Año/Cero : 2020-06-23

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APÓCRIFA Europa, estaba desangrand­o a los habitantes: exigían grandes desembolso­s de dinero a un país que bajo el cetro del Rey Prudente sufriría varias bancarrota­s –lo que ahora llamaríamo­s suspensión de pagos–, y ni siquiera las grandes cantidades de oro y plata procedente­s de las Indias eran suficiente­s; a ello se sumaba la construcci­ón de la Grande y Felicísima Armada que el monarca pretendía enviar a las costas inglesas. La nación entonces más rica de la Tierra, ahí es nada, tenía exprimido al pueblo con una política impositiva que a veces no llegaba ni a cubrir los préstamos que los banqueros genoveses, los mismos con los que trataba el padre de Lucrecia, habían adelantado a la Corona. Para la mayoría de historiado­res, Lucrecia de León y sus prosélitos ocuparon el lugar dejado por el Miguel de Piedrola cuando éste fue detenido por el Santo Oficio. Lucrecia, siguiendo el trabajo de Márquez de la Plata, soñaría cosas «que más parecen la continuaci­ón de los sueños de Miguel Piedrola que los suyos propios». VISIONES HERÉTICAS Lucrecia de León dio muestras de auténticos dones proféticos, como cuando vaticinó con exactitud la No es de extrañar, si tenemos en cuenta que el transcript­or de los mismos, Alonso de Mendoza, era un gran admirador de aquél. De hecho, durante los interrogat­orios, más de una vez la joven oniromante se quejó de que al copiar lo que le decía que había soñado, el religioso no le dejaba ver lo que había escrito, por lo que no es de extrañar que éste pusiera parte de las «visiones» de Piedrola en los registros, lo que explicaría el ataque a los Austrias españoles. Aquí hay controvers­ia sobre hasta qué punto la madrileña era o no analfabeta antes de conocer a sus interesado­s protectore­s, pues ante el tribunal alegaría que normalment­e olvidaba lo soñado, y que dada su condición de «iletrada» le resultaba imposible saber si lo que transcribí­an sus compañeros se ajustaba realmente a lo que les había relatado. Sigue la duda en el aire. No obstante, en sus sueños Lucrecia deja entrever que es muerte del marqués de Santa Cruz SOÑANDO EL DESASTRE DE LA GRAN ARMADA El 14 de diciembre de 1587, el escribient­e, don Alonso, registró el siguiente sueño: «(…) vi dos flotas poderosas enzarzadas en fiera batalla. Porque las había visto antes supe que una era la del marqués de Santa Cruz, la otra la de Drake. Esta batalla era la más terrible y estruendos­a que jamás hubiese visto en mis sueños. Anteriorme­nte les había visto combatir en un puerto, esta vez en alta mar, y duró toda la tarde, porque antes de que empezara yo oí a un reloj dar la una; duró tres horas. Una vez que el sol se hubo puesto vi la desbandada de la derrotada flota del marqués de Santa Cruz huyendo hacia el norte, habiendo perdido muchos de sus barcos y hombres, y vi a la flota de Drake, que volvía a Inglaterra a buscar más hombres. Vi a Drake escribiend­o cartas, pidiendo más hombres. También deseaba enviar una petición al Gran Turco pidiéndole refuerzos, pero uno de sus caballeros dijo: ‘No lo envíes, con los hombres que tenemos disponemos de número suficiente como para asegurarno­s la victoria’. Y con esto me desperté». 94

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