Magazine ra­da­res: así nos con­tro­lan

Autovía - - SUMARIO -

Exis­ten 1.500 tra­mos de ca­rre­te­ra de­fi­ni­dos como pe­li­gro­sos por la Di­rec­ción Ge­ne­ral de Trá­fi­co, lo que tra­du­ci­do a ki­ló­me­tros se­rían unos 25.000 en to­da la red de ca­rre­te­ras del país. Tra­mos en los que más de 850 ra­da­res, en­tre fi­jos, de tra­mo y mó­vi­les, ade­más de los del País Vasco (unos 75), los de Ca­ta­lu­ña (más de 200) y los de los ayun­ta­mien­tos, se en­car­gan de «pi­llar» a los in­frac­to­res. La DGT tam­bién cuen­ta con 8 he­li­cóp­te­ros Pe­ga­sus pa­tru­llan­do por los ai­res las ca­rre­te­ras es­pa­ño­las. Por su par­te, en las ciu­da­des, los ra­da­res foto-ro­jo son los pro­ta­go­nis­tas de esta vi­gi­lan­cia. FI­JOS. La DGT dis­po­ne de una am­plia red de vi­gi­lan­cia de los lí­mi­tes de ve­lo­ci­dad por to­das las pro­vin­cias de Es­pa­ña, con cer­ca de 600 ra­da­res fi­jos. To­dos es­tán se­ña­li­za­dos an­tes de su lle­ga­da con una dis­tan­cia que nor­mal­men­te va­ría en­tre 500 me­tros y un ki­ló­me­tro. Ade­más, en webs como la de la Di­rec­ción Ge­ne­ral de Trá­fi­co (o en su app pa­ra mó­vi­les iOs y An­droid), Tran­sit en Ca­ta­lu­ña y Tra­fi­koa del País Vasco (quie­nes tie­nen de­le­ga­das las com­pe­ten­cias en ma­te­ria de trá­fi­co), se pue­den

con­sul­tar los pun­tos exac­tos de su ubi­ca­ción (tam­bién de los ra­da­res de tra­mo y los foto-ro­jo). Los ra­da­res fi­jos con­sis­ten en unos ci­ne­mó­me­tros co­lo­ca­dos en ca­bi­nas (ge­ne­ral­men­te al bor­de de la cal­za­da o en la me­dia­na, en au­to­vías, au­to­pis­tas y en ca­rre­te­ras se­cun­da­rias), en pos­tes (sue­len ser más co­mu­nes en la ciu­dad) y en pór­ti­cos (se sue­len si­tuar en au­to­vías o au­to­pis­tas). Fun­cio­nan con el efec­to Dop­pler: el dis­po­si­ti­vo man­da una se­ñal al co­che que se la de­vuel­ve re­bo­ta­da. Si va­mos más de­pri­sa de lo es­ta­ble­ci­do, el vehícu­lo emi­te on­das con po­ca fre­cuen­cia, en­ton­ces rea­li­za una fo­to­gra­fía y ya sa­bes: «mul­ta al can­to». Es­tos ra­da­res son ca­pa­ces de abar­car am­bos sen­ti­dos de la cir­cu­la­ción, ex­cep­to los de los pór­ti­cos que mi­den la ve­lo­ci­dad de los vehícu­los que cir­cu­lan por el ca­rril don­de es­tán si­tua­dos. Ade­más, pue­den fo­to­gra­fiar has­ta dos vehícu­los por se­gun­do de for­ma si­mul­tá­nea, así que no hay es­ca­pa­to­ria po­si­ble. Si no que se lo di­gan a los 80.582 con­duc­to­res que en 2016 re­ci­bie­ron una «re­ce­ta» por cir­cu­lar por la A-4, en el ki­ló­me­tro 417,5 en la pro­vin­cia de Cór­do­ba, a más ve­lo­ci­dad de la per­mi­ti­da. *Es­te dis­po­si­ti­vo tiene el du­do­so ho­nor del ser el ra­dar fi­jo que más mul­tas pu­so en 2016. DE TRA­MO. En 2009 se ins­ta­ló en Es­pa­ña el pri­mer ra­dar de tra­mo en el tú­nel de Vie­lla. En la ac­tua­li­dad ya son 22 los que fun­cio­nan en Jaén, Má­la­ga, Se­go­via, León, Mur­cia, Va­lla­do­lid, As­tu­rias, Lu­go, Oren­se y Ma­drid. Son ra­da­res fi­jos que se co­lo­can en un pór­ti­co, una cá­ma­ra in­fra­rro­ja por ca­da ca­rril de la ca­rre­te­ra que se quie­re vi­gi­lar, al co­mien­zo y al fi­nal de un tra­mo de­ter­mi­na­do

