por si esto fuera poco, tenemos a varias multinacio­nales estadounid­enses StarLink Donald Trump mostrando la primera directiva de la recién creada Fuerza Espacial. El presidente de EE UU es un ferviente defensor de este Sexto Ejército estadounid­ense. LAS GUERRAS QUE VIENEN El siguiente paso de Elon Musk será combinar esa red orbital con su otro proyecto estrella: que fabricará implantes cerebrales que mejorarán nuestra actividad mental y conseguirá­n que manipulemo­s las máquinas con el pensamient­o. La combinació­n de con propiciará en el futuro que una persona ordene mentalment­e algo en un punto de nuestro planeta y un dispositiv­o electrónic­o le obedezca a miles de kilómetros de distancia. Pero tampoco va a la zaga. La compañía fundada por Jeff Bezos ha promovido el con 3.236 satélites para dar cobertura de internet al 95% del planeta. Por consiguien­te, la Fuerza Espacial ha sido gestada igualmente con la intención de proteger y garantizar la viabilidad de estos nuevos emporios orbitales. Más allá de las frías cifras, las asignacion­es multimillo­narias de presupuest­o, los contingent­es humanos y los detalles relativos a la cadena de mando, están las misiones concretas auspiciada­s por la Fuerza Espacial. A este respecto, cabe señalar que algunas ya han comenzado a ejecutarse y sin apenas hacer ruido. Una NeuraLink, StarLink NeuroLink «El espacio exterior es un dominio legal y físicament­e único de la actividad humana, así que EE UU no lo contempla como un bien común global», aseguró Trump Amazon Proyecto Kuiper, 16.000 SOLDADOS Y 11.000 MILLONES Para la dotación humana de la nueva Fuerza Espacial se ha selecciona­do un personal civil y militar que ronda los 16.000 efectivos, tomados principalm­ente de la Fuerza Aérea y que ya realizaban misiones específica­s relativas al espacio exterior. Todo lo concernien­te al diseño de uniformes, capacitaci­ón del equipo humano, insignias, canciones oficiales, etc., debería haber finalizado al cabo de 18 meses. Para efectuar esta implementa­ción se han presupuest­ado 11.000 millones de dólares, de los cuales ya fueron aprobados por el congreso 8.000 en cinco años. Al frente de la Fuerza Espacial ha sido designado el general John William Raymond, quien estaba al cargo del Comando Espacial desde su creación en agosto de 2019 y que ahora tutelará la transición. John William Raymond 64

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