AS (Aragon)

La guía de Mayu

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inglés o español. Allí no existe la A, la B...”. El sistema de escritura japonés no tiene letras, sino que es silábico o ideográfic­o. Mediante la representa­ción de conceptos se fabrican frases que cobran un sentido. ”Por ejemplo, un árbol y una persona significan descanso. O si escribes la grafía de un río ya se entiende que quieres decir algo relacionad­o con el agua”. Mayu es consciente de la dificultad: “Es imposible aprendérse­lo todo”, dice totalmente convencida.

Ceremonia del té. “Es una tradición de 500 años, que procede de los samuráis”, explica Mayu, quien apunta que la taza es esencial y debe estar relacionad­a con la persona que consume el té, debe aportarle un mensaje.” Todo tiene que estar muy organizado, la ceremonia puede durar unos 30 minutos y el objetivo es purificar el alma”, comenta. El anfitrión debe encargarse de que los invitados puedan sentirse a gusto.

La comida. Mientras en el resto de países se come en mesa sentado en una silla, en Japón el hecho de utilizar el tatami ha condiciona­do todo. “Nosotros tenemos que sujetar el bol con un mano y comer con la otra, por eso el recipiente es muy importante. Debes sentirte muy cómoda en el tacto”, comentó Mayu. Otro de los aspectos clave, al margen de los tradiciona­les palitos, es tener los alimentos por separado y bien organizado­s. “Así sabemos lo que comemos en cada momento”.

Origami. Esta popular tradición de hacer figuras con papel empezó en Japón como una distinción de las clases altas, que tenían la habilidad y los recursos para ello. Poco a poco se democratiz­ó: “Es una técnica popular, que se enseña también en las escuelas y que sirve de entretenim­iento”. La grulla de papel se convirtió en la figura más popular y simboliza la paz.

Daruma. El maestro Daruma perdió las piernas y los brazos, según la tradición, después de estar tantos años meditando. Su leyenda dio paso al Daruma, otra de las tradicione­s japonesas: “Se utiliza para fijarte retos. Piensas un objetivo y cuando lo consigas puedes pintarle los ojos por ejemplo a la figura. Cuanto más completo esté, es que más retos has conseguido”, explica Mayu, que para Tokio ya ha pedido los deseos del Daruma del equipo de natación artística.

Para Julia Benedetti todo va “muy rápido”. Esta coruñesa cogió la primera tabla monopatín a los 10 años y, ahora, a los 16 será olímpica en Tokio en skateboard, una de esas modalidade­s que se estrena en unos Juegos para conectar con la Generación Z y más allá. Benedetti será la más joven de todo el equipo español. “Estoy emocionada, todavía no me lo creo mucho. Voy a darlo todo”, dice a AS la adolescent­e: “¿Soy la más joven de la delegación? Bien, no me asusta”.

Benedetti competirá en modalidad park (4 de agosto, 02:00) una especie de cúpula inversa en la que las patinadora­s cogen velocidad y ejecutan sus trucos en la rampa. “Hay que ser un poco loca, pero con control. Porque si vas a por todas, igual te matas”, cuenta Julia, que creció en una rampa de madera de Maroña en A Coruña. Su truco estrella, el frontside stalefish: “Si un truco no lo saco adelante, lo intento hasta que me sale”.

Pero si es la más precoz de España, en el Skate Park de Ariake será una más, porque habrá patinadora­s de hasta 12 años, como la

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