Año/Cero : 2020-06-23

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LA ALINEACIÓN SAGRADA: EL ENIGMA DE LOS SIETE MONASTERIO­S LA ESPADA DIABLO DEL «UN CÁTARO Y UN TEMPLARIO. SIETE MONASTERIO­S Y UNA LEYENDA. SATANÁS NO HA REGRESADO… PORQUE JAMÁS SE FUE». ESA FRASE APARECE BAJO EL TÍTULO DE MI ÚLTIMA NOVELA, (ALMUZARA, 2020), Y UNA PARTE DE LA MISMA ES EL ARGUMENTO DE ESTE ARTÍCULO: ¿QUÉ RAZÓN ASISTIÓ A QUIENES DISEÑARON LA CONSTRUCCI­ÓN DE SIETE MONASTERIO­S UNIDOS EN UNA IMPECABLE LÍNEA RECTA, DESDE IRLANDA HASTA PALESTINA, A LO LARGO DE MILES DE KILÓMETROS? LA ESPADA DEL DIABLO TEXTO: MARIANO FERNÁNDEZ URRESTI U Sin embargo, la leyenda que antes he resumido no estaría de acuerdo con ese juicio. Aquella batalla fue «real» y dejó una cicatriz en la tierra, que podría ser una de esas «serpientes» o líneas donde la fuerza telúrica es especialme­nte intensa, según las creencias de diversos pueblos antiguos. Sin embargo, ¿cómo podemos dar crédito a la idea de que el arcángel San Miguel y el propio diablo hayan sido seres corpóreos, capaces de empuñar espadas? Lo cierto es que en el se menciona en tres ocasiones a Mikael («¿Quién como Dios?»), y la tradición rabínica lo presenta como el defensor del pueblo judío. En el es el soldado de Dios, razón por la cual se le suele representa­r ataviado con una armadura y empuñando una espada. ¿Hubo en realidad alguna vez un enfrentami­ento físico entre las dos fuerzas que, según algunas na leyenda asegura que durante su enfrentami­ento con el diablo, san Miguel asestó con su espada un tajo en la tierra y el resultado fue una línea imaginaria sobre la cual se erigieron siete lugares sagrados en los que centro la trama de mi última novela. Tres de ellos, además, están separados exactament­e por la misma distancia (los construido­s en Irlanda, Inglaterra y Francia). «Entonces, hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón. El dragón y sus ángeles combatiero­n, pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo. Y fue precipitad­o a la tierra el gran dragón, la serpiente antigua que se llama ‘Diablo’ o ‘Satanás’, el seductor del mundo entero, y sus ángeles fueron precipitad­os con él…». (Apocalipsi­s 12,7). Podemos considerar este texto una simple metáfora, como es lógico. La espada del diablo, Antiguo Testamento Nuevo Testamento

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