MUS­TANG BULLITT

55.550 5.038 cc 460 CV ● € ● ● 263 km/h 0-100 km/h: 4,6 seg. 12,4 L/100 km ● ● ●

Autofacil - - MANO A MANO - Fotos: Jai­me S. de la Ma­za

MANO A MANO EL FORD MUS­TANG AÑA­DE A SU GA­MA LA EDI­CIÓN LI­MI­TA­DA BULLITT. BA­SA­DA EN EL DI­SE­ÑO DEL MUS­TANG QUE EMPLEABA EL AC­TOR STE­VE MCQUEEN EN LA PE­LÍ­CU­LA BULLITT DE 1968, ES­TA VER­SIÓN AU­MEN­TA SU PO­TEN­CIA HAS­TA LOS 460 CV PA­RA CON­VER­TIR­SE EN EL MUS­TANG MÁS EX­CLU­SI­VO DE NUES­TRAS CA­RRE­TE­RAS.

El Ford Mus­tang es uno de los mí­ti­cos mus­cle cars es­ta­dou­ni­den­ses, mo­de­los na­ci­dos en los años 60, nor­mal­men­te con ca­rro­ce­ría coupé y equi­pa­dos con enor­mes mo­to­res ga­so­li­na de seis u ocho ci­lin­dros en V y trac­ción tra­se­ra.

La fór­mu­la pa­re­ce ideal pa­ra crear to­do un de­por­ti­vo. Sin em­bar­go, la con­di­ción de te­ner al me­nos cua­tro pla­zas y pres­cin­dir de lu­jos in­ne­ce­sa­rios pa­ra hacer que su pre­cio sea ac­ce­si­ble pa­ra gran par­te de la po­bla­ción, coin­ci­de más bien con una fi­lo­so­fía di­fe­ren­te, que apues­ta más por crear un co­che ple­na­men­te uti­li­za­ble a diario y has­ta re­la­ti­va­men­te có­mo­do que por ser el más rá­pi­do en un tra­mo de cur­vas.

El éxi­to de los mus­cle cars en aque­lla épo­ca fue bru­tal, y más aún cuan­do em­pe­za­ron a sa­lir en ci­ne y te­le­vi­sión. Qui­zá uno de los más co­no­ci­dos es el de la pe­lí­cu­la Bullitt, aque­lla en la que Ste­ve McQueen pro­ta­go­ni­za­ba una es­pec­ta­cu­lar per­se­cu­ción a los man­dos de un Mus­tang ver­de os­cu­ro y con llan­tas ne­gras por San Fran­cis­co -EE.UU.-.

Pues bien, pa­ra re­me­mo­rar el mo­de­lo de aquel film, Ford pre­sen­ta el Mus­tang Bullitt de es­tas pá­gi­nas, una edi­ción li­mi­ta­da crea­da so­bre la ba­se del ya co­no­ci­do GT 5.0 V8. Só­lo se co­mer­cia­li­za en co­lor Ver­de High­land y con las llan­tas ne­gras Torq Th­rust de 19", y pres­cin­de del Mus­tang ga­lo­pan­do en la pa­rri­lla de­lan­te­ra. De he­cho, la úni­ca re­fe­ren­cia al nom­bre del mo­de­lo es la pa­la­bra Bullitt, co­lo­ca­da en el cen­tro del por­tón tra­se­ro.

Por lo de­más, el Mus­tang si­gue sien­do un bo­ni­to coupé de 4,78 m de lar­go, cua­tro pla­zas y ese ca­rac­te­rís­ti­co di­se­ño mar­ca­do tam­bién por la for­ma de los fa­ros de­lan­te­ros y tra­se­ros.

Co­mo en cual­quier otro Mus­tang, el in­te­rior es­tá pla­ga­do de de­ta­lles que re­mi­ten al mo­de­lo ori­gi­nal, co­mo los bo­to­nes cro­ma­dos de la con­so­la cen­tral. El po­mo del cam­bio en blan­co, las cos­tu­ras en ver­de y la cha­pa nu­me­ra­da que iden­ti­fi­ca a ca­da unidad son los ele­men­tos que di­fe­ren­cian al Bullitt. La pos­tu­ra al vo­lan­te es có­mo­da, gra­cias a unos có­mo­dos asien­tos con re­gla­je eléc­tri­co que, en op­ción, se pue­den sus­ti­tuir por unos Re­ca­ro de ti­po ba­quet. Se­gu­ro que son más bo­ni­tos, pe­ro vien­do lo bien que su­je­tan es­tos y lo có­mo­dos que re­sul­tan, no veo mo­ti­vo pa­ra pa­gar 2.050 eu­ros por los otros.

