Cambio Financiero

Pacto inédito

En estos dos años los bloques del Atlántico deben concretar el inédito pacto, suscrito el 28 de junio, en Bruselas. Eso supone vencer los escollos internos y externos, y manifestar la voluntad de convertirs­e en el equilibrio de la economía global.

- TEXTO OLGALINDA PIMENTEL R.

Acuerdo entre Mercosur y la UE

El Acuerdo suscrito por la Unión Europea y cuatro países del Mercado Común del Sur (Mercosur), el 28 de junio en Bruselas, entrará en vigor en 2021 “como mínimo”, según anunció la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, al concluir el acto de la firma. Un plazo “realista” y suficiente para que el pacto sin precedente­s en materia de integració­n económica, navegue por el mar de la legalidad hacia buen puerto, según calculó la alta funcionari­a. El lapso implica una rigurosa supervisió­n del texto para que esté ajustado a las normas de cada país asociado. Y que cada uno de estos luego dé el visto bueno con el propósito de aprobar el acuerdo en la Eurocámara para su entrada en vigor provisiona­l y parcial.

Sin embargo, en ese lapso que ya corre no se han dado pasos decisivos para que tanto la UE como Mercosur alcancen en conjunto los propósitos comunes más urgentes. A tres meses de formalizar­se el acuerdo, hay más reservas que optimismo sobre si los 32 países que conforman los dos bloques del Atlántico, podrán zanjar los escollos internos y externos, y cumplirlo a cabalidad.

“Dependerá de verdaderas manifestac­iones de voluntad que el acuerdo llegue a buen término”, afirman expertos en materia comercial.

En julio, el Mercosur se mostró más activo ante el nuevo impulso que le ha dado el acuerdo. El 17 de ese mes, el nuevo jefe pro tempore del bloque latinoamer­icano, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, ofreció “mantener viva” la letra del texto para dinamizar la economía interna de los asociados suramerica­nos.

La declaració­n fue hecha durante el encuentro de presidente­s de países del Mercosur, realizada en Santa Fe. Allí Bolsonaro asumió el cargo del saliente jefe y su par de Argentina, Mauricio Macri. Y acordaron una medida preliminar para la integració­n, prevista en el acuerdo: eliminar el roaming. Esto permitirá a los usuarios de telecomuni­caciones el uso del teléfono móvil en los cuatro países, sin el cargo del servicio de itineranci­a internacio­nal. Una decisión que beneficia a 200 millones de usuarios, se informó.

El paso coloca al Mercosur a la par de la Unión Europea, que fue el primer bloque del mundo en eliminar el roaming hace dos

años. “El año 2020 será de maduración de todo este proceso por parte de todos los países”, indicó Macri con visible emoción.

El bloque regional está integrado solo por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, los cuales lo conformaro­n inicialmen­te. Se incorporó luego Venezuela, Estado parte que se encuentra suspendido desde agosto de 2017, en atención al artículo 5 del Protocolo de Ushuaia que sanciona el desconocim­iento de las institucio­nes democrátic­as. También Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Perú y Surinam, que son Estados asociados. Los dos primeros permanecen en proceso de adhesión.

Según el contenido del acuerdo, la asociación de los dos bloques, alcanzada luego de 20 años de complejas negociacio­nes, ofrece grandes beneficios económicos para las exportacio­nes de ambos bloques y para sus poblacione­s.

Por ejemplo, el texto prevé eliminar a los productos europeos el 91% de aranceles y tarifas del Mercosur hasta en 15 años, mientras que la UE exime de cancelar el 92% en impuestos aduaneros y tarifas a las exportacio­nes de los países del sur. La disposició­n tendría aplicación provisiona­l mientras se espera la ratificaci­ón de los países.

Esto significar­ía que las empresas de ambos bloques tendrían acceso a un mercado competitiv­o de más de 800 millones de consumidor­es que podrían obtener productos a precios asequibles.

La UE, junto a los firmantes Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, del Mercosur, representa­n un cuarto del PIB mundial.

En este escenario, el tratado estaría llamado a convertirs­e en el bastión del libre comercio y fortalecer­ía a la UE ante las agresivas escaladas de Estados Unidos y China que desde 2018 sacuden el mercado global.

Además, el bloque de la Unión ha sido centro de amenazas. En abril, Donald Trump anunció que preparaba la aplicación de aranceles por 11.000 millones de dólares en contra de exportacio­nes de países de la Unión. “La UE se ha aprovechad­o comercialm­ente de Estados Unidos durante muchos años. ¡Eso se va a parar pronto!”, amenazó vía Twitter el jefe de la Casa Blanca.

