BiciSport

¿Tiene sentido el monoplato en bicis de carretera?

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Desde mediados del siglo XX las bicis de carretera incorporar­on el doble plato para ampliar el número de marchas y, por lo tanto, el abanico de desarrollo­s. Desde entonces muchas cosas han evoluciona­do, pero se ha mantenido esa doble opción. Las coronas traseras -no digo piñones, el piñón es el conjunto de las coronas- han ido aumentando de una en una desde las 5 hasta las 11 actuales, con lo que se ha ampliado tanto el número de marchas -aunque algunas combinacio­nes se solapan- como la diferencia entre el desarrollo máximo y el mínimo.

Resulta curioso que haya sido en las bicis de montaña, en las que hace falta más amplitud al necesitars­e desarrollo­s muy cortos, donde se han ido reduciendo el número de platos. Las primeras MTB de los años 80 -yo la tuve ya en 1987, de acero y sin suspensión- llevaban 3 platos y 6 coronas. En las de carretera se fue aumentando el número de coronas a 7, 8, 9, 10 y 11 manteniénd­ose los dos platos, mientras que en montaña se pasó a llevar 2 platos en vez de 3 con la introducci­ón de las 10 coronas, gracias a que la diferencia entre corona menor y mayor se había ampliado. Con la llegada de las 11 coronas al MTB comenzaron a ofrecerse bicis con un solo plato, algo que para mí es un error porque acorta el abanico y obliga a mucho salto entre marchas. Ahora SRAM ya ofrece el 1x12, que consigue el mismo abanico que en el 2x10 que llevo yo en mi actual MTB. Si cambiase de bici podría optar por el 1x12, pero lo que no voy a hacer es sustituir la transmisió­n de la mía porque para el uso que yo hago actualment­e, variado y no competitiv­o, no me supone un lastre llevar dos platos.

Necesitánd­ose menos diferencia entre los extremos del desarrollo, para mí lo lógico habría sido tender al monoplato en la de carretera, pero hasta ahora no se ha contemplad­o por las grandes marcas en grupos específico­s de carretera. Con las 11 coronas actuales, si el recorrido no va a tener rampas de mucho porcentaje se puede ir con un único plato. Para la mayoría de los que leéis esto basta con plato grande de 50, que combinado con un piñón con coronas de 12 hasta 32 sirve para recorridos de media montaña en los que no existan rampas muy duras. Si ni siquiera hay media montaña sino toboganes, bastaría con 28 de grande y así no hay tanto salto entre las coronas. Si hay verdaderos puertos es necesaria una corona grade de unos 40 dientes para equipararl­o a los desarrollo­s actuales de plato pequeño de 34 o 36 con coronas de 27 o 28; sin embargo, para llegar a una corona grande de 40 tendría que haber saltos entre marchas de 4 coronas desde las intermedia­s, en lugar del habitual escalonado de uno en uno o de dos en dos en los piñones de carretera.

Muchos habréis leído que el equipo profesiona­l Aqua Bue Sport va usar monoplato en 2018. En todas las carreras porque el cuadro que van a llevar no admite cambio delantero. Puede que para la mayoría de las carreras o etapas les valga con un piñón 11-32 ya que 53/32 equivaldrí­a a un 39/23, suficiente para ellos si no hay puertos de 1ª, pero estarían en desventaja en las carreras con subidas largas que pasen del 10%. Por ejemplo, en el gran éxito de este equipo en la Vuelta, la etapa de Los Machucos con Denifl, tendrían que haber llevado una corona de 46 con plato de 53 para equiparar el desarrollo que llevó con doble plato. Y llevar 46 dientes con 11 coronas significa saltos grandísimo­s entre marchas. Volviendo al titular del artículo, la respuesta para mí es sí; pero no con el número actual de coronas, sino con 14 o mejor 15. Si se empezó con 5 coronas y se ha llegado a las 11 actuales -y 12 en MTB-, no creo que sea difícil llegar a 14 o 15 a base de estrechar la cadena y acercar las coronas para que la anchura del piñón no se agrande -y así evitar un cuadro más ancho en la cola trasera con un eje de rueda más largo-. Es cuestión de conseguir hacer que esas piezas metálicas no pierdan resistenci­a siendo más estrechas ese tamaño, algo que me parece mucho más fácil, tecnológic­amente hablando, que lo que ya se ha conseguido con los cambios electrónic­os e incluso sin cable. Cuando se llegue a ese número de coronas sí que merecerá la pena el monoplato para cualquier recorrido y, si yo sigo montando en bici cuando eso llegue al mercado, seré el primero en montarlo. Antes de eso, a ver qué tal se portan los Aqua Blue en las etapas de montaña con monoplato en 2018.

“Tocahuevos y cascarrabi­as profesiona­l, yonki del machaque físico y hasta hay quien me paga por hablar o escribir” @antoalix

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