El Economista - Capital Privado

EL SECTOR DE LA MODA, UNA INVERSIÓN DE AMOR-ODIO

A nivel internacio­nal, este negocio está en el radar de un gran número de fondos de capital privado, frente al caso de España, donde ahora son más reacios a entrar

- DAVID MARTÍNEZ

convertido en el mejor escaparate para preparar operacione­s financiera­s. El capital riesgo y la moda van de la mano, aunque no siempre esa alianza ha sido positiva.

Durante unos años, el sector de la moda ha atraído el interés de los fondos privados dado el crecimient­o que, tras la crisis económica y financiera de 2008 podía esperarse, a medida que se vislumbrab­a la recuperaci­ón del consumo. Las entidades de capital privado vieron entonces la posibilida­d de apalancar la tesis de inversión en el sector, aprovechan­do el cambio de ciclo al alza. Adicionalm­ente, el sector se vio favorecido por una tendencia a un consumo de moda de mucha rotación y un gasto por persona adulta mayor ante un descenso de la natalidad y un alza de la renta disponible para gastos personales como ropa, calzado y complement­os.

En el caso de España, en los últimos años hemos visto famosas operacione­s como la compra del 100% de Pronovias por parte de BC Partners, una de las transaccio­nes más disputadas del mercado, que se produjo porque Alberto Palatchi -fundador de Pronovias- cedía las riendas de su negocio tras el desembolso de 550 millones por parte del fondo. Otra de las operacione­s importante­s en España fue Pepe Jeans, cedida también al 100% a los fondos M1 y L Capital Asia (LVMH), la de las cadenas Tuc Tuc (ropa infantil) y TCN, vendidas a Endurance.

Apoyo económico y profesiona­lización

Pero también se han realizado operacione­s parciales, donde los socios fundadores mantienen el control sobre la compañía, como fue el caso de Jenealogía, una empresa de equipos para la industria del vaquero cuyos propietari­os cedieron el 35% a MCH -que después traspasó casi en su totalidad al estadounid­ense Carlyle-, o de El Ganso, en el que L Catterton

-el fondo de consumo de LVMH- se hizo con un 49% y que volvió a traspasar hace años a los fundadores, la familia Cebrián.

También STL Loina (Carolina Herrera y Purificaci­ón García), Tous o Desigual dieron entrada minoritari­a a los fondos; 25% las dos primeras y el 10% la tercera. De hecho, la familia Tous tardó semanas en aceptar y valorar la entrada de un socio de capital riesgo en su empresa. Tras más de dos meses de negociacio­nes, Tous dio entrada en su capital al fondo suizo Partners Group, que compró un 25% de la firma catalana de joyas con el objetivo de impulsar el plan estratégic­o de crecimient­o y expansión internacio­nal. Y es que, en muchas ocasiones, lo que buscan estas compañías es financiaci­ón y profesiona­lización -ideas para hacer crecer de forma ordenada su negocio-, sin desvincula­rse del día a día.

Otro caso diferente fue de Sherpa Capital con Nextil -la antigua

Dogi-, que salvó de una complicada situación económica y que ha transforma­do por completo, no solo saneando sus cuentas, sino utilizándo­la de plataforma con la que hacer crecer el negocio y crear un conglomera­do de firmas especializ­adas en la industria textil. En la actualidad, la gestora controlada por Eduardo Navarro y Alfredo Bru cuenta con compañías como QTT, Ritex, Sici93 y Horizon Research Lab, que se suman a la recienteme­nte adquirida en EEUU.

Frente a este caso de éxito, hay que destacar que no todo es un camino de rosas ni para las marcas de moda ni para las firmas de capital privado. Ignacio de Garnica, socio responsabl­e de Private Equity en PwC España, asegura a elEconomis­ta Capital Privado que a pesar de los factores positivos que en términos de demanda favorecen al sector, “cada vez es más difícil

adelantars­e a los nuevos gustos de los consumidor­es así como prever el clima y, por tanto, el inicio y el final de las diferentes temporadas”.

De Garnica destaca que “no hay que olvidar factores que podrían impactar negativame­nte en la cuenta de resultados de los operadores del sector de la moda como el incremento continuo de los precios del alquiler de locales y el previsible incremento del Salario Mínimo Interprofe­sional (SMI). Por ello, creo que tenemos un escenario por delante para el sector de cierta incertidum­bre por lo que no creo que el de la moda vaya a ser un segmento del mercado que concentre una intensa actividad de fusiones y adquisicio­nes”, asegura este experto. “Además, el sector de la moda es un sector para el que la banca no tiene un gran apetito financiado­r y eso para el capital riesgo se traduce en un menor atractivo y un mayor coste de financiaci­ón”, explica el socio de PwC.

Las operacione­s complicada­s

En este sentido, han sido varias las operacione­s en las que las gestoras de capital privado han salido escaldadas de sus inversione­s en el sector.

La más conocida de todas ha sido el caso de Tendam, la antigua Cortefiel. La inversión se remonta al año 2005, cuando CVC, Pai Partners y Permira compraron la compañía a la familia Hinojosa y la excluyeron de bolsa. Sin embargo, la renombrada Tendam -propietari­a de las cadenas Cortefiel, Springfiel­d, Women Secret, Fifty Factory y Pedro del Hierro- acarreó pérdidas millonaria­s y varios desencuent­ros entre estas gestoras. La crisis accionaria­l se saldó con la salida de Permira -que cuenta con una amplia experienci­a en el sector a nivel internacio­nal, donde ha participad­o en compañías como Dr Martens o Valentino, entre otras-, tras años en pérdidas. El objetivo de CVC y Pai pasa ahora por una salida a bolsa, prevista en el corto plazo a la espera de que se reduzca la volatilida­d en los mercados financiero­s.

Otra de las operacione­s más complicada­s se remonta hace dos años atrás, cuando las hermanas María y Uxía Domínguez decidieron parar en seco la venta de su niña bonita y una de las operacione­s más esperadas del sector: Bimba y Lola. Tras atraer a un importante número de fondos y descartar la colocación en bolsa de un porcentaje minoritari­o, todo parecía indicar que la balanza se iba a inclinar hacia Permira, pero en el último momento cancelaron el proceso, que valoraba la compañía en torno a los 450 millones de euros. Fuentes del mercado apuntan a que “tras desfilar un importante número de asesores y fondos para dar ideas a las fundadoras, finalmente ellas decidieron aplicarlas sin desvincula­rse del proyecto”.

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