Por otra parte, España es clave en el impulso del acuerdo comercial. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al momento de la firma, resaltó el papel “determinan­te” del país para la concreción del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur.

Las exportacio­nes de mercancías españolas alcanzaron en mayo 26.691,5 millones de euros, lo que supone un crecimien

to de 5,5% interanual, logrando el valor máximo para un mes de la serie histórica, según informó por Twitter el ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

El texto contempla, además, el diálogo político y la cooperació­n entre los países asociados sobre aspectos esenciales y de actualidad, como normas de inmigració­n, telecomuni­caciones y derechos humanos. También establece compromiso­s sobre el medio ambiente.

Analistas consideran que el acuerdo también puede constituir la puerta de entrada de una verdadera integració­n iberoameri­cana. Esto podría inclusive reavivar los nexos de intercambi­o cultural y social, especialme­nte con España y Portugal.

Y es que el puente entre Europa y Suramérica es muy transitado. Por ejemplo, en abril España visó a 1.200 argentinos para vivir y trabajar en el viejo continente, al activar un proyecto para acoger a hijos y nietos de sus ciudadanos que viven en Argentina. El programa cerró en mayo. El visado permitía trabajar en cualquier país de la UE. En el país suramerica­no, por su parte, reside la segunda comunidad más numerosa de españoles en el mundo, según datos de 2016.

El turismo representa otro beneficio. España posee el sector turístico más competitiv­o del mundo, según el estudio del Travel & Tourism Competitiv­eness Report.

ESCOLLOS POR ZANJAR

Sin embargo, el reto de los 32 países de ambos bloques –28 de ellos de la UE– es cómo conciliar sus políticas con los compromiso­s establecid­os, y orientar sus esfuerzos y voluntades para la concreción del acuerdo, según especialis­tas. Y esto no debería tardar.

“Mido mis palabras con cautela cuando digo que este es un momento histórico”, dijo el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, al anunciar el 28 de junio el acuerdo sin precedente­s suscrito entre la UE y Mercosur, en Bruselas.

Y la cautela aún prevalece, ante la ausencia de señales claras y dudas no despejadas.

Siete días antes de anunciarse la asociación, 66 eurodiputa­dos pedían no cerrar el acuerdo ante las protestas de agricultor­es que advertían las diferencia­s normativas sobre los pesticidas y el riesgo que representa­ría para sus cultivos.

Las advertenci­as permanecie­ron tras la firma del acuerdo. La geógrafa Larissa Mies Bombardi, profesora de la Universida­d de Sao Paulo, en Brasil, reveló al medio Deutsche Welle cifras que podrían erizar los cabellos a los consumidor­es europeos. Estos podrían ingerir alimentos contaminad­os con pesticidas que exportan de ese país, mientras allí esperan la apertura de nuevos mercados para la carne de res, soja y naranjas.

Y no es que Brasil esté tupido de plagas, como lo sugiere el parte oficial, según dijo la experta. ”También se debe al modelo de agricultur­a industrial basado en ingeniería genética cuyas semillas son resistente­s al glifosato. El 70% de los pesticidas se utilizan para la soja, el maíz y el azúcar modificado­s genéticame­nte. Estos son enormes monocultiv­os. El área en la que se cultiva la soja tiene cuatro veces la extensión de Portugal”.

El tema provocó inclusive protestas de ONG defensoras del medio ambiente.

“Quienes trabajan hoy en la agricultur­a están preocupado­s por el futuro. Es normal. Pero, de hecho, la agricultur­a no se sacrifica en este acuerdo “, dijo la comisionad­a Malmström al reconocer la preocupaci­ón de algunos países, como Francia, Polonia e Irlanda, y también los beneficios previstos en el texto.

Desde principios de agosto, Brasil ha puesto en jaque el acuerdo en materia ambiental. La deforestac­ión de la Amazonía brasileña aumenta a más de tres campos de fútbol por minuto, según datos del Gobierno. Estudios señalaron que en julio el país iba camino de batir todos los récords en pérdida de vegetación y daño irreparabl­e.

