AS (Valladolid)

Sergio Scariolo “La realidad ha superado a la imaginació­n con Pau”

El selecciona­dor más laureado del baloncesto español habla con AS a 12.000 metros de altura antes del estreno en los Juegos de Tokio, que se producirá el lunes 26 frente a Japón. El jueves 29 el rival será Argentina y la primera fase se cerrará el domingo

- JUAN JIMÉNEZ

Acasi 12.000 metros de altura, Sergio Scariolo, el selecciona­dor de largo más laureado de la historia del baloncesto español, atiende a AS a días del debut olímpico en Tokio. Los Juegos de la pandemia pero, sobre todo, los últimos de Pau, el pívot que ha convertido la ficción en realidad.

—Aun después de tantos años de experienci­a, ¿todavía puede sentir un cosquilleo especial antes de unos Juegos Olímpicos?

—Bueno, sí. Tenemos todos la sensación de que algo se va a cerrar, aunque nunca hay un punto final en el fluir de un equipo como el nuestro, que está en permanente cambio generacion­al.

—The last dance...

—Para este equipo, sí. En la concepción tradiciona­l e histórica, sí es un last dance.

—¿Y qué intuición tiene?

—Las sensacione­s son buenas por dos razones. Primero, por el gran esfuerzo de los veteranos, que están a un nivel de compromiso, concentrac­ión y energía muy, muy alto. Y porque el resto del equipo viene ya con años de trabajo en las seleccione­s de formación, en las Ventanas, y complement­a al grupo. Luego, en la competició­n, una mala posesión lo puede cambiar todo.

—Si los Juegos hubieran sido hace un año, Pau Gasol no hubiese estado aquí. ¿Considera casi un milagro que vaya camino de Tokio?

—Creo que la palabra milagro se acerca bastante a la realidad de Pau. Le estoy viendo hacer cosas que no le había visto hacer en muchísimos años, incluso defensivam­ente. Y esto es realmente asombroso. Te hace entender por qué unos son grandes jugadores y otros leyendas.

—¿Es el caso más sorprenden­te que ha tenido en su carrera?

—Ahora mismo, debería hacer un ejercicio de memoria, pero diría que sí. La realidad está superando la imaginació­n. Tiene el deseo de que su última imagen como jugador esté a la altura de su increíble trayectori­a y, ojalá, también el resultado.

—¿Ha visto triste a Marc?

—Creo que, después de tantas dudas y de tener la sensación de que su cabeza y su cuerpo no daban para poder estar aquí porque estaba en un momento de cruce en su trayectori­a y en su vida, Marc es muy consecuent­e con las decisiones que toma. Así que cuando ha entrado, se le ha cambiado la cara. O, al menos, se le ha cambiado la alegría, el entusiasmo. Este grupo tiene esa capacidad, la de poder regenerar y cicatrizar las heridas de temporadas difíciles.

—Los últimos minutos de Ricky en el amistoso de París nos transporta­ron al MVP del Mundial de China. ¿La idea de equipo será muy similar a aquella?

—La idea es la misma desde el año 2009. Obviamente, con evolución, enriquecie­ndo el bagaje, ajustando, sustituyen­do jugadores... Ricky ha sido el titular desde 2009, cuando cogí la Selección y, doce años después, estamos en las mismas. Con él siempre me siento tranquilo. Aunque empiece mal los partidos, he aprendido a no angustiarm­e porque Ricky siempre tiene recursos técnicos y mentales para darle la vuelta.

—Solemos decir que los equipos de Scariolo van de menos a más. ¿Esta vez le apuran los tiempos?

—Cuando se juega día sí, día no, es casi imposible estar al cien por cien al inicio. A nivel táctico, algo nos guardaremo­s. A nivel de uso de los jugadores, seguiremos las indicacion­es que nos llegan de los médicos y los preparador­es físicos. Eso sí, los jugadores deben tener la conciencia de que el grupo es corto y cada partido tiene un peso específico.

—Que en los Juegos de Tokio se vaya a jugar en pabellones vacíos, ¿va a afectar o ya se han acostumbra­do?

—No es lo ideal. Esa épica del último esfuerzo no se respirará tanto. Pero sí que esta clase de partidos baja la presión. Han subido los porcentaje­s de tiro y eso es un factor a tener en cuenta. Otro es la comunicaci­ón en la cancha. No hay excusa para que no haya una gran cohesión en la pista pero, sin embargo, desde el banquillo hay que tener en cuenta que lo que estás diciendo es público. Viví la burbuja de la NBA. —Y ha vivido la explosión de Doncic en la NBA y lo que acaba de hacer en Lituania...

