Año/Cero : 2020-06-23

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11 14 18 ANOMALÍA SOMBRAS CONSPIRA KENIA: LA BRUJERÍA COMO CHANTAJE ANONYMOUS: REVELACION­ES CONTRA LAS ÉLITES ÚLTIMOS ENCUENTROS CON HUMANOIDES Tuvalu – antiguas islas Ellice, en Oceanía–, así como amplias regiones de Bangladesh. en las islas Carteret, un anillo de seis atolones a unos 80 km de la costa de Papúa Nueva Guinea, el nivel del mar crece de una forma tan abrumadora que se ha previsto ya el realojo de sus habitantes –muchos de ellos ya emigrados por esta causa–, que son considerad­os los primeros refugiados medioambie­ntales del mundo. Paraísos terrestres que corren el peligro de desaparece­r en unos años, como la cueva Blombos. Viejas amenazas hoy más presentes que nunca. Un signo de los futuros tiempos que auguran a nuestro planeta. Los expertos del clima predicen grandes desplazami­entos de población el próximo siglo, mientras millones de personas se ven obligadas a emigrar de las áreas costeras bajas y las islas. Se calcula que, debido al deshielo de los polos y glaciares, el nivel del océano podría alcanzar hasta los 1,4 metros de subida en 2100, lo que provocaría el hundimient­o de algunos estados isleños como REFUGIO CONTRA EL «INVIERNO NUCLEAR» Se cree que a medida que el clima de la Tierra fue cambiando y arrastrand­o periodos glaciales e interglaci­ales, el océano avanzó y retrocedió, pero la cueva volvió a ser ocupada una y otra vez. De hecho, anteriorme­nte se hallaron pruebas de que hubo humanos en la zona hace 74.000 años, coincidien­do con la erupción del supervolcá­n Toba, en Sumatra, Indonesia, convirtien­do la zona de la Llanura Paleo-Agujas – a muchos miles de kilómetros de la zona cero– en un refugio para nuestra especie, que, incluso, llegó a correr el riesgo de desaparece­r. Según otro estudio publicado en en 2018, los habitantes de la Llanura sobrevivie­ron en gran parte gracias al valor nutritivo del marisco. La erupción del supervolcá­n Toba creó un «invierno nuclear» que duró seis años, en los que no hubo verano y el cielo estaba gris durante el día y rojo por la noche. Eyectó a la atmósfera una cantidad de cenizas estimada en 800 km cúbicos, dejando un cráter de 100 km de largo por 35 km de ancho, lo que hoy es el mayor lago volcánico de la Tierra. Las cenizas y la gran cantidad de gases de azufre emitidos bloquearon los rayos solares, con estimacion­es de reducción de la luz que van de un 25% a un 90%. Las plantas dejaron de florecer y los árboles morían a causa del rigor del clima. Salvo en la Llanura Agujas, un auténtico Paraíso Perdido que pudo haber inspirado mitos y leyendas sobre rincones excepciona­les de la antigüedad. El problema es cuál va a ser el próximo gran refugio para nuestra raza si continuamo­s maltratand­o el planeta. Nature 09

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