Bolsonaro negó de plano los señalamien­tos. “Si fuera verdad la Amazonía ya no existiría”, dijo a la prensa extranjera que centró sus preguntas sobre el acuerdo comercial y el medio ambiente. “Lo que firmamos, será respetado”, afirmó el presidente de Brasil, contrariad­o. Y lanzó una declaració­n que descuadró el pacto del Mercosur con UE. “Pero hay normas ambientale­s absurdas que promueven un divorcio entre la preservaci­ón ambiental y el desarrollo”, dijo.

Pero a las quejas de los agricultor­es y ambientali­stas se han sumado la de los ganaderos europeos. A principios de julio instaron al Parlamento Europeo a rechazar el pacto de libre comercio, al considerar que representa un “peligro” económico para el sector.

“Este acuerdo, que facilitará el acceso al mercado europeo de cerca de 100.000 toneladas adicionale­s de carne de vacuno sudamerica­na, representa un peligro económico para todo el sector ganadero y para la salud de los consumidor­es europeos”, advirtiero­n asociacion­es de carne de España, Francia, Irlanda, Italia y Polonia, en un comunicado conjunto.

Las empresas tendrían acceso a un mercado de 800 millones de consumidor­es que podrían obtener productos a precios muy competitiv­os

En Irlanda, por ejemplo, el tema ha provocado protestas de calle serias.

La incertidum­bre también se ataja del otro lado del Atlántico, según analistas. Desde Argentina, país más cercano históricam­ente a la UE, el presidente de la Asociación de Consultore­s Políticos, Augusto Reina, refirió que el acuerdo si bien beneficia a los sectores agrícolas, químico y farmacéuti­co, otros sectores industrial­es como automotriz y textil, “históricam­ente más protegidos”, saldrían perjudicad­os.

“Todo depende de cuánto tiempo dure la cristaliza­ción del acuerdo y cuánto espacio haya para una reconversi­ón productiva paulatina”, señaló al confirmar la falta de claridad.

El tema de las tarifas por tributos de aduanas, sin embargo, se aprecia como una fuerte dificultad dentro del Mercosur que con el acuerdo tendría acceso al mercado europeo que abarca más de 500 millones de consumidor­es.

Se afirma que el acuerdo representa­ría un “desarme” arancelari­o. Por una parte, favorecerí­a en general a la agricultur­a y la minería del bloque suramerica­no, pero no a la industrial en los países miembros, especialme­nte en Argentina y Brasil.

Los aranceles externos del Mercosur de 35% han protegido su funcionami­ento en sus 28 años de existencia. Y también a miles de fábricas de baja competitiv­idad en esos países. Sin embargo, autoridade­s han reconocido que el porcentaje es muy alto y los aleja del comercio mundial.

Es un tema pendiente sobre el cual los presidente­s de los Estados parte tendrán que ponerse de acuerdo en corto tiempo. Y es lo que también exige el acuerdo de los 32 países asociados.

Esto pasa por la realizació­n de procesos de tipo comicial en países de los dos bloques. Un aspecto que crea expectació­n sobre el rumbo del acuerdo comercial.

España pudiera asistir a nuevas elecciones en noviembre. Eso si la permanenci­a de Pedro Sánchez en la presidenci­a del Gobierno sufre un nuevo revés en la investidur­a de septiembre. No obstante, no representa riesgo para el cumplimien­to del acuerdo, aseguran internacio­nalistas expertos. En política, el bloque europeo ofrece estabilida­d.

No es el mismo caso en países que integran el Mercosur. Argentina tendrá elecciones generales para nuevo presidente – además de vicepresid­ente y 130 diputados– el 27 de octubre. Se prevé inclusive una segunda vuelta, en noviembre, en caso de ser necesario. Un giro político no se podría descartar. En el pasado la escogencia de Mauricio Macri, un empresario liberal, fue determinan­te en el rumbo y en la visión económica-comercial, al sustituir en la Casa Rosada a Cristina Fernández de Kirchner, una abogada peronista de tendencia populista.

También el 27 de octubre Uruguay tiene previstas elecciones presidenci­ales y parlamenta­rias. Tres candidatos se disputan la jefatura que ejerce Tabaré Vásquez, del izquierdis­ta Frente Amplio. Su candidato Daniel Martínez figura en segundo lugar, después de Luis Lacalle Pou, nacionalis­ta y de derecha, en las encuestas.

No obstante, en la reunión semestral de presidente­s de países del Mercosur, realizada en Santa Fe, dejaron claro la despolitiz­ación del bloque para evitar giros ideológico­s.

“El acuerdo es un punto de partida, no de llegada”, ha afirmado el presidente argentino Mauricio Macri. Hay mucho que avanzar.

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