René Van­de­reyc­ken

AS (País Vasco) - - Real Madrid - MA­RIO CORTEGANA

El 19 de no­viem­bre de 2008, an­te Lu­xem­bur­go, hi­zo de­bu­tar a Ha­zard con Bél­gi­ca. Aquel jo­ven ya su­ma 102 in­ter­na­cio­na­li­da­des y es el nue­vo ‘Ga­lác­ti­co’ del Ma­drid.

Han pa­sa­do ca­si 11 años des­de que pro­pi­ció el debut de Ha­zard con Bél­gi­ca. —Lo re­cuer­do bien. An­tes só­lo le ha­bía vis­to una vez en di­rec­to, en la Sub-17, aun­que otros miem­bros del staff le ha­bían vis­to en el Li­lle y los in­for­mes eran muy bue­nos. Pe­ro yo só­lo ha­bía es­ta­do en el es­ta­dio por un par­ti­do su­yo una no­che. Bél­gi­ca no te­nía mu­chos de­lan­te­ros, los ju­ga­do­res de ata­que no eran muy bue­nos, y no en­con­tra­ba a na­die más. Le di la opor­tu­ni­dad de te­ner esa ex­pe­rien­cia muy jo­ven. Y ya ha su­pe­ra­do las 100 in­ter­na­cio­na­li­da­des... Yo só­lo le tra­je muy jo­ven, el res­to lo ha he­cho él. —Ju­gan­do ya en el Li­lle, ¿só­lo le ha­bía vis­to un par­ti­do? —Sí. Y por te­le­vi­sión, un par más. El equi­po téc­ni­co le ha­bía se­gui­do en per­so­na más ve­ces, pe­ro pa­ra mí no fue ne­ce­sa­rio: era un ju­ga­dor muy ta­len­to­so. No po­dría ha­ber ima­gi­na­do que se­ría tan bueno y fa­mo­so. Le con­vo­qué por­que no te­nía más de­lan­te­ros.

—¿Có­mo se lo co­mu­ni­có? —Con­tac­ta­mos con el Li­lle, creo que con Ru­di Gar­cía, su en­tre­na­dor. Le ex­pli­ca­mos des­pués que no iría más con las in­fe­rio­res por­que no po­día apren­der más ahí.

—¿Qué le di­jo an­tes de sa­car­le?

—Lo me­nos po­si­ble por su talento. Le de­jé ju­gar y le di­je que lo hi­cie­ra co­mo en su club.

—¿Le no­tó ner­vio­so?

—No. Siem­pre jue­ga igual. —¿Y no le ex­tra­ñó, sien­do tan jo­ven?

—No, por­que te­nía su­fi­cien­tes cua­li­da­des pa­ra ello. Y aún no ju­ga­ba los 90 mi­nu­tos en el Li­lle, sino ra­tos.

—Fue su­plen­te. —Le sa­qué tras una ho­ra (en el 69’) e in­me­dia­ta­men­te co­gió el ba­lón e in­ten­tó re­ga­tear. Es­ta­ba muy tran­qui­lo. Siem­pre es así: lo co­ge y no tie­ne mie­do de mos­trar lo que pue­de ha­cer.

—Eso le ayu­da­rá en el Ma­drid.

—Sí. Ju­gar bien es cla­ve, pe­ro en el Ma­drid se ne­ce­si­ta más. Va a ju­gar bien, es­toy se­gu­ro. Aun­que no es un ju­ga­dor de 30 go­les por año y ne­ce­si­ta­rá, co­mo es nor­mal tras cam­biar de país, un pe­rio­do de adap­ta­ción. Téc­ni­ca­men­te sus com­pa­ñe­ros se­rán me­jo­res que en el Chel­sea y eso le va a ayu­dar. La Pre­mier es muy di­fí­cil pa­ra un ju­ga­dor tan téc­ni­co co­mo él y aun así triun­fó.

—Se ha re­fe­ri­do a él co­mo “de­lan­te­ro”. ¿Era su po­si­ción en­ton­ces? —Ju­ga­ba de ex­tre­mo izquierdo, pe­ro le da­ba to­da la li­ber­tad del mun­do por­que así se en­cuen­tra me­jor. No ne­ce­si­ta­ba ha­blar de tác­ti­ca con él. Lo úni­co que tu­vo que apren­der es que te­nía que de­fen­der. —¿Có­mo era, re­cién lle­ga­do, en el ves­tua­rio? —No es­tu­vo mu­cho con­mi­go, pe­ro re­cuer­do que Ke­vin Mi­ra­llas fue co­mo su her­mano ma­yor. Eso le ayu­dó mu­cho. Era muy hu­mil­de, ca­lla­do. Cuan­do le con­vo­qué, ha­bía mu­chos com­pa­ñe­ros que ni le co­no­cían. Le co­no­cie­ron y en diez mi­nu­tos vie­ron lo bueno que era. —¿Man­tie­nen con­tac­to?

—No, pe­ro lo im­por­tan­te y sa­tis­fac­to­rio es ver có­mo le ha ido.

—¿Qué le di­ría aho­ra si le vie­se?

—Le fe­li­ci­ta­ría por la ca­rre­ra que ha te­ni­do has­ta aho­ra. Es­toy con­ven­ci­do de que ju­ga­rá ge­nial en el Real Ma­drid... el

Talento “An­tes de con­vo­car­le, só­lo le ha­bía vis­to un par­ti­do en di­rec­to”

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