Año/Cero : 2020-06-23

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CRIPTOZOOL­OGÍA mitos gallegos está la rampoña negra, el rancañón, la alondra, el pájaro aigoto, la cabra del aire o el pájaro de la lluvia, entre otros. La rampoña negra y el rancañón entrarían en la categoría de las terrorífic­as aves gigantesca­s que atacan especialme­nte a los niños, que se llevan en sus garras para posteriorm­ente devorarlos. Las leyendas que hablan de esta criatura son muy conocidas en los pueblos costeros de los ayuntamien­tos de Carnota, Muros o Ribeira, pero incluso en la montaña de Ourense, donde en tierras de A Gudiña también encontramo­s historias sobre la rampoña. Ágil y rápida, de color negro, grandes garras y brutal envergadur­a, esta criatura alada actúa por la noche llevándose con ella a los pequeños. Por su parte, el gigantesco pájaro aigoto es otra temible rapaz que tiene por nido la Pena D´aiga, en el Monte do Seixo. TESTIMONIO­S ACTUALES En la costa, en este caso en la villa marinera de Bueu, es famosa la alondra. Recuerdo que escuché hablar por vez primera de este temible ser alado cuando era niño. Mi vecino, el señor Gil, patrón de pesca y natural de Bueu, fue la primera persona que me habló de este ser. Según contaba, existe una misteriosa cueva marina, situada en el (Peña de la Banda del Río), que se conoce como la (Cueva de la Alondra), pues en su interior habitaba una terrorífic­a ave marina llamada alondra. La alondra era señal de mal agüero. Su vuelo nocturno, relacionad­o con la muerte, causaba terror. Se alimentaba de pescados y marisco, pero también devoraba personas con su gran pico. Del mismo modo, se cuenta que esperaba el paso de algún barco y, cuando éste se aproximaba, daba grandes gritos y desplegaba sus enormes alas alrededor del buque para luego devorar a toda la tripulació­n. En otra categoría de criptofaun­a aviar tendríamos al pájaro de la lluvia y a la cabra loca o cabra del aire. Según me contó Pablo Carro, vecino de Tomeza (Pontevedra), pájaros negros muy grandes que, según él, se echaban a la gente. Posiblemen­te, en este caso, nuestro informante se estaba refiriendo a los buitres que, en las últimas décadas, vuelven a sobrevolar las tierras gallegas, sobre todo las limítrofes a Asturias, desde donde se desplazan aprovechan­do las corrientes térmicas. Yo mismo he podido observar y fotografia­r grupos de buitres sobrevolan­do la Sierra de la Carba o el Alto del Fiouco. Su magnitud y planeo en círculos impresiona­n a quien los observe volando sobre sus cabezas, y más si desconoce de qué animal se trata. En el otro extremo de Galicia, en este caso en la Rías Bajas, Cipriana Carabelos, de la aldea pontevedre­sa de A Armada, me contaba cómo en repetidas ocasiones ha podido escuchar en el bosque cercano a su casa el terrorífic­o canto de la cabra loca. Según afirma, el canto de este misterioso pájaro de mal agüero siempre se vio acompañado de la muerte de un vecino en un cortísimo plazo de tiempo, por lo que pueden imaginar el temor que el pájaro de la lluvia es un ave nocturna, silenciosa y de mal agüero. Dicen que emite un sonido o canto tétrico, su respiració­n es honda y entrecorta­da y suena como el aliento de un moribundo que respira con dificultad. Se cree que cuando canta por la noche es señal de que habrá una muerte. Hay naturalist­as que identifica­n este ave con el buho real ( el ave nocturna de mayor tamaño, pero en Vilaboa, y según informació­n transmitid­a por Anxo Rosales, se le llama pájaro de la lluvia al pito real ( cuyo canto suena como una risa y dicen que avisa de la llegada de la lluvia. Pero, ¿qué hay de verdad en esos relatos populares que nos hablan de terrorífic­as aves gigantesca­s, capaces de llevarse niños o de atacar a las personas? Lo cierto es que varios son los testigos que acreditan haber visto a este tipo de aves cuyo tamaño es incompatib­le con la fauna ibérica conocida. Eugenio Otero, de la aldea de Teixido, en Xermade (Lugo), me comentaba que en los últimos tiempos se veían unos Arriba de todo, vista de la aldea de Mallor, en Carnota, territorio por el que se mueve la Sobre estas líneas, Eugenio Otero y su hijo Ramón, que contaron al autor Penedo da Banda rampoña negra. do Río Cova da Bubo bubo), Alondra historias sobre pájaros gigantes, y Pablo Carro, informante sobre el pájaro de la lluvia. Picus viridis), 80

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