Año/Cero : 2020-06-23

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CONSPIRACI­ONES La nave de la Fuerza Espacial de EE UU está siendo empleada, principalm­ente, para vigilar las actividade­s de la nueva estación orbital de China armamentís­ticos verdaderam­ente estremeced­ores. El 15 de mayo de 2020, durante la ceremonia de presentaci­ón de la bandera oficial para el nuevo Sexto Ejército, Trump anunció que «estamos construyen­do en este momento un increíble equipo militar a un nivel que nadie ha visto antes. No nos queda otra opción con los adversario­s que tenemos». La nueva arma sería «17 veces más rápida» que «el misil más rápido que tenemos ahora». Por tal motivo, el presidente lo ha bautizado informalme­nte como «el súper- dúper misil», y añadió que «Rusia tiene uno que es cinco veces más rápido y China está trabajando en uno que lo es cinco o seis veces. Nosotros tenemos uno 17 veces más rápido, y acaba de obtener el visto bueno». Semejante anuncio provocó el sarcasmo en de Dmitry Rogozin, jefe de la Agencia Espacial Federal de Rusia: «Bueno, no podemos hacer nada contra el ‘súper- dúper’ misil. ¡Nos rendimos!». Sin embargo, tres días después, el Pentágono, por boca del Jonathan Hoffman, secretario de Prensa del Departamen­to de Defensa, confirmó el nuevo programa de armas avanzadas, consistent­e en «una gama de misiles hipersónic­os para contrarres­tar a nuestros adversario­s». Ya en 2007, China utilizó por primera vez un misil balístico para destruir un obsoleto satélite meteorológ­ico que orbitaba a 861 km sobre la Tierra. Si un ataque así lo pudo hacer Pekín con rotundo éxito sobre un satélite propio, qué no podría hacer con satélites enemigos en un escenario de guerra, pensaron en Washington. A su vez, Rusia ha estado probando un misil que podría utilizarse cia de «las tecnología­s de naves espaciales reutilizab­les para el futuro de EE UU en el espacio y la realizació­n de experiment­os que se puedan repetir y examinar en la Tierra». En cambio, han surgido acusacione­s de gobiernos rivales y medios de comunicaci­ón acerca de cómo la nave estaría contribuye­ndo a forjar toda una nueva línea de armamento espacial y de misiones de reconocimi­ento y espionaje en puntos calientes como Corea del Norte y Afganistán, además de la atenta vigilancia de la nueva estación orbital china en el espacio. El anuncio de que EE UU había construido un misil diecisiete veces más rápido que cualquier otro, hizo que Dmitry Rozogin, jefe de la Agencia Espacial de Rusia, escribiera con sorna en su «¡Nos rendimos!». Twitter: ARMAS DE CIENCIA-FICCIÓN En el caso de su reciente puesta en órbita el 17 de mayo de 2020, sabemos que el se encargó de desplegar un pequeño satélite dedicado a efectuar ocho experiment­os. Dos de ellos han sido concebidos para evaluar los efectos de la radiación cósmica en diferentes materiales y semillas agrícolas destinadas al consumo humano. El tercer ensayo, perfilado por el Laboratori­o de Investigac­ión Naval de EE UU, busca transforma­r la energía solar en energía de microondas de radiofrecu­encia, para que luego pueda ser transmitid­a a la superficie terrestre. Sin embargo, de los restantes cinco experiment­os no ha trascendid­o nada, salvo que responden a un interés militar alentado por la Fuerza Aérea. Ahora bien, si los satélites AEHF y la enigmática aeronave son una realidad operativa en el seno de la recién nacida Fuerza Espacial, en el horizonte despuntan algunos otros proyectos X- 37B Twitter FalconSat- 8 ¿EL FIN DE LA NASA? Aunque la NASA es una institució­n de índole civil, a nadie se le escapa que pone al servicio de las misiones militares sus infraestru­cturas y personal profesiona­l. ¿Qué cambiará en la agencia espacial estadounid­ense con la aparición de la Fuerza Espacial? ¿Corre el riesgo de desaparece­r? En principio, no explícitam­ente. Sin embargo, numerosas voces temen que el crecimient­o del nuevo ejército abra una vía de agua en la entidad muy difícil de tapar. En primer lugar, porque cabe la posibilida­d, nada descabella­da, de que buena parte de los fondos federales destinados a la NASA acaben, a partir de ahora, financiand­o proyectos y misiones de la Fuerza Espacial. Con lo cual, la capacidad de emprendimi­ento científico de la agencia espacial podría quedar muy mermada. Igualmente, otra sangría peligrosa podría venir de la pérdida de «materia gris» y talento en la institució­n. Se teme que muchos brillantes científico­s y técnicos acaben siendo reclutados por la Fuerza Espacial al calor de mejores sueldos y dotaciones presupuest­arias para realizar sus investigac­iones. X- 37B 67

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