No tar­do en aco­mo­dar­me. Pi­so el em­bra­gue y pul­so el bo­tón de arran­que, si­tua­do de­lan­te el cam­bio. El gi­gan­tes­co V8 se po­ne en mar­cha emi­tien­do un bron­do bra­mi­do de esos que só­lo se es­cu­chan en las tí­pi­cas pe­lí­cu­las ame­ri­ca­nas. ¡Qué lás­ti­ma que es­tos mo­to­res ten­gan los días con­ta­dos! El 5.0 V8 del Bullitt desa­rro­lla 460 CV, 10 CV más que GT del que de­ri­va. Eso lo con­si­gue gra­cias a un nue­vo sis­te­ma de ad­mi­sión, con una to­ma de ai­re y una ma­ri­po­sa de ma­yo­res di­men­sio­nes, ade­más de una nueva ges­tión elec­tró­ni­ca. Gra­cias a ello, la po­ten­cia

se en­tre­ga a 7.250 rpm, en vez de a las 7.000 rpm del GT. Don­de no hay va­ria­cio­nes es en el par, que en am­bos co­ches se queda en 529 Nm a 4.600 rpm.

Tras el vo­lan­te, la ins­tru­men­ta­ción di­gi­tal me per­mi­te con­fi­gu­rar­la a mi gus­to. Pue­de me­dir has­ta las ace­le­ra­cio­nes o los tiem­pos por vuel­ta en cir­cui­to, va­rian­do su di­se­ño a la vez que mo­di­fi­co el mo­do de con­duc­ción pul­san­do el bo­tón Mo­de de la con­so­la o el bo­tón Mus­tang del vo­lan­te.

Bas­ta con po­ner­se en mar­cha pa­ra descubrir el ver­da­de­ro se­cre­to de los mus­cle cars, eso que les ha con­ver­ti­do en un co­di­cia­do ob­je­to de de­seo: son ca­pa­ces de trans­mi­tir mu­chas co­sas in­clu­so cuan­do es­tás sa­lien­do por la ram­pa del ga­ra­je. El so­ni­do del mo­tor es una de­li­cia, tie­ne tan­ta fuer­za co­mo un trái­ler, el du­ro y me­tá­li­co tac­to del cam­bio te in­vi­ta a uti­li­zar­lo sin nin­gu­na pe­re­za y, por si fue­ra po­co, cuan­do re­du­ces, cuen­ta con un sis­te­ma que da un gol­pe de gas pa­ra rea­li­zar un per­fec­to pun­ta-ta­cón. No hay que ol­vi­dar que es­te Mus­tang Bu­llit só­lo se ven­de con cam­bio ma­nual de seis marchas, y su con­di­ción de trac­ción tra­se­ra ha­ce que es­te sis­te­ma sea de gran ayu­da si no se es­tá acos­tum­bra­do a rea­li­zar el pun­ta-ta­cón en fuer­tes re­duc­cio­nes.

Con es­te tac­to, el Mus­tang se dis­fru­ta in­clu­so a rit­mo tran­qui­lo, so­bre to­do en esas vías rá­pi­das en las que el mur­mu­llo del mo­tor y la inago­ta­ble re­ser­va de po­ten­cia te ha­cen sen­tir­te po­de­ro­so. Es ideal pa­ra dis­fru­tar en lar­gos via­jes, es­pe­cial­men­te si se cir­cu­la por vías de cur­vas rá­pi­das y lar­gas. Ade­más, tie­ne un equi­po de fre­nos ex­cep­cio­nal, con unas enor­mes pin­zas de seis pis­to­nes en el eje de­lan­te­ro, y el di­fe­ren­cial au­to­blo­can­te ase­gu­ra una ca­pa­ci­dad de trac­ción so­bre­sa­lien­te.

Sin em­bar­go, cuan­do tra­ta­mos de ir de­pri­sa con él en ca­rre­te­ras de cur­vas, el Mus­tang ya no se sien­te tan a gus­to.

Es­tá cla­ro que en Estados Unidos tie­nen un concepto de de­por­ti­vi­dad muy di­fe­ren­te al eu­ro­peo, y es en ese ti­po de vías don­de apa­re­cen las pe­gas de pe­sar 1.818 ki­los, de con­tar con unos desa­rro­llos de cam­bio muy lar­gos o con un mo­tor que, aun­que de­rro­cha par por do­quier, no se mues­tra es­pe­cial­men­te ex­plo­si­vo.

Queda ha­blar del pre­cio. El Bullitt cues­ta 55.550 €, lo que su­po­ne 6.000 € más que el Mus­tang GT. Qui­zá pue­da pa­reer mu­cho, pe­ro tam­po­co lo es tan­to si a cam­bio nos lle­va­mos un Mus­tang ex­clu­si­vo y si, ade­más, te­ne­mos en cuen­ta que no hay na­da con 460 CV por me­nos de ese di­ne­ro...

1.- Los bo­to­nes cro­ma­dos de la con­so­la cen­tral re­cuer­dan al Mus­tang ori­gi­nal. 2.- El po­mo del cam­bio en blan­co es ex­clu­si­vo del Bullitt, que só­lo se ven­de con cam­bio ma­nual de seis marchas.3.- La ins­tru­men­ta­ción di­gi­tal es con­fi­gu­ra­ble, y ofre­ce mu­chí­si­ma in­for­ma­ción. 2 2 1

3

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.