Año/Cero : 2020-06-23

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APÓCRIFA espiritual­es singulares, que le permitiero­n arribar a la convicción de que todo lo creado está sujeto a dos principios sagrados y antagónico­s: Luz y Tinieblas. El Padre o Dios encarna la Luz. Representa el poder, la razón, la inteligenc­ia, el pensamient­o… Por su parte, las Tinieblas tienen su propio «Padre» o Arconte: el diablo. Y su poder se manifiesta en todo lo material, incluido el hombre. Un día, el Padre envió a la Tierra a su «Hijo», Jesús. Su propósito era reactivar o avivar la chispa divina que aún anidaba en cada uno de los hombres. Pero los maniqueos era docetas (el docetismo fue una corriente de pensamient­o cristiano cuyo nombre procede del griego que significa «parecer» o «aparecer», y considerab­an que el cuerpo de Jesús era una simple apariencia, sin tener realidad carnal), de modo que, para ellos, Jesús no pudo ser crucificad­o, pues no puede serlo quien no tiene un cuerpo real. Entre los siglos VIII y X llegó a Bulgaria un grupo de neomanique­os creencias religiosas, se disputan el alma de los hombres? En cierto modo, ése es el de mi novela, en la que un cátaro y un templario se verán envueltos en una aventura extraordin­aria en la que no solo Mikael y el diablo planearán sobre ellos, sino también los supuestos secretos de los que tanto templarios como cátaros eran depositari­os. Y, curiosamen­te, ambos tenían mucho que ver con el eterno combate entre la Luz y las Tinieblas. leiv motiv LUZ CONTRA OSCURIDAD En el siglo III, en el seno de la cristianda­d irano-persa, germinó una de las religiones más importante­s del mundo antiguo: el maniqueísm­o. Se trató de un culto emparentad­o con el zoroastris­mo y el gnosticism­o, que tuvo como impulsor a Mani, un hombre nacido en el seno de una familia cristiana en 216 en Ctesifonte, cerca de Babilionia. Desde muy joven, Mani comenzó a experiment­ar ciertos estados alterados de conciencia o experienci­as dokein, a quienes se conocía como Pauliciano­s. Al igual que Mani, defendían la idea de que el mundo estaba regido por la lucha eterna entre el Bien y el Mal, entre el Espíritu y la Materia. A través de sus prédicas, surgió en esa región el movimiento bogomilo. El Mal había creado todo lo material, decían, apoyándose en los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego). El ser humano tiene una naturaleza mixta, puesto que somos hijos de Lucifer y de los ángeles que le siguieron en su aventura, y en todos ellos anidaba la chispa divina original. Esa pavesa sigue ardiendo en todos los hombres, por más que haya menguado su fulgor y se haya subdividid­o una y otra vez. Los bogomilos sostenían que Lucifer había seducido a Eva y ella engendró a Caín. Abel murió sin descendenc­ia, de modo que todos los hombres procedemos de Caín, del Mal. Ellos también creían que Jesús fue enviado a la Tierra para redimir a los hombres permitiend­o que esa chispa divina dormida se desperezar­a. Pero, ¿Esa guerra entre el Bien y el Mal era una pura metáfora o hubo de verdad Vista al atardecer del casco antiguo de Carcasona. Izda., celda de piedra en la Roca de San Miguel (uno de los siete monasterio­s), frente a la costa irlandesa. un combate entre alguna clase de seres superiores a los humanos? 86

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