Ha­zard “Si fi­cho por el Ma­drid, se­ré muy fe­liz...”

AS (Levante) - - Real Madrid - HLN

Mo­dric

“Es co­mo Zi­da­ne. Es­pe­ro que ga­ne el Ba­lón de Oro”

Ha­zard na­ció ha­ce 27 años en Brai­ne-le-Com­te, un pue­blo a unos 40km de Bru­se­las. Apro­ve­chan­do la con­cen­tra­ción con su se­lec­ción, el pe­rió­di­co ‘HLN’ ha­bla con el fut­bo­lis­ta so­bre sus orí­ge­nes y su vi­da ac­tual. Quie­re de­cir a sus hi­jos, Yannis (7), Leo (5) y Samy (3), que un día ju­gó en el Ma­drid...

Una es­tre­lla del fút­bol mun­dial que ga­na mi­llo­nes de eu­ros, ¿sa­be lo que cues­ta una ba­rra de pan? —Por su­pues­to. No soy una es­tre­lla. Soy el chi­co nor­mal que va a to­mar ca­fé con sus pa­dres en Brai­ne-le-Com­te, que vi­si­ta a su tío en la gran­ja... No soy un ti­po con gla­mour. Soy muy sim­ple, así me cria­ron: “Man­ten­te hu­mil­de y res­pe­ta a la gen­te”.

—¿Se fi­ja en imá­ge­nes de sí mis­mo?

—A ve­ces.

—¿En

You Tu­be?

—(Ri­sas). Cuan­do es­toy so­lo en ca­sa, me atre­vo a ver mis pro­pias ju­ga­das du­ran­te me­dia ho­ra. “Y lue­go pien­so: Ten­go que pa­sar más”. (Ri­sas). O lo mi­ro con los ni­ños y lue­go les di­go: “Mi­rad lo que ha­ce pa­pá”.

—¿De ver­dad es siem­pre fe­liz? —Siem­pre.

—¿Se pue­de dis­cu­tir con us­ted? —Im­po­si­ble.

—¿Es es­tric­to con sus hi­jos?

—Soy mu­cho más es­tric­to que mi es­po­sa. Ella di­ce más a me­nu­do: “Ven­ga vaaaa”. Pe­ro me atre­vo a cas­ti­gar a los ni­ños, ¡sin pe­gar!

—¿Lee to­do lo que apa­re­ce so­bre us­ted?

—Mi ma­dre sí lo ha­ce (ri­sas). Y ella es­tá en­fa­da­da, por si sa­le al­go ma­lo de su hi­ja. Pe­ro mi ma­dre es­tá muy or­gu­llo­sa.

—¿Qué pien­sa su es­po­sa, Na­ta­cha, de eso de vi­vir jun­to a uno de los me­jo­res fut­bo­lis­tas del mun­do?

—Pfffff... Mi es­po­sa se man­tie­ne tran­qui­la con to­do lo que es fút­bol.

—¿Cree que de­be­ría ir al Ma­drid?

—A Na­ta­cha tam­po­co le importa eso. Ella va a don­de yo voy.

—Po­dría de­jar de ha­blar del Ma­drid e ir di­rec­ta­men­te allí... —(Ri­sas). Es­tá bien, voy a pa­rar. Dé­ja­me po­ner­lo de es­ta manera: si al­gu­na vez pue­do ju­gar en el Real Ma­drid, es­ta­ré muy fe­liz. Y si nun­ca jue­go pa­ra el Real Ma­drid es por­que no me de­ja­ron. Y lue­go se­ré fe­liz en el Chel­sea. Voi­là.

—Ha­blan­do del Ma­drid. Há­ble­me de Mo­dric...

—Real­men­te es­pe­ro que ga­ne el Ba­lón de Oro. Ésa se­ría la prue­ba de­fi­ni­ti­va de que el fút­bol es mu­cho más que go­les y asis­ten­cias. Mo­dric es co­mo Zi­da­ne. Zi­zou hi­zo go­les im­por­tan­tes, pe­ro nun­ca anotó vein­te por tem­po­ra­da. Mo­dric, co­mo Zi­da­ne en mi ju­ven­tud, me da pla­cer ver­le tan­to en el Real Ma­drid co­mo en el equi­po na­cio­nal de Croa­cia. En la ga­la de The

Best, me di­jo: “Sigue así que lo es­tás ha­cien­do muy bien”. Eso me hi­zo fe­liz.

—¿Qué tal con Sa­rri?

—Me sien­to bien con su es­ti­lo de ju­gar al fút­bol. En los úl­ti­mos vein­te me­tros de­ja mu­cho a la crea­ti­vi­dad in­di­vi­dual.

—¿Le gus­ta­ría vol­ver a te­ner a Mou­rin­ho co­mo en­tre­na­dor?

—La úl­ti­ma tem­po­ra­da con él no fue agra­da­ble. Pe­ro si me pre­gun­tas por un en­tre­na­dor con quien quie­ro tra­ba­jar de nue­vo, te di­go: Mou­rin­ho. Si los re­sul­ta­dos son ma­los, co­mien­za a cri­ti­car a sus ju­ga­do­res, eso lo sa­bes. Es par­te de su per­so­na­je. Si quie­res, Mou­rin­ho es el me­jor en­tre­na­dor que pue­das ima­gi­nar. En­ton­ces se con­vier­te en un ami­go tu­yo, pue­des ha­cer lo que quie­ras (ri­sas). Si quie­res un día li­bre, te da dos. Es­tá le­jos de ser aven­tu­re­ro co­mo Guar­dio­la, pe­ro el año en que nos con­ver­ti­mos cam­peo­nes, lo­gra­mos mu­chos go­les y ju­ga­mos muy bue­nos par­ti­dos.

ÍDO­LO EN BÉL­GI­CA. Ha­zard ju­gó 92 mi­nu­tos con su se­lec­ción el pa­sa­do vier­nes an­te Sui­za.

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