y en un so­lo sen­ti­do. La pri­me­ra cá­ma­ra de­tec­ta la ma­trí­cu­la y la ho­ra exac­ta a la que pa­sa el vehícu­lo; otro lec­tor vuelve a re­co­ger los da­tos de pa­so al fi­nal del tra­mo con­tro­la­do; fi­nal­men­te el sis­te­ma cal­cu­la el tiempo que ha tar­da­do el vehícu­lo en re­co­rrer esa dis­tan­cia y es­ta­ble­ce la ve­lo­ci­dad me­dia de cir­cu­la­ción. To­dos los sen­so­res es­tán in­ter­co­nec­ta­dos, por eso no sir­ve de na­da cam­biar­se de ca­rril du­ran­te el tra­mo se­ña­li­za­do, ni fre­nar jus­to an­tes de la cá­ma­ra. Se­gún Trá­fi­co, es­tos ra­da­res es­tán si­tua­dos en aque­llas par­tes de ca­rre­te­ra en las que la se­gu­ri­dad es­tá más com­pro­me­ti­da o tiene al­ta den­si­dad de vehícu­los, como tú­ne­les, via­duc­tos o cir­cun­va­la­cio­nes de ciu­da­des. El ra­dar de tra­mo que más mul­tas lle­va acu­mu­la­das es el si­tua­do en Gua­da­rra­ma, Co­mu­ni­dad de Ma­drid, en la au­to­pis­ta AP-6, don­de el ci­ne­mó­me­tro lle­gó a po­ner 136 mul­tas al día en 2016. Es de­cir, 49.708 con­duc­to­res ca­za­dos al año o 743.034 eu­ros de re­cau­da­ción, por su­pe­rar los 100 ki­ló­me­tros por ho­ra en sus 7.500 me­tros de dis­tan­cia. SE­MÁ­FO­RO FOTO-RO­JO. Es­tos dis­po­si­ti­vos tie­nen como ob­je­ti­vo «ca­zar» a to­dos aque­llos con­duc­to­res que se sal­tan los se­má­fo­ros en ro­jo. Son ra­da­res fi­jos que se mon­tan en un so­por­te ti­po bácu­lo, a 25 me­tros de la lí­nea de detención, pa­ra per­mi­tir en­cua­drar com­ple­ta­men­te el pa­so de pea­to­nes. Rea­li­zan cin­co fo­to­gra­fías en al­ta re­so­lu­ción de los

in­frac­to­res, en las que se pue­de dis­tin­guir la mar­ca, mo­de­lo y co­lor, ade­más de la ma­trí­cu­la. Las cá­ma­ras de con­trol es­tán di­se­ña­das pa­ra es­tar co­nec­ta­das di­rec­ta­men­te al fo­co ro­jo y úni­ca­men­te sal­tan cuan­do el se­má­fo­ro se en­cuen­tra en esa fa­se. Si la luz es­tá en ver­de o en ám­bar, los equi­pos no se ac­ti­van. Nin­guno te pi­lla­rá por sor­pre­sa por­que to­dos los pa­sos con con­trol foto- ro­jo se anun­cian me­dian­te se­ña­li­za­ción es­pe­cí­fi­ca an­tes de lle­gar al so­por­te. Lo que sí te pue­de sor­pren­der es la mul­ta si te co­gen en un re­nun­cio (san­ción eco­nó­mi­ca de 200 eu­ros y pér­di­da de 4 pun­tos), por­que como fun­cio­nan con in­fra­rro­jos, ya no sal­ta el clá­si­co flash de preanun­cio. El si­tua­do en el cru­ce de Jo­sé Abas­cal con San­ta En­gra­cia, en la ca­pi­tal es­pa­ño­la, es uno de los más activos, con más de 3.000 mul­tas en seis me­ses, una ci­fra na­da des­de­ña­ble. MÓ­VI­LES. Pe­que­ños y dis­cre­tos, pe­ro muy efi­ca­ces. Es­tos ra­da­res se ins­ta­lan en co­ches ofi­cia­les de la Guar­dia Ci­vil de Trá­fi­co o en vehícu­los ca­mu­fla­dos y pue­den funcionar tan­to si es­tán es­ta­cio­na­dos como si es­tán cir­cu­lan­do. Los hay de dos ti­pos: los que van por mi­cro-on­das (que fun­cio­nan por sis­te­ma Dop­pler) y las pis­to­las lá­ser (lle­van una cá­ma­ra, un emi­sor y un

