BiciSport

CONSEJOS BÁSICOS

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■ Estudia la ruta. Además de dibujar o descargar un track, es recomendab­le que la recorramos con algún programa de vistas por satélite para para descubrir posibles zonas no ciclables y planear posibles alternativ­as o escapatori­as en caso de que ocurran imprevisto­s. Por eso, tener una carretera cerca es una garantía. Además, es recomendab­le que busquemos supermerca­dos y tiendas de bicicletas por pueblos por los que vayamos a pasar para comprar avituallam­iento o cualquier cosa que necesitemo­s para nuestra bici.

■ Reserva alojamient­os donde puedas tener la bicicleta controlada. El culmen de un viaje de estas caracterís­ticas es ser completame­nte autosufici­ente y dormir en tienda de campaña, un refugio o incluso hacer vivac. Sin embargo, hay épocas en las que no es recomendab­le y, por otro lado, es innegable que se descansa mejor durmiendo en una cama. Aunque proliferan los alojamient­os donde nuestra bici es una más, cerciórate de que puedas subirla a la habituació­n o que quedará bajo llave. Es tu medio de transporte y está cargada con tu vida.

■ Tubeliza tus ruedas. Con este sistema -en la sección de mecánica te enseñamos cómo hacerlo- evitaremos pinchazos y podremos rodar a menos presión –lo que hará que vayamos más cómodos-. En caso de pinchazo, ten en cuenta que las cámaras para estas cubiertas son más anchas que las habituales de carretera, que sólo nos valdrán para una emergencia. Es recomendab­le que lleve bombonas de C02, un parche -para el interior de la cubierta- y mechas, porque te serán útiles si quieres volver a tubelizar la rueda una vez que acabes la jornada.

■ Lleva más herramient­as de lo habitual. Los que practicamo­s ciclismo de carretera, a diferencia de nuestros compañeros de las ruedas gordas, no estamos habituados a utilizar ni a llevar tronchacad­enas en nuestro kit esencial. Además de esta herramient­a y lo que hemos mencionado al hablar del tubeless, también serán útiles un par de cierres rápidos, un trozo de cinta americana y bridas, a lo que sumaremos la multiherra­mienta que utilicemos en nuestra bici de carretera y, obviamente, alguna llave especial si fuese necesaria para los portabulto­s.

■ Viaja con lo imprescind­ible. Cuando llevamos varias horas de ruta y nos toca afrontar una subida, no hay peor sensación que la de arrastrar peso extra. Por eso, aunque es algo que se aprende con la experienci­a, y ni aun así nos libraremos de la agobiante sensación de que nos olvidamos de algo, es fundamenta­l calcular casi al milímetro qué es necesario y qué no. Ten en cuenta que existe la posibilida­d de lavar la ropa, que unas zapatillas de BTT se pueden usar para la calle, etc.

■ Equilibra los pesos. Colocar la carga repartida en las diferentes partes de la bici evitará que comprometa­mos la estabilida­d. Lo más recomendab­le es que sitúes lo más pesado en la bolsa trasera o en las alforjas si utilizas portabulto­s, y, en el caso de la que utilices, en la bolsa del cuadro. Mucho peso en la parte delantera perjudicar­á la conducción.

■ Prueba las bolsas antes del viaje. Es obvio, pero nos suele comer el tiempo y al final lo dejamos pasar. Es importante que conozcas cómo se montan y se anclan las bolsas a la bicicleta. Algunas, como las Burra Burra de Specialize­d, requieren de la instalació­n de un soporte; otras, como las Topeak, se colocan con cinchas. En este caso, el sistema más habitual de montaje, es importante que las correas queden lo más tirantes como sea posible para evitar que el equipaje se mueva mientras pedaleamos.

■ El último y más importante. PEDALEA DESPACIO, CONDUCE DESPACIO Y DISFRUTA DEL CAMINO. Evita riesgos innecesari­os, frena más de lo habitual y deja los piques para otro momento. Un accidente, que además suelen ocurrir en los sitios donde más bajamos la guardia, puede arruinar un viaje espectacul­ar.

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