SO­MOS LA RE­SIS­TEN­CIA

Autopista - - UNASEMANA - SO­NIA RE­CIO sre­[email protected]

Tú, el fru­te­ro, el cu­ña­do, la pro­fe­so­ra de tu hi­ja y el ve­cino del quin­to: so­mos la re­sis­ten­cia. So­mos los des­al­ma­dos que usa­mos el co­che a dia­rio pa­ra des­pla­zar­nos cuan­do po­dría­mos ir en tren al tra­ba­jo, en me­tro al den­tis­ta, en au­to­bús al mer­ca­do o en pa­ti­ne­te a re­co­ger al ni­ño. So­mos los que en­su­cia­mos el pla­ne­ta, los que no pen­sa­mos en el fu­tu­ro de los se­res ve­ni­de­ros, los egoís­tas que na­da más que an­sia­mos lle­gar ca­len­ti­tos a nues­tro des­tino a cos­ta de atu­far al ve­cin­da­rio.

Y en el otro la­do es­tán los bue­nos, esos que nos di­cen "ne­ne, ca­ca" y, a ba­se de ma­no­ta­zos -eso sí, des­de el ca­ri­ño-, nos re­con­du­cen ha­cia don­de es me­jor es­tar. Los que dic­tan las nor­mas pen­san­do en el ma­ña­na -o en lo que mo­la en ese mo­men­to-. Los que en lu­gar de pen­sar en el to­do se que­dan en la anéc­do­ta. Los que no es­ta­rán den­tro de 20 años pa­ra co­rre­gir y re­co­no­cer que qui­zá es­ta­ban equi­vo­ca­dos en las for­mas, que no en el fon­do.

La vi­da no va de ne­gros y de blan­cos, va de es­ca­la de gri­ses. Y, co­mo en to­do, ni los co­ches son tan ma­los ni tan bue­nos. Al­go hay que ha­cer, que­ri­dos, pe­ro sin pa­sar­se de la ra­ya, que lo de la mar­cha atrás es­tá in­fra­va­lo­ra­do en es­te país. Sin­ce­ra­men­te, no me gus­ta­ría te­ner que po­ner­me un mono ro­jo y una ca­re­ta de Da­lí pa­ra con­du­cir mi co­che den­tro de unos años...; ya que es­ta­mos, no de­jéis de ver La Ca­sa de Pa­pel: tie­ne más mo­ra­le­ja que los cuen­tos del se­ñor Calleja.

Ajus­ta el con­trol elec­tró­ni­co de es­ta­bi­li­dad y el con­trol de trac­ción pa­ra au­men­tar la mo­tri­ci­dad en su­per­fi­cies con me­nor aga­rre. MO­DO "RES­BA­LA­DI­ZO"

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