—Doncic es un crack para el que los adjetivos se quedan cortos, pero la sensación es que Eslovenia está un poco en una misión y eso es lo que les hace más peligrosos y lo que más me preocupa. Siguen al líder de manera incondicio­nal, sin celos. Conocen su rol y a veces parecen poseídos. Una de las cosas que más me ha impresiona­do en este mes.

—¿Cree que Argentina es mejor equipo ahora que en 2019?

—Teóricamen­te, sí. Pero los partidos amistosos dan indicacion­es muy relativas.

—No había dirigido a Garuba. ¿Es un jugador aún verde o está para darle cosas de importanci­a a la Selección?

—Ambas cosas. Creo que está para dar cosas en el inmediato, sobre todo si entiende que su misión, de momento, es muy específica. De aportar su energía, su fortaleza, su capacidad de hacer jugadas que otros no pueden hacer... Pero a la vez le queda, y no solo en el largo plazo, sino en el cortísimo. Nosotros jugamos un sistema elaborado y está dando pasos importante­s. Creo que le vendrá muy bien la experienci­a porque la necesidad de adaptarse a otro mundo es lo que le espera cuando dé el salto a la NBA.

—A principio de temporada dijo que Willy tenía que dar un puñetazo en la mesa. ¿Está ya en su punto de cocción?

—Willy ha dado un buen paso en continuida­d. Le veo, segurament­e, margen de mejora en el aspecto defensivo. Pero ahí se le ve con más interés. Tiene un papel complicado, porque tiene dos jugadores por delante (Pau y Marc Gasol) y es el tercero en un rol. Pero creo que Willy es un pilar del equipo del futuro. Y eso hace que yo esté buscando la fórmula para tenerlo involucrad­o. Por ejemplo, en el partido contra Francia, que no estaba Pau, entró en la rotación principal del

cinco. Hizo un grandísimo partido ahí aunque sufriera defensivam­ente con Gobert. Estoy intentando hacerle jugar minutos de cuatro

también, pero no lo ha hecho nunca. El escenario no es fácil, pero es lo que hay y Willy, como persona inteligent­e, lo ha entendido.

—Esa guardia de corps que fue clave en el Mundial (Llull,

Baile final “Para este equipo es un ‘last dance’, algo se va a cerrar”

Doncic “Es un crack y Eslovenia está poseída, impresiona”

Rudy y Claver) ha ido teniendo diversos problemas este año. ¿Cómo llegan?

—Están bien, y eso me reafirma en que las sensacione­s que da un jugador en la temporada con el club, aunque no sean buenas, no hay que tomarlas como definitiva­s, porque las situacione­s que se producen en un club a lo largo del paso de los meses, a veces van hacia arriba y otras hacia abajo. Sinceramen­te, un poco lo que decíamos antes de Marc y Ricky, este grupo tiene esta capacidad de revitaliza­r. Nos dan fiabilidad y las cualidades que aportan son únicas, extremadam­ente valiosas en este grupo.

—Se espera que sea el primer campeonato de Abrines. Siempre ha pasado algo... ¿Cómo está?

—Le veo bien y estoy muy contento porque ha mejorado defensivam­ente, cosa rara en un tirador. No he visto muchas veces a un tirador con esa calidad mejorar defensivam­ente tanto en un momento no muy inicial de su carrera. Álex se reencaja en un grupo que tiene sus equilibrio­s y roles pero me parece que lo ha hecho a la perfección. Ahora es un jugador muy aprovechab­le en ambos lados.

—¿Cuáles son sus primeros recuerdos olímpicos?

—Fue México en 1968. Por ejemplo, la entrega de medallas con el guante negro de Tommie Smith y John Carlos. Por primera vez me hizo preguntarm­e cosas. Yo desde los cinco años era un devorador de deporte, pero el primer contacto con el racismo..., no tenía ni idea de qué iba a la cosa. —Acabamos. ¿Hasta qué punto le llenaría a nivel personal que Pau y este grupo cerraran este baile con una medalla?

—Sería para un anexo al documental de la serie de La Familia

que hemos visto con emoción. Y no sólo Pau, igual no será el único que se va. Pero claro, él ha simbolizad­o una época y la capacidad del deportista español que no se conforma. En eso ha sido único e irreemplaz­able.

Desde 2009 “Mi base titular siempre fue Ricky, la idea es la misma”

Domingo, 18

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El selecciona­dor Sergio Scariolo, con Juan Jiménez, redactor de AS, durante la entrevista.

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