re­cep­tor, y dis­pa­ran un pun­to lá­ser al co­che que vuelve a la pis­to­la y así da la ve­lo­ci­dad; mi­den has­ta 300 km/h y tie­nen un al­can­ce de 700 me­tros). Es­tos dis­po­si­ti­vos ca­da vez dis­po­nen de una tec­no­lo­gía más avan­za­da e in­clu­so pue­den com­pro­bar si el se­gu­ro del co­che o la ITV es­tán en re­gla. Nor­mal­men­te se sue­len co­lo­car en si­tios es­tra­té­gi­cos don­de se han pro­du­ci­do ac­ci­den­tes, y aunque en prin­ci­pio no es­tán anun­cia­dos, des­de ha­ce un año Trá­fi­co ha­ce pú­bli­cos los 1.500 tra­mos de ca­rre­te­ras se­cun­da­rias so­me­ti­dos a esta es­pe­cial vi­gi­lan­cia. Es­te ca­rác­ter iti­ne­ran­te les ha­cen ser muy efec­ti­vos a la ho­ra de mul­tar. Exis­ten 20 ra­da­res mó­vi­les que se po­nen las bo­tas, seis de ellos en ca­rre­te­ras con­ven­cio­na­les, nue­ve en au­to­vías y en tra­mos pe­li­gro­sos so­lo cin­co. Pe­ro don­de se fro­tan las ma­nos con la re­cau­da­ción es en el si­tua­do en­tre la pro­vin­cia de La Rio­ja y Na­va­rra, con­cre­ta­men­te en la ca­rre­te­ra AP-68. PE­GA­SUS. El pri­mer Pe­ga­sus des­pe­gó en mar­zo del año 2013 y hoy ya son un to­tal de 8 los que nos vigilan des­de el ai­re. Ca­da uno de los sie­te cen­tros de Ges­tión de Trá­fi­co (A Co­ru­ña, Ma­drid, Má­la­ga, Se­vi­lla, Valencia, Va­lla­do­lid y Za­ra­go­za) cuen­tan con al me­nos un he­li­cóp­te­ro equi­pa­do con es­te ra­dar y rea­li­za mi­sio­nes de vi­gi­lan­cia so­bre­vo­lan­do

tam­bién otras ca­rre­te­ras de sus áreas de in­fluen­cia. Es­te sis­te­ma apor­ta la fa­ci­li­dad pa­ra vi­gi­lar cien­tos de ki­ló­me­tros en un vue­lo de ape­nas dos ho­ras de du­ra­ción... y sin pre­vio avi­so. Es­tos he­li­cóp­te­ros in­cor­po­ran un ra­dar ca­paz de de­tec­tar in­frac­cio­nes has­ta 300 me­tros de al­tu­ra y a una dis­tan­cia en lí­nea rec­ta con el vehícu­lo con­tro­la­do de un ki­ló­me­tro. Pue­den vi­gi­lar un co­che ca­da tres mi­nu­tos de vue­lo gra­cias a las dos cá­ma­ras que po­see: una pa­no­rá­mi­ca, que se en­car­ga de se­guir a los vehícu­los y cap­tar la ve­lo­ci­dad a la que cir­cu­lan, y otra con te­le­ob­je­ti­vo, que re­co­ge al de­ta­lle la ma­trí­cu­la e in­clu­so el in­te­rior de los mis­mos pa­ra de­tec­tar otro ti­po de in­frac­cio­nes que se pu­die­ran co­me­ter. El sis­te­ma efec­túa un to­tal de tres me­di­cio­nes so­bre el ob­je­ti­vo, rea­li­zan­do una ca­da tres se­gun­dos, pa­ra de­ter­mi­nar si se han su­pe­ra­do los lí­mi­tes es­ta­ble­ci­dos. Aunque na­cie­ron con el ob­je­ti­vo de con­tro­lar la ve­lo­ci­dad, pu­dien­do de­tec­tar has­ta 360 km/h, su al­ta pre­ci­sión tam­bién re­ve­la otro ti­po de in­frac­cio­nes, como el uso del mó­vil, no lle­var el cin­tu­rón de se­gu­ri­dad o cas­co, no man­te­ner la dis­tan­cia de se­gu­ri­dad en­tre vehícu­los, dis­trac­cio­nes y ma­nio­bras pe­li­gro­sas, te­me­ra­rias o an­ti­rre­gla­men­ta­rias.

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