AS (País Vasco)

Ion Izagirre acabó segundo tras Teuns en la lucha por el triunfo

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El Tour de Francia 2021 vuelve a ser un monólogo de Tadej Pogacar. Un día después de que una emboscada de media montaña pusiera al esloveno contra las cuerdas, de que Wout van Aert se metiera de lleno en la lucha por el maillot amarillo con una espectacul­ar cabalgada junto a su inseparabl­e enemigo Van der Poel, de que el UAE Team exhibiera su debilidad como grupo, sólo un día después de una serie de acontecimi­entos que anunciaban un mayor equilibrio de fuerzas, Pogacar sacó el martillo en la primera etapa de los Alpes y devolvió el golpe a sus rivales sin ninguna piedad con una gesta de otra época. Así responde un campeón a las provocacio­nes.

Pogacar había anunciado su ataque prácticame­nte desde la salida, durante unos vibrantes primeros kilómetros que ya destaparon la fragilidad de otros dos gallos. Primero se descolgó Geraint Thomas, que el día anterior había aguantado a duras penas. Después se vino abajo Primoz Roglic, que ese mismo viernes se había despedido de la lucha. Los dos habían venido al Tour con el objetivo máximo en la mirilla, a rivalizar por el amarillo precisamen­te con Pogacar, el defensor del título, pero sendas caídas en la accidentad­a etapa del lunes abrieron una interrogan­te sobre su futuro que ayer quedó definitiva­mente despejada. Thomas cruzó la meta a 36:03 minutos. Roglic lo hizo a 39:45. No están para competir en el Tour.

En esa cimbreante salida, bajo una lluvia que no desapareci­ó en todo el recorrido, Pogacar ya estaba vigilante a los cortes, en actitud de no dejar escapar a ningún rival que pudiera complicarl­e la vida como en la víspera. La escapada tardó en formarse, pero cuando lo hizo colocó a ciclistas pata negra, como ocurre siempre en el Tour: Nairo Quintana, Simon Yates, Michael Woods, Ion Izagirre, Wout Poels, Guillaume Martin, Dylan Teuns… y también Alejandro Valverde, que rebobinó sus intencione­s aterido de frío.

Sin ningún rival de preocupaci­ón por delante, Pogacar dejó hacer. Su guerra era otra.

El hachazo lo tenía reservado para el Col de Romme, el segundo de los tres grandes puertos de la jornada. El Ineos había asomado a la punta del grupo de favoritos, con intención de lanzar la operación remontada de Richard Carapaz, pero el UAE Team le arrebató la cabeza para que Davide Formolo marcara el camino a su líder. Pogacar no quería más sorpresas.

A tres kilómetros y medio de la cima, el dorsal uno pegó el primer arreón. Sólo le siguió Carapaz. La imagen anunciaba el duelo del Tour, pero no se produjo, ni parece que se vaya a producir. El esloveno, sin relevos del ecuatorian­o, soltó otra andanada y se marchó en solitario, con la Colombiére y un total de 30 kilómetros por delante. No hay duelo. A esas alturas ya

La etapa

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